Una nueva campaña ha desatado la derecha contra las políticas del gobierno de la Cuarta Transformación (4T); ahora su bombardeo se dirige, específicamente a los libros de texto gratuitos que tradicionalmente se distribuyen cada año entre los estudiantes de educación básica como parte sustancial de los instrumentos pedagógicos usados en el proceso de enseñanza aprendizaje.

Claramente orquestada entre todos sus segmentos, lo mismo participan sus medios masivos de comunicación que sus organismos no gubernamentales, sus partidos antes archi enemistados y ahora enlazados en un solo cuerpo, y sus opinadores del nado sincronizado, caracterizados por lanzar una mentira y replicarla de inmediato los demás.

Se trata de una “familia” de 91 libros de primaria, secundaria y telesecundaria los que apenas están asomando la cara y ya están recibiendo la andanada de lodo que era de esperarse de quienes hacen uso de todas las tretas a su alcance para regresar al poder. No les importa, como hipócritamente, vociferan, la niñez, pues han demostrado a lo largo de los años, cuando tuvieron en sus manos el gobierno del país, su incapacidad para mejorar la educación, como lo muestra la fracasada reforma educativa del sexenio anterior.

Muchos ni siquiera los han leído pero los denuestan con el vigor de la convicción de quien lo ha hecho. Por ejemplo, el ex canciller Castañeda quien escribió que “se pasa” AMLO al “acusar a los críticos de no haberlos leído cuando no están disponibles para ser leídos”. Confesión paladina de que sin leerlos los descalifica (D. de Yuc., 04-08-23).

Marko Cortés, dirigente máximo del PAN —que si Castañeda no los ha leído, él menos, por estar dedicado a la grilla— aseguró que los libros son “cartillas de propaganda (que) buscan que las escuelas sean templos de adoración de López Obrador”.

Hasta Xóchitl Gálvez se ha permitido arrimar su salchicha al fuego y con el desparpajo que la caracteriza afirmó que “la enseñanza de las matemáticas, que es indispensable, en estos libros la desaparecen” y propuso que “se retiren los libros”.

¿Cuál es su propósito? Utilizar el tema de los libros como proyectil para pegarle al gobierno en la línea de flotación y conseguir con ello lo que antes la derecha no ha logrado: de un solo golpe, el desprestigio del gobierno de la 4T con las consecuencias que esto traería en materia electoral, dadas las circunstancias actuales en que encuestas van y encuestas vienen y la derecha no levanta. Ingenuamente piensan que no ha cambiado la sociedad y va a ser fácil cocinarle gato por liebre.

El sambenito tradicional usado por la derecha para tratar de desacreditar cualquier proyecto de cambio, reforma o simple modificación al status quo de un país en el que sus socios han medrado es el comunismo. Cualquier cambio que no les gusta porque rompe el esquema de lo que tradicionalmente han hecho cuando tuvieron el dominio del país es motivo suficiente para sacar de su arsenal el término, que arrojan como piedra candente sobre lo que quieren descalificar; pero el truco ya no les está funcionando, como antes sí.

Es eso lo que sus congregados están haciendo ahora. Querer poner en la picota esos libros endilgándoles la palabra que usan como anatema: ¡comunismo! No los han leído, algunos habrán leído una pagina filtrada, pero se desgañitan. El asunto es golpear al gobierno de la 4T usando los libros como pretexto.

En el colmo de lo canallesco el conglomerado del empresario Salinas Pliego, ha aprovechado la ocasión para lanzarse contra los libros como burdo medio de presión para que Hacienda no le cobre los 20 mil millones que debe de impuestos: su corneta de órdenes, Javier Alatorre, se puso a gritar en uno de sus canales desaforadamente: “¡La Secretaría de Educación Pública busca imponer a las niñas y los niños de México. Estamos ante una conspiración fraguada por comunistas trasnochados. Los manuales que van a utilizar los maestros para la educación están en contra de la libertad, buscan convertirlos en esclavos sumisos de una dictadura comunista!”

Es cierto que un nuevo gobierno que representa a la mayoría de los ciudadanos, que, a su vez, le brindan su apoyo porque ofrece una nueva visión sobre la forma de resolver los grandes problemas del país está obligado a poner en práctica los cambios que el país exige, en todos los campos de su vida, incluyendo el de la educación, máxime si en ésta privan valores que no se corresponden con el país que se quiere construir, uno fraterno y solidario, sino los del viejo régimen en caída libre, que son los del paradigma neoliberal, del individuo aislado, competitivo, sí, pero desvinculado de la sociedad, que sólo ve por sus intereses personales, sin más preocupación.

La nueva visión en materia educativa debe tener como propósito esencial formar a niños y adolescentes comprometidos con la comunidad, con el respeto a los derechos humanos, la justicia social, el cuidado al ambiente y con una ética social que ponga por delante los valores de la honradez y la solidaridad para alcanzar la vida digna que todos merecemos. Si los nuevos libros cumplen con estos principios no existe entonces razón para descalificarlos. Pero antes de que circulen ya han sido descalificados con la intención de que no sean distribuidos y, entonces, no pueda abrirse paso la verdad.

Pero, la verdad se abre paso siempre entre las mentiras. El método mejor para encontrarla es informar. Es por eso sumamente acertado que el gobierno del país haya comenzado a partir de este martes a informar en conferencias de prensa diarias sobre los nuevos libros. Es indispensable que todos quienes están interesados conozcan los contenidos de libros, programas, manuales del maestro, etc., que servirán para la educación de nuestros estudiantes de educación básica.

Será el pueblo el que decida si estos libros deben ser usados o no. Será sano porque es el pueblo el principal actor de una democracia. Serán los mexicanos, fundamentalmente, los maestros y los padres de familia, quienes tendrán la última palabra en este conflicto.— Mérida, Yucatán.

fipica@prodigy.net.mx

Maestro en Español. Especialista en política y gestión educativa

 

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