Es necesario generar una reflexión sobre la importancia de cambiar el concepto errado de que los ciudadanos debemos rendir pleitesía a los políticos y tratarlos como emperadores. Los políticos deben gobernar y legislar obedeciendo y sirviendo a la gente.

El Presidente, los funcionarios públicos, gobernadores, regidores, diputados y los senadores son nuestros empleados y su sueldo lo reciben de nuestro dinero.

En resumidas cuentas, los ciudadanos somos sus patrones y ellos nuestros empleados y deben servir siempre priorizando el bien común.

Al acudir a votar, literalmente, estamos eligiendo a quien va a manejar nuestros dineros y servirnos con eficiencia y transparencia. Nadie contrata a alguien a sabiendas que le va a robar o que va a realizar un mal trabajo. En tal sentido, los ciudadanos podemos despedirlos o exigirles cuentas si no están haciendo bien su trabajo.

Prácticamente todos los partidos han tenido su oportunidad de gobernar, ya es común la alternancia de colores y de signos partidistas en todos los niveles de gobierno.

Lamentablemente, la alternancia no ha permitido el desarrollo de México, al menos, no como esperábamos. Quizá hemos elegido mal y estamos pagando las consecuencias con un Presidente de la República que ahuyenta inversiones, que polariza la opinión pública, que es “metiche” (es decir, se mete y opina de todo, aunque políticamente no sea correcto), que no combate eficientemente la delincuencia y que, con su política de “abrazos y no balazos”, ha entregado enormes territorios a la delincuencia organizada y, lo que es peor, dilapida el dinero de nuestros impuestos en obras faraónicas que se convierten en auténticos “elefantes blancos” y en apoyos directos que no siempre llegan a los más necesitados. Como los apoyos del Programa Emergente de Vivienda, que ha servido para beneficiar a toda la parentela, amigos y compinches de un ex alcalde priista de Kanasín, ahora convertido en morenista.

En conclusión, debemos elegir bien a nuestros servidores públicos y avanzar en la cultura democrática, asumiendo que, quienes mandan somos los ciudadanos y no los políticos, aunque vivan y despachen en palacios.

Lo dejo de tarea.— Mérida, Yucatán.

rogergonzalezherrera@yahoo.com.mx

Profesor

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