Eduardo R. Huchim (*)
Si lo aprueba su Consejo General, el Instituto Nacional Electoral solicitará a la Cámara de Diputados un presupuesto de 37 mil 770 millones de pesos en números redondos, cifra que se divide en tres grandes rubros: 23 mil 757 millones para gasto ordinario del INE y elecciones, 10 mil 444 millones para partidos y 3 mil 568 millones de presupuesto precautorio para eventuales consultas populares y comicios extraordinarios.
La cantidad es descomunal, por más que —ahora sí— en 2024 se celebrará la elección más grande de la historia de México porque habrá comicios locales en todas las entidades federativas, en nueve de las cuales se renovará el Poder Ejecutivo.
No está claro si en esta ocasión el INE aplicó un ejercicio de austeridad o si se repitieron viejas prácticas de las áreas del Instituto que tienden a diseñar “colchones” presupuestales y, como ha ocurrido en lo pasado, propician compras desordenadas en el último trimestre para gastar el dinero sobrante.
Comoquiera, el presupuesto del INE es enorme y, como he sostenido muchas veces, requiere de una revisión amplia tendente a evitar grasas presupuestales. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha opinado que al presupuesto del INE podría recortársele 10 mil millones de pesos y, desde mi perspectiva, esa cantidad no es desproporcionada si se aplica al presupuesto total del Instituto y de los partidos políticos y no solamente al gasto institucional.
Importa tener presente que el Poder Ejecutivo no mete las manos en el presupuesto del INE y la Secretaría de Hacienda se limita a incluirlo en el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación y a enviarlo a la Cámara de Diputados, a la cual compete la aprobación correspondiente.
Presupuesto excesivo en el INE
No de ahora sino de años atrás, el presupuesto del INE es excesivo y si a él le agregamos lo que se gastará en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y en los órganos administrativos y jurisdiccionales de los estados, el gasto electoral llega a cifras astronómicas.
Siendo sensato el planteamiento presidencial de reducción al gasto del órgano electoral, no lo sería —en cambio— hacerlo ahora, cuando el proceso electoral más grande de la historia está en puerta. El proyecto del INE quizá admitirá algunos ajustes menores, que sería deseable se hicieran escuchando a los consejeros, pero no más.
La racionalización presupuestal de los procesos electorales debió hacerse desde hace varios lustros, pero no se hizo. Resultaría injusto determinar recortes excesivos ahora, a causa del número y la importancia de los comicios y, además, cuando la renovación parcial del Consejo General permitió la llegada de consejeros que, al menos hasta ahora, no parecen tener el talante dispendioso de algunos que ya se fueron.
Probablemente tal racionalización presupuestal podrá transitar con eficacia en los próximos años, particularmente cuando no se tengan las presiones de un enorme conjunto de comicios como el de 2024. 2 mil 250 millones al mes
El presupuesto institucional planteado por el INE asciende a más de 27 mil millones de pesos, es decir 2 mil 250 millones de pesos al mes, 74 millones al día. Por su parte, para actividades ordinarias y de campaña, los partidos recibirán en conjunto 10 mil 444 millones, es decir, 870 millones al mes, 28 millones al día.
Del proyecto presupuestal que presentará el INE en San Lázaro, probablemente serán suprimidos por la Cámara de Diputados los 3 mil 568 millones de “presupuesto precautorio”. Aunque en el pasado se hizo gran alharaca por un recorte similar, lo cierto es que la no aprobación de esa cantidad no afecta las tareas del INE, a menos que se convocara a alguna consulta popular o hubiera muchas elecciones extraordinarias. Sin embargo, alineándose al criterio de la Suprema Corte sobre el tema, el Instituto está previendo esa remota posibilidad, con la idea de que, si no se utiliza, esa cantidad se reintegrará a la Tesorería de la Federación.
En el comunicado que informó del anteproyecto presupuestal para 2024, Comunicación Social del INE difundió la siguiente numeralia:
1.— Se instalarán más de 170,000 casillas.
2.— Estarán en disputa poco más de 21 mil puestos de elección popular.
3.— Se imprimirán alrededor de 300 millones de boletas electorales sólo para el Proceso Electoral Federal.
4.— Se capacitará a más de millón y medio de ciudadanas y ciudadanos como funcionariado de casilla.
5.— Se producirán 14.32 millones de credenciales para votar.— Ciudad de México.
*) Periodista
