Los desastres naturales, como los huracanes de categoría 5, pueden tener un impacto devastador en las comunidades y economías locales. En el caso de un lugar emblemático como Acapulco, que perdió el 80% de su infraestructura hotelera a causa de un huracán, la necesidad de contar con apoyos disponibles para la recuperación se vuelve crítica. Pero, ¿qué es un fideicomiso y para qué sirve?

La palabra “fideicomiso” proviene de una combinación de términos en latín: “fides”, que significa confianza o fe, y “comissum”, que se refiere a encargo o comisión. Un fideicomiso es un acuerdo legal y financiero que involucra a tres partes: el fiduciario, el fideicomitente y el beneficiario. El fideicomitente es quien transfiere los activos al fiduciario y establece las condiciones del fideicomiso. El fiduciario administra los activos según las instrucciones del fideicomitente y en beneficio del beneficiario. El beneficiario es quien recibe los beneficios o activos del fideicomiso. En el contexto de la gestión de fondos para casos de emergencia, el fideicomiso se utiliza para asegurar que los recursos estén disponibles cuando más se necesiten y sin afectar otros programas de gobierno.

En un mundo donde los desastres naturales son cada vez más frecuentes y devastadores, es crucial que los gobiernos y las instituciones financieras se preparen para hacer frente a estas situaciones. La separación de fondos para emergencias es esencial para garantizar una respuesta efectiva y oportuna. En el caso de un huracán de categoría 5 es fundamental iniciar la reconstrucción lo antes posible, con trabajo seguro y sostenible. La falta de recursos o la lentitud en la entrega de los apoyos puede resultar en una recuperación más lenta y costosa.

Un fideicomiso para atención a desastres puede desempeñar un papel importante en la protección de activos, garantizando que los fondos estarán disponibles cuando sea necesario. La administración de los fondos es profesional, lo que asegura la transparencia en la gestión de los recursos del fideicomiso, lo que es esencial para generar confianza pública y eficiencia en la distribución de recursos.

Por lo general, los fideicomisos son mecanismos que se establecen con una visión a largo plazo, acumulando y haciendo crecer fondos con el tiempo. Dado que México se encuentra en una zona de alto riesgo de eventos climáticos extremos, la sociedad merece una atención profesional en la gestión de catástrofes futuras.

La resiliencia financiera es esencial para la recuperación de las comunidades afectadas y para la estabilidad económica a largo plazo, especialmente para aquellos con mayores carencias. El costo de no contar con un fondo de emergencia se reflejará en los subejercicios de las secretarías y organismos del gobierno federal en los próximos meses. Esperamos que aprendamos de esta experiencia.— Mérida

Candidato a doctor en Análisis Estratégico y Desarrollo Sustentable por la U. Anáhuac-Mayab

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