Reflexiono sobre el año transcurrido. Y pienso en lo que más me tocó el corazón y el alma. Las muertes por Covid. La guerra de Ucrania. Los feminicidios. La muerte de tantos periodistas. La pobreza. La inmigración.
Hay más cosas. Pero por alguna razón que desconozco la inmigración infantil se lleva las palmas de mi tristeza y preocupación.
Un emigrante deja la patria que lo vio nacer. Se va a vivir a otro lugar. Y cuando llega a otro país, esa misma persona pasa a ser un inmigrante. Se desplazan de su país de origen empujados por la falta de trabajo, la miseria e inequidad, el narcotrafico. “Desde 1995 la migración de mexicanos hacia Estados Unidos de América ha aumentado en forma exorbitante”.
De acuerdo con la Doctora en Psicología Graciela Cámara, los síntomas de ansiedad, depresión y estrés programático se encuentran entre los principales causales emocionales de la inmigración. Esto ya se conoce como el “síndrome de resignación”, afirma.
“Presentan estado catatónico, de desesperanza, que ya no toleran más hechos de sufrimiento. Es la renuncia a estar en este mundo por ser intolerable”.
Esto sucede hoy. Ante nuestros ojos cuando miles de seres humanos se ven forzados a emigrar por la caótica situación en sus países de origen. Tragedias climáticas. Guerra. Hambre. Cero oportunidades de trabajo. Violencia institucionalizada.
La crisis climática potencia inestabilidad, desigualdad y los conflictos sociales, muchos de ellos ya existentes. El 40% de los más de 100 millones de personas forzadas a emigrar de sus lugares de origen, son niños y las víctimas principales de conflictos y violencia.
Estamos viviendo “crisis superpuestas que representan un obstáculo para el proceso global”.
En estos momentos en las calles de la frontera de Ciudad Juárez, niños y adultos están soportando temperaturas gélidas a la intemperie. Lo mas que consiguen es protegerse bajo un puente y si acaso periódicos o una milagrosa cobija. Él hambre fustiga y aprieta.
Hay niños venezolanos, hondureños, guatemaltecos, y muchos, muchos mexicanos. Todos desean alcanzar el sueño americano, pero al llegar a USA los regresan. Pasan los días en las calles sin algo que comer y consumidos por él frío.
El Título 42 se mantendrá vigente de forma cautelar. “La frontera no está abierta y seguiremos aplicando nuestras leyes. (DHS, Departamento de Seguridad Nacional). México está expulsando a niños, niñas y adolescentes migrantes mediante planes de restitución de derechos que violan abiertamente la Ley.
Human Rights First habla en su informe de “Mancha de derechos humanos, farsa de salud pública; durante 2022 se registró la mayor cantidad de muertes —al menos 853— de personas que cruzan la frontera México-EU desde 1998”.
La permanencia del Título 42 ha permitido ya en diciembre 2022 “13 mil 480 reportes de asesinatos, tortura, secuestros, violaciones y otros ataques violentos hacia migrantes y solicitantes de asilo detenidos o expulsados a México bajo esa política desde que comenzó la administración del presidente estadounidense Joe Biden”. Sin embargo, la Casa Blanca seguirá aplicando el Título 42.
Los niños y niñas migrantes sufren enormemente en su trayecto. Padecen enfermedades, hambre, frío, no tienen acceso a servicios de salud, y suelen ser explotados por el crimen organizado.
Además pueden ser detenidos, violentados y discriminados en los lugares que atraviesan. De los 281 millones de migrantes que había en 2020, poco menos de la mitad eran mujeres o niñas.
Esto produce un fuerte impacto de género que afecta su salud, educación, alimentación y sus vidas en general con el sello del abuso y el abandono.
Hay caravanas de migrantes de diferentes nacionalidades en Tapachula, Chiapas. Mujeres con niños y hombres solos originarios de Ecuador, Venezuela, Colombia y Centroamérica. Michoacán y Guerrero son los estados que más emigrantes tienen, este año el flujo se incrementó en un 50% comparado con el año pasado, esto es un señalamiento claro de la tremenda violencia que se vive en el país. La mayoría de emigrantes y refugiados que llegan a Tijuana son mexicanos.
La desgracia se aumenta ya que si son detectados por autoridades nacionales, es probable que no logren alcanzar la frontera. Ellos estan huyendo junto con sus familias porque han sufrido amenazas o los han secuestrado, torturado o asesinaron a amigos y/o familiares cercanos.
Y a pesar de todo, de aquellos que lograron llegar, siguen llegando las remesas mexicanas de sangre, sudor y lágrimas aumentando los dólares a pesar del Covid y la crisis económica.
Aproximadamente 600 mil yucatecos viven fuera de México, de los cuales un cuarto de millón está en California. El dinero que envían a sus familiares prácticamente supera los ingresos por turismo en el estado. Vivimos una crisis migratoria que produce tensión interna y externa en la frontera. En los refugios de El Paso hay hoy más de 20,000 migrantes esperando para cruzar.
Existe una trágica realidad: la niñez migrante es defendida en el papel, pero violentada en los hechos; solo 19% de los detenidos pasa por el nuevo sistema de protección, afirma “Animal Político”.
Y añade: “mediante más de 200 solicitudes de información se revela que, en la práctica, muy pocos niños, niñas, y jóvenes están pasando por este nuevo sistema de protección, y que, incluso, se está violando la Ley para deportarlos a los contextos de violencia extrema y pobreza de los que salieron huyendo”.
Lo leo, lo releo, lo pienso y me duelen tanto esos niños y jóvenes que se me rompe el corazón de impotencia y rabia. ¿Dónde estarán? ¿En qué tugurio o fosa podrían haber ido a parar?
Ya no volverán a ver la Patria que los vio partir, ni regresarán al suelo donde han nacido. Gobiernos desajenados e indiferentes, conocedores de la desgracia de sus coterráneos, poco hacen para evitar en primer lugar que tengan que salir huyendo de su tierra. Caiga sobre ellos la responsabilidad y la obligación de restituir y enmendar. Baldón eterno sobre sus conciencias y acciones.
Aprovecho asimismo el cobijo del Diario y la atención prestada a mis comentarios en este año 2022 y les deseo un feliz y venturoso año 2023.— Mérida, Yucatán.
maica482003@yahoo.com.mx
Abogada y escritora
