Se ha mencionado reducir la jornada semanal de 48 a 40 horas, y esto tiene relación con la productividad. El Inegi realiza cada trimestre una medición llamada Índice Global de Productividad Laboral de la Economía (Igple). Este índice evalúa la eficiencia con la que se utiliza el trabajo para producir bienes y servicios en México.

Mejorar la eficiencia en el uso de los factores de producción podría aumentar los ingresos del capital, las remuneraciones de los trabajadores e incluso reducir las horas trabajadas.

Siguiendo este índice, notamos que la productividad laboral ha estado disminuyendo desde mediados de 2018, con fuerte descenso durante la pandemia en 2020. Ahora cambia de tendencia, pero aún se encuentra de 6 a 8 puntos, índice por debajo de sus estimaciones de 2008. Es decir, desde hace 15 años, la productividad laboral ha estado básicamente horizontal, con tendencia a la baja en los últimos 5 años.

Entre los factores que afectan la productividad laboral están: clima de polarización del país, envejecimiento y salud, inseguridad y el tipo de educación que recibieron los trabajadores. A menudo se pasa por alto la capacitación de la alta gerencia y la introducción de computadoras y la automatización en las empresas para mejorar la productividad.

Sin embargo, hay un elemento que rara vez se discute en el ámbito laboral: la introducción de las redes sociales en los últimos años. Estas afectan negativamente la productividad debido a la adicción que generan. Las aplicaciones de redes sociales activan los mismos circuitos cerebrales que la ludopatía, y su impacto se ha demostrado en relaciones personales llegando a ocasionar divorcios y rupturas familiares que afectan el ámbito laboral. Los conflictos trabajo-familia tienen un impacto en la autoestima del trabajador y su energía —tiempo, dinero y conocimientos— puesta a disposición en la empresa.

Las adicciones a las redes sociales deberían considerarse enfermedades laborales y no deben dejarse únicamente al trabajador como un problema personal. La organización también debe participar y ayudar. Algunas empresas ya han abordado este problema, pero de manera abusiva, cancelando todas las interacciones. La solución no es esa ya que esas acciones pueden fomentar la adicción en secreto.

En cambio, se debe crear un ambiente con mecanismos de autorregulación comenzando con el monitoreo en la empresa para evaluar la gravedad del problema y buscar asesoramiento adecuado. A nivel nacional la baja productividad por trabajador anula las ventajas de la automatización, la robótica y los sistemas informáticos para procesar más información, así como las inversiones en nuevas tecnologías. Y usted, ¿cada cuánto ve su teléfono durante el día?

Candidato a Doctor en Análisis Estratégico y Desarrollo Sustentable por la Anáhuac-Mayab

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