El 27 de septiembre de 1821 es una fecha trascendente en la historia de México. Ese día, con alborozo, delirio y aclamación de personas de todas las clases sociales, el Ejército Trigarante hizo su entrada triunfal a Ciudad de México. En el balcón central del Palacio Virreinal, presidieron el acto el coronel Agustín de Iturbide y el último capitán superior de la Nueva España, Juan O´Donojú.

La entrada del Ejército Trigarante confirmó la consumación de la Independencia, movimiento insurgente cuyo inicio el 15 de septiembre de 1810 encabezó el cura de Dolores, don Miguel Hidalgo y Costilla.

El proceso que culminó con la consumación de la guerra de Independencia tuvo una duración de 11 años, se inició con el Plan de Iguala, firmado el 24 de febrero de 1821 por Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide y confirmado con el Abrazo de Acatempan, entre los líderes del ejército insurgente y los realistas. En el Plan de Iguala se propuso las tres garantías: la Independencia de México, la Unión de criollos y españoles y la supremacía de la Religión Católica, y se adoptaron los colores: verde, rojo y blanco.

El 24 de agosto de 1821, en Córdoba, se firmaron los Tratados que llevan el nombre de la ciudad veracruzana, por Agustín de Iturbide y Juan O´Donojú, las propuestas fundamentales de los Tratados fueron el fin de 300 años de dependencia a España y de vida colonial. Con la consumación de la Independencia, la Nueva España entró a una etapa que se caracterizó por las luchas ideológicas, políticas y militares; los líderes buscaban el control político, social, cultural y económico.

Un hecho trascendental causó impacto en la Nueva España: la promulgación en 1820 de la Constitución de Cádiz, en España, que ponía en alto riesgo los intereses del clero y de la aristocracia; es por ello que los conservadores e Iturbide apoyaron la Independencia.

Es preciso señalar que, al inicio de la guerra de Independencia, Iturbide, desde las filas de los realistas, combatió a los insurgentes.

En el proceso que culminó con la Independencia de México, Agustín de Iturbide fue el personaje que participó en los momentos decisivos; empero en actos oficiales se omite el nombre del destacado militar.

El 28 de septiembre se firmó el acta de Independencia por Agustín de Iturbide y Juan O´Donojú que fue redactado por una Junta Provisional Gubernativa. Acto seguido se formó un Congreso que eligió a Iturbide como Emperador de México. El 21 de julio de 1822, con pompa y la algarabía de sus seguidores, Iturbide fue coronado con el nombre de Agustín I.

En su efímera trayectoria de Emperador de México, Iturbide se enfrentó a graves problemas: la economía del país estaba destrozada por la guerra de 11 años; una medida que adoptó para tratar de controlar los ataques fue eliminar la libertad de prensa.

El 2 de diciembre de 1822, Antonio López de Santa Ana y José Antonio de Echárri se pronunciaron contra Iturbide y “lanzaron” el Plan de Casa Mata, donde se propuso la restitución del Congreso y la instauración de una República.

Para paliar el descontento general, Iturbide restableció el Congreso; sin embargo, el destino de Agustín I ya estaba determinado, el 19 de marzo de 1823 abdicó y viajó al extranjero. En mayo de 1824, Iturbide tomó la osadía de retornar a México, fue arrestado, se le declaró traidor a la patria y enemigo público del Estado, y fue fusilado en Padilla, Tamaulipas, el 19 de julio de 1824. En un análisis objetivo, crítico y reflexivo, cabe preguntar: ¿Fue Iturbide un héroe o un villano?

En 1824 el Congreso General Constitucional de la Nación redactó la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos; se procedió a eliminar la monarquía y se estableció una República representativa y federal. En la Constitución que fue promulgada el 4 de octubre de 1824 se estableció el sistema político federal y se declaró el carácter independiente de México.

Del 15 de septiembre de 1810 al 21 de septiembre de 1821 México vivió un clima político álgido por la lucha de la Independencia y la instauración de un sistema político que atendiera las necesidades prioritarias de una población diversa, con una vida social y económica desigual. La estructura social, política y económica de los sectores en esa época estaban bien definidas: los españoles peninsulares y los criollos detentaban la riqueza y el control de los medios de producción, y los trabajadores del campo vivían explotados y en pobreza extrema.

A 202 años de la consumación de la Independencia de México la vida de los sectores más vulnerables de la población debe mejorar sustancialmente, en honor a las luchas de los hombres y las mujeres que nos dieron libertad. Un hecho histórico trascendente: la Independencia de México.— Mérida, Yucatán.

chilambalam945@hotmail.com

Maestro de la Universidad Pedagógica de Mérida

 

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