La Cámara de Diputados, con mayoría del partido Morena, aprobó el gasto público para el año 2021 con alrededor de 60,000 millones de pesos sin mencionar una justificación clara. Si se suman los tres primeros años del actual gobierno federal, señaló un legislador de oposición “hay un monto de observaciones por 228,724 millones de pesos”. (vía Reforma)

Al mes de octubre del presente año los recursos dispersados a los Estados se redujeron, mientras el gasto público del gobierno federal aumentó, aunque les dieron a las entidades federativas menos de lo pactado.

El costo financiero neto de financiamiento del gobierno, amortizaciones (pago del capital) e intereses, significó en el 2018 el 2.1% del Producto Interno Bruto (PIB), mientras para el próximo año se calcula que el costo será del 3.4% a 3.7% del PIB.

El pago de esa deuda significa casi el 50% del gasto público, a pesar que parte de los intereses se renegociaron a un mayor plazo, lo que significa que el actual gobierno federal les pasó la obligación de pagarlos a gobiernos posteriores. Se cumplió la frase “gaste ahora y pague después”.

Las pérdidas de las estatales Pemex y la CFE aumentan, al igual que en otras empresas del gobierno.

El gobierno de la 4T incrementa su gasto, principalmente entre los sectores considerados pobres, a muchos de los cuales les hacen la advertencia de que si pierde el partido en el poder, Morena, dejarán de recibir esa ayuda. En otras palabras, en 2023 intercambian ayudas por votos y lo planean seguir haciendo en 2024.

Si queremos evitar que se genere una crisis por la incapacidad del gobierno federal de pagar sanamente su deuda, es necesario que reduzca su gasto total y el déficit presupuestal, mediante un menor gasto y no aumentando la presión fiscal. La tasa de impuestos en México es de las más altas en todo el mundo: 51.1%. En las zonas especiales de China es del 15%, en los Estados Unidos del 36.6% y en Canadá del 24.5%. Esa es una de las razones por las que, a pesar de tener una amplia frontera con Estados Unidos y que está a unos metros de distancia de nuestro país, los chinos al otro lado del mundo les ofrecen nuestros los vecinos del norte productos más baratos.

El actual gobierno federal, para mantener su alto nivel de gasto, tomó dinero de los ahorros de diversos sectores del sector público, como del Poder Judicial, a quien le expropió arbitrariamente los fideicomisos donde guardaba sus ahorros.

Si el gobierno no reduce su gasto en 2024 y no convierte a Pemex y a CFE en empresas públicas, que coticen en bolsa y sus directivos e inversiones no estén a capricho del Presidente, es muy probable una crisis que salga del control de gobierno a finales de este sexenio o principios del siguiente. — Ciudad de México

Economista

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