Rodrigo Llanes Salazar: Mirada antropológica Cephcis UNAM
Rodrigo Llanes Salazar: Mirada antropológica.

Rodrigo Llanes Salazar (*)

“Se harán estadísticas de cuántas personas mueren en ataques aéreos, pero a la sombra quedarán aquellos que se han puesto enfermos por consumir agua no potable”, declaró Pedro Arrojo, Relator especial sobre el derecho humano al agua y al saneamiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en una entrevista con el periódico “El País” el pasado 3 de noviembre.

Arrojo es uno de los siete expertos independientes de la ONU que examinaron la gravísima crisis de derechos humanos que se está viviendo actualmente en Gaza. Estos especialistas han advertido que “el tiempo se agota para evitar un genocidio y una catástrofe humanitaria en Gaza”. El genocidio no sólo incluye el exterminio de un pueblo, sino también la privación del mismo al acceso a alimentos, medicinas y agua.

Los horrores que se están viviendo en Gaza, como el reciente ataque aéreo israelí contra el campo de refugiados en Yabalia el pasado 31 de octubre, resultan difíciles de describir.

Pero, lamentablemente, el horror no se limita a los ataques por tierra y aire. La ocupación de los territorios palestinos ha estado marcada por ejecuciones extrajudiciales, detenciones arbitrarias en masa —se estima que actualmente hay casi 4,500 palestinos detenidos, 730 de ellos sin cargos—, deportaciones y vigilancia masiva a través de programas espía como Pegasus.

A estas violaciones de derechos humanos se suma la de los derechos al agua y al saneamiento. En su declaración, los expertos de la ONU señalaron su preocupación por las alarmantes noticias de niños obligados a beber agua del mar ante la falta de agua limpia. Esto se debe a que “la falta de combustible y la interrupción de la infraestructura hídrica debido a los constantes bombardeos durante tres semanas han destruido el acceso al agua potable para la población de Gaza”. Los expertos de la ONU estiman que “dos millones de habitantes de Gaza luchan por encontrar agua potable”.

“Beber esta agua (salada, de mar) te hace vomitar”, explica Arrojo. “Pero si lo dejas de hacer, en cinco o seis días te mueres”.

Gaza dispone de tres principales fuentes de agua: los acuíferos —el Río Jordán, el Acuífero de la Montaña y el Acuífero Costero—, las plantas desalinizadoras y las tuberías conectadas con Israel. Con la guerra, las tres se encuentran en una profunda crisis. No obstante, es fundamental remarcar que la crisis se remonta a la ocupación de los territorios palestinos por parte de Israel.

Como observa el informe “Water for one people only” (“Agua para un sólo pueblo”), publicado por la organización Al-Haq en 2013, el agua no sigue las fronteras territoriales, y los tres principales acuíferos que suministra agua a Palestina son compartidos con Israel. No obstante, según el informe, el consumo doméstico de agua per cápita de Israel es entre cuatro y cinco veces superior al de la población palestina en el territorio palestino ocupado.

Solo tres litros

De acuerdo con Arrojo, al inicio de la actual guerra, los residentes de Gaza vivían con menos de 3 litros de agua al día, una cifra dramáticamente inferior a los 50 litros que recomienda la Organización Mundial de la Salud para satisfacer las necesidades de bebida e higiene.

Asimismo, los acuíferos se encuentran sobreexplotados. Se estima que se extrae más del triple de agua que se repone de manera natural, lo que ha reducido los niveles de agua dulce y la intrusión salina. Particularmente, la sobreextracción y contaminación del acuífero costero ha resultado en un deterioro progresivo de la calidad de agua en la Franja de Gaza, haciendo que del 90 al 95% del agua no sea apta para consumo humano.

En octubre de 2021, las organizaciones de derechos humanos Euro-Mediterranean Human Rights Monitor y Global Institute for Water, Environment and Health presentaron un informe ante la 48ª sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU en el que documentaron que la ocupación de larga duración de Israel ha causado un grave deterioro de la seguridad hídrica en Gaza, provocando que el 97% del agua esté contaminada. “Los residentes del enclave en sitio están forzados a ser testigos del envenenamiento lento de sus hijos y seres amados”, señala el informe.

