La verdad tiene estructura de ficción —Jacques Lacan
Como pocas veces pagué un libro en preventa. Esperé ansioso los días para leerlo. En esta mezcla de curiosidad y hasta de obcecado morbo; no era para menos, la expectativa ha sido grande.
Vivimos en una mediocracia donde la agenda del día en los últimos años se ha dictado desde Palacio; pero algo está cambiando desde el “guacamayaso” de los hackeos a Sedena, al presidente y un largo etcétera…, el ambiente es más rancio, me temo, sin exagerar que, como en los tiempos antiguos podemos decir que hay miasmas en las que flotan no precisamente enfermedades, hay un tufo que puede presagiar un estallido social …, sin dramatizar.
Resistí estoicamente para no leer los amables envíos que me caían en las redes sociales de la versión en PDF.
Pues llegó a mis manos “El Rey del Cash” escrito por Elena Chávez. Confieso haberlo devorado en menos de 24 horas. Como es de todos conocido, la narrativa de esta obra se extiende sobre la estrategia durante muchos años para recaudar fondos y, así explicar o teorizar el financiamiento de esta 4T, pero más que nada de lo que fue el empoderamiento en la figura de un solo hombre: Andrés Manuel López Obrador.
Haciendo a un lado la falsedad o certeza de lo vertido y sin afán de spoilear como se estila decir, creo es un texto complementario para que cada quien, como ciudadano y mexicano, se haga un auténtico juicio de valor, porque nadie tiene la paternidad al hablar de moches, sobornos, corruptelas y sucedáneos; desgraciadamente es algo que traemos de antaño, y tal vez no muy lejos al atrevimiento de decir, como Enrique Peña Nieto, que la corrupción está en el ADN del mexicano…
Pero, es evidente que pesa en la imagen de la persona que ha enarbolado la máxima tripartita de que son distintos por no robar, mentir y traicionar, lo que constituye un estandarte que políticamente vende, eso es incuestionable…, la otra es que, se cumpla.
El libro de Elena Chávez tiene valor en cuanto a que se trata de un testimonio de primera mano, un encuentro cara a cara, una narración desde ring side en sentido boxístico; aun así está lejos de ser un trabajo de investigación en sentido estricto, a pesar de algunas fotos de los personajes involucrados, capturas de pantalla de conversaciones en celular e incluso copias de declaraciones patrimoniales, por lo cual el valor queda en el flechero de los cuestionamientos: “si está acusando que lo pruebe”, ¿por qué lo dijo hasta ahora?, ¿si no se hubiera separado de César Yáñez, lo hubiera escrito?, ¿por qué se quedó callada, eso la hace cómplice por omisión?, y muchos más que desde mi punto de vista no demerita este ensayo periodístico encubierto de relato personal.
Eso sí: muy bien estructurado, con una prosa educada y diestra y, con un prólogo de Anabel Hernández, duro y contundente como suele ser en todo lo que escribe.
Y es cuando viene el dilema de estar en el impreciso límite de la verdad y la ficción, y no puedo evitar recordar a Carlos Salinas de Gortari, cuando a preguntas expresas de un reportero lanzaba un estribillo con su vocecita chillona y maléfica: “¡política ficción…, política ficción!”
Sin entrar a falsos debates, podemos afirmar que para nada es una obra de autoficción; es evidente que lo narrado está en la memoria reciente de muchos mexicanos.
Aprovecho el tema y el espacio para hablar brevemente del lanzamiento de mi octavo libro, llamado “El Cuarto 7”. Tengo algunos años de atrevimiento en este mundo de las letras.
Resulta, según me dicen los que saben y que la han leído, no es un cuentote, ni una novelita por su extensión: es una noveleta.
Tomaba un curso de ensayo periodístico; se nos dejó como tarea el hacer entrevistas sobre un hecho real, algo que hayamos vivido. Así fue como interrogué a tres personajes involucrados en vivencias personales, algunos acontecimientos fuera de lo normal que, ocurrieron los últimos años años en que trabajé en conocida clínica del rumbo de la Mejorada.
En medio del trabajo, mi mentor me sugirió convertirla en novela; así que los recovecos se llenaron de ficción, al final de cuentas al tratarse de un relato personal en donde fui el involuntario protagonista, entré a lo que ahora en la literatura y el cine se conoce como autoficción.
Así que “El Cuarto 7” es un relato que acaricia amablemente el género del horror, un horror de otra estirpe a lo que puede leerse en “El Rey del Cash”.
Desde luego mi humilde obra se pierde en el enorme abismo del éxito editorial que ya es el trabajo de Elena Chávez, pero guardando distancia y proporciones, se perfilan, aunque en distinto sentido, esta ambigüedad o tergiversación literaria en donde la verdad y la ficción gustan de cambiar de rol, a tal grado que, la autoficción puede ser tan real que el lector se crea a pie juntillas todo lo que ocurrió y a veces la verdad supera por mucho a la ficción.
Por cierto, aprovecho a invitarles a la presentación de “El Cuarto 7” que en el marco del Otoño Cultural y bajo el patrocinio de la Sedeculta, se efectuará el próximo viernes 21 a las 7 de la noche en la Cineteca Manuel Barbachano Ponce en el teatro Armando Manzanero, aquí en Mérida, Yucatán. Les esperamos.— Mérida, Yucatán.
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Médico y escritor
