Amorcito corazón (Homenaje a mi entrañable abuela).
Un viernes por ahí de los 50, la abuela se preparaba para ir al programa radiofónico de la XEW. Esa falda plisada color gris, de tela gruesa para resguardarse del frío decembrino, sus zapatos de fieltro que solo los vendía una zapatería en un callejón del centro, la cual visitaba cada que se rompían de la parte del empeine por los juanetes siempre incómodos que la acompañaron en su larga vejez. Un sweater tejido por ella que se quitaba al llegar, su inseparable bolso donde daba cabida a lo indispensable y a la morralla para pagar los camiones desde la colonia Emiliano Zapata hasta la calle de Ayuntamiento en el centro de la ciudad.
Viejita que en su época rompió corazones por el azul de sus ojos y esa piel que al menor contacto con el sol, se tornaba en un bronceado envidiable. Su cabello totalmente blanco desde temprana edad, le otorgaba ese peculiar señorío que distingue a quien a pesar de los años, la hace lucir siempre bella. Era Concepción o mejor dicho Doña Conchita como todos la conocían, admiradora de Agustín Lara, Pedro Vargas, Jorge Negrete y desde luego, su amorcito corazón… Pedro Infante.
Silencio
El nieto a la corta edad de siete años era su fiel acompañante dos o tres veces por semana, siempre y cuando la mamá lo dejara.
–Mira que elegante vas hijito, con ese sweater pareces un muñequito –exclamó la abuela– al que desde pequeño le decían Chuy. De pelo güero, ojos azules y blanco como la leche, listo para acompañarla a una emisión más de la XEW, pero esta vez era muy especial, ya que Pedro Infante iba a cantar.
Las seis de la tarde y se estaban bajando del camión la abuela y el nieto. El niño le pregunta si le compraría como siempre su Chaparrita (un refresco de mandarina) a lo que la abuela le contestó afirmativamente. Antes de la estación de radio, pasaron a la miscelánea para que el sediento niño tomara su refresco favorito. La señora de la tienda ya conocía a la abuela, la del pelo blanco como algunos le decían.
“¿Ya lista para ver a Pedro?”, le pregunta la tendera… “Sí, esta vez quiero que mi nieto vea por quién he suspirado estos años”. Siguió una carcajada de la señora y la abuela aún con una sonrisa pagó los veinte centavos del refresco.
La fila era larga pero la abuela tenía derecho de picaporte en la entrada desde hacía muchos años y nadie sabía el motivo, tal vez por ser conocida de Emilio Azcárraga Vidaurreta, dueño de la estación. Tocó la puerta ante la mirada incrédula de algunos de la fila que no la conocían. Se abrió una mirilla en la parte superior de la entrada y al ver a Conchita se abre la puerta para darle paso. Caminaron por un pasillo por el que se llegaba al estudio azul y plata donde se presentaría Pedro Infante. El locutor Ignacio Santibáñez saludó a la popular viejita y mandó a que le abrieran el estudio para que tomara su lugar. Un absoluto silencio invadió el lugar. Prendieron unas cuantas luces, ahí se quedaron platicando de la gente que gracias a la XEW había conocido la abuela.
Luces
Pero, ¿quién era la abuela? Una mujer que enviudó de un marido borrachín del que nunca quiso comentar nada. Por años fue ama de llaves del famoso abogado de origen yucateco de apellido Mier y Concha en una casona muy grande del antiguo Polanco en el Distrito Federal. Con ocho personas a su mando, le organizaba las labores domésticas al abogado, su esposa y dos hijos pequeños, hasta que vendió su casa y demás propiedades para irse a otro estado, motivo por el cual la abuela se fue a vivir con su hija dándole refugio hasta sus últimos días.
El estudió comenzó a llenarse de gente, faltaban quince minutos para el inicio del programa, personas de todas las clases sociales abarrotaron el recinto, gente que idolatraba al actor y cantante.
Las luces del escenario se encendieron en su totalidad dejando sentir un calor que le hizo quitarse el sweater a la abuela y al nieto. Acto seguido, entra a escena el trío Los Calaveras que siempre lo acompañaban. Un piano enorme en el que solía tocar Agustín Lara dio algunos acordes para la entrada de un mariachi que también formaba parte del acompañamiento.
Comenzamos
XEW, la voz de la américa latina desde México, anunciaba el inicio del esperado programa con la participación estelar de Pedro Infante… La intensidad de los aplausos no se hizo esperar al momento que aparece el ídolo, la gritería en el estudio fue calmada por el locutor.
Media hora de canciones aderezadas con algunos comentarios del popular cantante que solo era interrumpido por los comerciales leídos en vivo. Ocho fueron las canciones que interpretó del género ranchero y romántico: “Despierta”, “Sus ojitos”, “Bésame mucho” y por supuesto “Amorcito corazón”, entre otras.
Al término del programa, la abuela pregunta al nieto si le había gustado; un tanto somnoliento y después de un bostezo le contesta que sí –aunque hubiera sido mejor ver a Elvis Presley.
Una opinión al margen, de quien escribe: No dejemos que el tirano destruya al INE. Presidente… No despierte al México bronco que tanto ha luchado por una democracia, ya basta de tantos rencores y mentiras.— Mérida, Yucatán 14 de noviembre de 2022
Twitter: @ydesdelabarrera
