Para entender al Yucatán industrial al que pretendemos llegar, tenemos primero que entender de dónde venimos como industria.

Yucatán basó su economía durante casi 40 años, de 1885 a 1935, en el sector agrícola con el henequén.

Fue durante el Porfiriato que se instauraron elevados impuestos en Yucatán a otras ramas de la agricultura, lo que obligó al estado a centrarse en el monocultivo del henequén. Así fue durante muchos años.

Aunado a lo anterior, la Península de Yucatán se encontraba casi totalmente aislada del resto del país, lo que obligó a yucatecas y yucatecos a resolver sus necesidades básicas y lo hicieron creando muchas de las industrias que hoy conocemos bien, relacionadas con la producción de bienes de consumo.

Creamos nuestra propia galletera que en 1905 vio la luz con Galletas Dondé. Ahí estuvo también, uno años después, el nacimiento de Productos Alimenticios Cardín, que comenzó produciendo café, o La Anita, que desde 1913 empezó a vender condimentos; o las Velas y Veladoras que toda la Península utilizaba, las de El Faro; Alfacero que nos proveía de clavos y alambre de acero o la marca que todos conocemos como “Dos Caras”, nacida en 1938.

Años después comenzaría la etapa industrial relacionada con la maquila, que se enfocó específicamente en el sector textil. Algunos años duró y así como llegaron, la mayoría de las maquilas se fueron, pero fue entonces cuando Yucatán dio un giro a la visión de futuro y nos convertimos en una economía con cada vez más presencia de los distintos sectores industriales, y comenzamos a producir bienes de consumo para industrias y mercados en otros países.

Iniciada después de 2012 la reindustrialización de Yucatán, empezaron a llegar nuevamente las maquilas, con la importante diferencia de que ahora eran diversificadas.

Empezaron a llegar empresas más complejas, que una vez establecidas, no es tan fácil llevarse a otra región u otro país.

Esta fue la industria que cambió el futuro de Yucatán, con un mayor compromiso económico y social.

Es entonces cuando empezamos a lograr lo que hoy trabajamos con mucho esfuerzo: consolidarnos abriendo un abanico más amplio de sectores industriales.

Hoy, Yucatán evoluciona de manera continua en su industrialización, no solo fabricando bienes de consumo, particularmente alimentos y bebidas, sino ya incursionando de lleno tanto en Mérida como en el interior del estado en diferentes sectores industriales como el automotriz, el aeroespacial, el textil, el joyero, agroindustrial, mueblero, de dispositivos médicos y del sector de Tecnología de la Información y electrónica.

Incluso estamos viviendo el renacimiento de una industria tan emblemática como la del henequén, de la mano de una empresa tractora como lo es Sisal Tejidos.

Los inicios de la industrialización yucateca se dieron, en medio de la adversidad, gracias a la necesidad e ingenio de los yucatecos.

Posteriormente, se dieron pasos en la industrialización a pesar de las desventajas históricas que había tenido Yucatán.

Hoy, nuestro estado muestra un nuevo rostro, que incluye, además de las ventajas competitivas reconocidas nacional e internacionalmente como es la seguridad, la certeza jurídica y el capital humano de alto desempeño, el abasto de gas natural para procesos industriales, la certeza de tener energía y a costos competitivos que nos darán las dos plantas de ciclo combinado funcionado con gas natural y una obra de infraestructura tan necesaria como es el Puerto de Altura, que ya se ve cada vez más cerca en el horizonte.

Las bases están puestas para que Yucatán dé el siguiente paso insertándose en un modelo de industrialización a gran escala.

Continuemos fortaleciendo nuestra oferta de ventajas competitivas y posicionando a Yucatán en en el mapa industrial de México y del mundo.— Mérida, Yucatán.

Presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Yucatán y de Canacintra Yucatán

 

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