Asimismo, de acuerdo con el informe de Al-Haq, en 1982 se transfirió la propiedad de la infraestructura de agua palestina de Cisjordania a la compañía nacional de agua israelí Mekorot, que ha forzado a los palestinos a depender de dicha empresa. Según el informe, Mekorot extrae directamente el agua de la parte palestina para suministrar a establecimientos israelíes.

“Apartheid”

Debido a estas políticas y acciones, el informe de Al-Haq considera que Israel ha establecido un “apartheid del agua” en la región. De hecho, diversas organizaciones de derechos humanos han planteado en los últimos años que, efectivamente, la situación que se está viviendo en Palestina puede caracterizarse legalmente como un apartheid.

Así, por ejemplo, Amnistía Internacional, una de las primeras y más importantes organizaciones globales de derechos humanos, publicó el año pasado el informe “El apartheid israelí contra la población palestina. Cruel sistema de dominación y crimen de lesa humanidad”.

El informe de Amnistía Internacional reafirma el problema de sobreextración y contaminación de los acuíferos: “en la Franja de Gaza, el acuífero costero se ha reducido debido a la sobreextracción israelí y está contaminado por la filtración de aguas residuales y agua de mar, por lo que más del 95% de su agua no es apta para consumo humano”.

Debido a esta situación, “según la ONU, el 90% de las familias de Gaza, que ya están empobrecidas, tienen que comprar el agua de plantas de desalinizadoras o purificadoras, que cuesta entre 10 y 30 veces más que el agua canalizada”.

Por su parte, Francesca Albanese, relatora especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, ha planteado el tema de la ocupación israelí como una violación al derecho fundamental a la libre determinación. En sus palabras, “desde 1967, la situación de los derechos humanos en el territorio palestino ocupado se ha venido deteriorando constantemente, principalmente a causa de las graves violaciones del derecho internacional, incluida la segregación racial y la subyugación por parte de la Potencia ocupante, Israel”.

Como parte de la ocupación colonial, Albanese señala que Israel “explota el agua y la energía que pertenecen a los palestinos”. Particularmente, describe que “en la zona C de la Ribera Occidental, que contiene la mayoría de los recursos naturales y casi toda la tierra cultivable de la Ribera Occidental, Israel mantiene un monopolio total sobre los manantiales de agua y solo ha designado el 1% de las tierras al desarrollo de Palestina”.

Albanese también documenta que “una red de empresas nacionales e internacionales opera en el territorio palestino ocupado ilegalmente (… las cuales) explotan el agua que se niega y arrebata a los palestinos”.

Con respecto al saneamiento, Arrojo ha informado que, con la guerra, las cinco plantas de tratamiento de aguas residuales de Gaza se han visto forzadas a cerrar, lo que ha causado que las aguas sucias se mezclen con el agua de los acuíferos y la acumulación de residuos en las calles.

Ayuda insuficiente

En este escenario, la ayuda humanitaria ha resultado insuficiente. Según Arrojo, ni siquiera llega a cubrir el 1% del agua potable que necesita la población de Gaza. Es claro que la ayuda humanitaria debe redoblar esfuerzos para atender la gravísima crisis por la que atraviesa Gaza.

Mientras que Estados Unidos se ha opuesto a un alto el fuego, México, a través de su representante ante la ONU, Alicia Buenrostro, ha demandado un cese inmediato y duradero de las hostilidades. También ha respaldado la propuesta de un Estado Palestino. “Exigimos a la Potencia Ocupante cesar su ocupación y todos los demás actos que afectan la integridad territorial del Estado de Palestina”, declaró Buenrostro hace unos días.

Resulta urgente el alto el fuego en Gaza. Hay mucho por hacer para erradicar el apartheid que sufren los territorios palestinos ocupados y reconocer su derecho a la libre determinación. El goce efectivo del derecho al agua y saneamiento de las y los palestinos debe ser un componente fundamental de estas acciones. — Mérida, Yucatán.

rodrigo.llanes.s@gmail.com

Investigador del Cephcis-UNAM

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