Antes y después del entusiasmo. El Astrodome de Houston comenzó a llenarse conforme pasaban los minutos. El primo de mi amigo nos había conseguido los lugares para el juego entre Houston y Dodgers.
Estábamos ansiosos por presenciar el juego, lamentablemente no lanzaba Fernando Valenzuela por los Dodgers ya que había ganado el juego anterior, pero eso no quitaba el entusiasmo de ver a Nolan Rayan lanzar por los Astros en uno de sus últimos años con el uniforme de Houston.
El deporte también es parte del tema
Nos sentamos en el primer nivel a unos 30 asientos del dugout de los Dodgers. Experimentar este tipo de emociones y recordarlas a muchos años de distancia es como volver a vivir el griterío de la gente, el impresionante clamor cuando el sonido anunciaba a los jugadores preferidos de ese año.
Para la séptima entrada, ganaba Houston 3–1 las pichadas del “Expreso” como le apodaban a Nolan por la velocidad de sus lanzamientos, daban casi siempre en la zona de strike. Ahí fue donde se cronometró la velocidad de lo que hasta esa época fue el lanzamiento más rápido, de 101 millas por hora (162.54 kilómetros por hora); una recta a esa velocidad es como un rayo cuyo estruendo se escucha al caer en la manopla del cátcher, manopla que acondicionaron los astros con una esponja interna cuando Nolan pichaba, ya que su promedio de velocidad en las rectas era de 98 a 100 millas aunque con frecuencia lanzaba la de 101 millas.
El entusiasmo terminó cuando abandonamos el Astrodome con la victoria de los Astros. Vimos gente feliz de terminar su día con un partido de béisbol, después de haber comido un hot dog con una cerveza, vendría para ellos otro día de trabajo donde tal vez el entusiasmo no fuera el mismo que les regaló esa noche.
Me entusiasma contar historias, anécdotas relacionadas con fragmentos de mi vida, cosa que no solo va ligada al hecho de escribir, el entusiasmo también esta ligado al interés, a la pasión por hacer algo, al comentar, al ejercer un trabajo… es como aquel amigo que disfrutaba cocinar porque simplemente le gustaba, se sentía pleno, contento de invitar a sus amigos, deleitarlos con sus increíbles platillos, degustar un buen vino y platicar de tantas cosas que pasaban alrededor de quienes nos sentábamos a la mesa.
Sin entusiasmo estamos perdidos, hay que manejar adecuadamente nuestras emociones, darles el valor que con frecuencia olvidamos. Lo que hacemos todos los días nos tiene que entusiasmar, nos tiene que prender el ánimo, es una cualidad que puede alimentar la motivación y proporcionar un impacto positivo tanto para el que lo experimenta como para los que le rodean.
Después del entusiasmo viene la satisfacción que nos queda de haber hecho tal o cual cosa, aunque no a todos entusiasmará, seguirá campeando la apatía, el desinterés de alcanzar una meta en particular. El entusiasmo se gesta con ideas, con ganas de aprender, es el motor para iniciar todo. La pasión por escalar los peldaños que nos faltan, viene de ahí, del estímulo para convertir en exitoso aquello que emprendemos, la muestra nos la dan muchos personajes famosos, otros no pero siempre llevan esa carga de sobresalir.
Gran definición de Elon Musk
Pongo de ejemplo a Elon Musk, quien mencionó en una entrevista: “El entusiasmo y la pasión son impulsores clave para superar los desafíos y mantenerse enfocado en la búsqueda de soluciones innovadoras”. Lo mejor que he escuchado al respecto.
La mujer que despertó a México
En lo personal y después de ver que los partidos de oposición no hicieran nada, me entusiasmó el hecho de que una mujer quien ya se había manifestado antes para encarar las prácticas absurdas y corruptas de este régimen de cuarta, una mujer que al inicio la veía lejos y conforme decidió dar la cara a la gente, a este México que permanecía dormido, entonces me di cuenta que la palabra mágica era esa… “entusiasmar”, con algo congruente, distinto que no fuera la repetición a la que nos han acostumbrado.
Creo, al menos hasta hoy, que el llamado factor social con nombre y apellido Xóchitl Gálvez Ruiz, es una oportunidad real para entusiasmarnos.— Mérida, Yucatán, 10 de julio de 2023
Twitter: @ydesdelabarrera
