En el atestado autobús un individuo se sostuvo poniendo su mano en la juncal cintura de una linda chica. Le dijo ella, molesta: “¿No puede poner su mano en otra parte?” “Sí puedo —respondió el sujeto—, pero no pensé que me lo permitiría”…

Dulcimela, agraciada joven, y soltera, les hizo a sus progenitores una sincera confesión: la noche anterior había perdido su virginidad. La mamá, que estaba distraída viendo su serie, le dijo: “Nunca sabes dónde dejas las cosas”.

El señor, en cambio, le demando, severo: “Exígele al hombre que te la arrebató la preciada gala de tu doncellez que te devuelva tu honor”.

Objetó Dulcimela: “Si le exijo que me devuelva mi honor él me exigirá que yo le devuelva su dinero”…

Don Poseidón, granjero acomodado, le comentó al profesor de la escuela: “Iré a la ciudad a consultar al ojista”. El maestro lo corrigió: “Querrá usted decir al oculista”.

“No —replicó don Poseidón—. De ahí ando bien”…

Hoy es el día de los que votaron por López Obrador. Hoy es el día de los que creyeron en sus promesas de cambio.

Hoy es el día de los que pensaron que respetaría las leyes y las instituciones. Hoy es el día de los que supusieron que el triunfo le cambiaría su carácter agresivo, pugnaz y belicoso por otro reflexivo y de prudencia.

Hoy es el día de los que imaginaron que bajo su presidencia disminuiría el número de pobres en el país.

Hoy es el día de quienes dieron por seguro que respetaría la democracia, pues gracias a su ejercicio llegó al poder.

Hoy es el día de los que dieron fe a su juramento de cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes que de ella emanen.

Hoy es el día de los que aceptaron su timorata e inútil política de “abrazos, no balazos”.

Hoy es el día de los que opinan que el Aeropuerto “Felipe Ángeles”, el Tren Maya y la refinería de Dos Bocas serán obras útiles y rentables.

Hoy es el día de los que compraron boleto para la rifa del avión presidencial, y de quienes asistieron a la cena con tamales para promoverla.

Hoy es el día de los que dan por cierto que López cederá el poder a cualquiera de sus corcholatas después de la elección del 24, y que se irá a su rancho de adecuado nombre en vez de instaurar un maximato de los de “Aquí vive el Presidente, y el que manda vive enfrente”.

Hoy es el día de los que dijeron que con AMLO mejorarían la salud, la seguridad, la economía, la educación, y que desaparecerían el amiguismo, el nepotismo y la corrupción.

Hoy es el día de aquellos que confían en que la militarización del país, y las cuantiosas dádivas, sinecuras y prebendas que las Fuerzas Armadas han recibido de AMLO serán benéficas para el país. Hoy es el día de los que siguen creyendo en López Obrador.

Hoy es el día de los Inocentes.— Saltillo, Coahuila.

 

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