¿Recuerda usted como eran las elecciones años atrás? ¿Cuándo eran organizadas por el gobierno? Que no nos engañen, lo que se pretende hacer ahora es exactamente lo que tanto criticó la entonces oposición. Lo que se desea es volver al pasado.
El gobierno quiere manejar todo lo que concierna a elecciones. Ahora resulta que el Instituto Nacional Electoral nos cuesta mucho. Por supuesto que sí, pero tenemos la certeza de que no se hacen trampas en la elección porque ese día en las diferentes casillas estarán nuestros vecinos, amigos o personas conocidas que cuidarán de que la elección se lleve al cabo.
Lo más molesto en lo que se pretende hacer con el INE es la hipocresía con que se está manejando la desaparición del órgano electoral.
Es falso que digan que no lo quieran desaparecer, y que porque resulta muy costoso sostenerlo pues hay que hacer modificaciones. ¡Falso!
Ya no saben qué inventar en el gobierno, empezando por el presidente. Que diga la verdad, que ya no le conviene que el órgano electoral sea el que organice las elecciones porque es la última institución confiable y además es nuestra, de todos los ciudadanos.
Hay que recordar que, en campaña, repetidamente lo dijo muy claro “al diablo las instituciones” y lo ha estado cumpliendo. Llegó a destruir lo que con esfuerzo se fue logrando en años.
Instituciones de salud, de educación, de cultura, en fin, todo lo que encontró fue arrasado pretendiendo culpar a gobiernos anteriores. Tal vez hubo quien le creyera al inquilino de Palacio Nacional, en sus arrebatos de culpar a quienes le antecedieron, pero existe otra parte de la población que no se deja engañar.
¿Cómo creer que todo fue malo en el pasado? ¿De dónde salieron los fideicomisos? ¿el seguro popular? Todo eso se construyó para beneficiar a la población no para que alguien viniera y se lo robara. Sí, porque lo que se hizo al desaparecer los millones de pesos que había para cada rubro, debió ser sagrado y lo que se hizo fue ROBAR.
De un manotazo y sin importarles los niños y personas con cáncer, los diputados, individuos sin ninguna calidad humana, obedeciendo las órdenes de su “patrón”, avalaron la desaparición de los fideicomisos.
¿A dónde fueron a parar? ¿En qué se gastó el dinero? ¿En campañas? ¿En los proyectos-caprichos de un individuo enfermo de odio y rencor?
Sí, odio y rencor anidado en su corazón con el propósito de destruir al país.
Bastante daño se ha hecho ya para que venga a querer desaparecer al instituto político que le permitió llegar al poder, reconociendo la validez de una elección confiable.
¡Miente! Aquel que se atreve a decir que quieren reducirle presupuesto al INE porque resulta muy costoso. Lo que en realidad desean es destruirlo para ellos, desde el gobierno organizar elecciones a conveniencia. Elegir por dedazo gobernantes.
Olvidan los diputados quién les paga su sueldo. Somos los ciudadanos con nuestros impuestos, no el señor que iba a vivir con austeridad y se metió a un palacio para dar rienda suelta a sus complejos.
Diputados, ellas y ellos, están ahí en la Cámara para representar a los ciudadanos, no para obedecer órdenes precisas del presidente o de su partido. Si tienen un poco de dignidad, deberían de ponerse a trabajar buscando el bien del país, no su propio beneficio.
Su trabajo —si se le puede llamar así— ha sido muy deficiente y no precisamente de beneficio para nuestro México.
Ya déjense de inventar historias absurdas, mismas que nadie les cree.
Entiendan de una vez por todas que el INE ha dado muy buenos resultados a diferencia de representantes que nos cuestan mucho y la mayoría, solo destilan ignorancia.
No permitamos que destruyan al INE, a nuestro INE. Los argumentos que dan quienes obedecen las órdenes de su patrón, no son válidos. Si lo aceptamos vendrá la reelección y de ahí, la dictadura.— Piedras Negras.
Periodista
