Existen funcionarios que les tienen aversión a los reporteros y otros que se enojan con las opiniones y críticas de los periodistas.

Es natural entre autoridades disentir y no estar de acuerdo con alguna nota periodística u opinión; lo negativo es que algún funcionario amenace, agreda o intimide a las personas que ejercen la labor periodística.

Es importante que los funcionarios y autoridades otorguen facilidades a los reporteros, fotógrafos y periodistas en general para su trabajo informativo.

El periodista es puente entre las autoridades y los ciudadanos. De la información, crítica, opiniones, puntos de vista y sugerencias, los lectores podrán reflexionar, analizar y crearse juicios sobre lo que hacen las autoridades.

Es decir, si lo que prometieron en campaña lo cumplen, si sus proyectos llevan avances o retrocesos, si el dinero es bien manejado o si hay irregularidades, deficiencias y abusos de funcionarios.

Esto viene a colación porque recientemente un reportero del Diario fue agredido por un policía estatal cuando intentaba realizar su trabajo sobre un accidente ocurrido en una colonia de la ciudad capital.

Primero el uniformado quiso impedir que el reportero estacionara su motocicleta en una calle en donde había otros vehículos estacionados. Luego vino la agresión verbal ante el cuestionamiento del periodista, después el empujón y ante el reclamo del agredido por el abuso, el uniformado lo esposó con la ayuda de otro policía.

Posteriormente, lo subieron a una camioneta y después de un tiempo la aparición de un superior impidió más abusos y le pidió al uniformado agresor que dejara libre al reportero.

¿Qué delito cometió el reportero para recibir insultos de una autoridad, empujones y ser esposado? No había motivo para impedir el trabajo reporteril y ser agredido de diferentes maneras y luego aprehendido como un delincuente.

Hubo abuso de autoridad y agresión a la libertad de expresión, un derecho consagrado en la Constitución. ¿Qué le habrá molestado al uniformado para actuar en forma agresiva?

Este actuar deja mal la imagen de los policías. En vez de apoyar y ayudar, se agrede. Puede pensarse que esa violenta acción la realiza este uniformado cotidianamente con los ciudadanos que se encuentre.

Es lamentable que estas actitudes se den en la actualidad cuando se habla de profesionalización policiaca y respeto a las leyes y derechos de las personas. El uniformado agredió los derechos de un ciudadano y el derecho de un reportero al impedir que realice con libertad el trabajo encomendado.

En años pasados este tipo de agresiones eran frecuentes, así como las amenazas y otras formas de abusos para tratar de acallar las críticas de los periodistas.

La amenaza o el famoso embute —dinero en sobres para determinados periodistas— eran parte de las estrategias de las autoridades para suavizar las notas o las opiniones. Si esto no ha desaparecido del todo, sí se han modificado y sofisticado las estrategias.

Sin embargo, el peligro acecha a los periodistas ante los abusos de algunas autoridades y uniformados que olvidan derechos y el respeto a los ciudadanos. En vez de apoyar, insultan y amenazan, y si se les reclama por su proceder pueden golpear y esposar.

El insultar, empujar y detener al reportero Gabriel Chan Uicab, sin delito alguno y solo por realizar su trabajo, es una agresión a su persona y un golpe a la libertad de expresión. El agredido ha puesto una denuncia por estos abusos y las autoridades harán el trabajo correspondiente para sancionar esta negativa y autoritaria actitud.

La libertad de expresión no debe ser violentada, ni censurada, ni agredida, menos esposada. Las autoridades están para dar facilidades al periodista para su trabajo, no para obstaculizarlo, insultarlo o amenazarlo.

Reporteros esposados, periodistas violentados y prensa amenazada no ayudan al avance de la comunidad y a la información para los ciudadanos. No más mordazas a la libertad.— Mérida, Yucatán.

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

 

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