En mi opinión y de darse el caso, las concesiones para el servicio de ferrocarriles deberán ser asignadas a una entidad paraestatal perteneciente y coordinada por el sector correspondiente de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), y no a los militares.

Para el sexenio 2024-2030 la prioridad en materia de trenes de pasajeros deberá concentrarse en la terminación de los proyectos en proceso: el tren interubano de México a Toluca; el Tren Maya incluída la rehabilitación del tramo de Coatzacoalcos a Palenque; el transístmico entre Salina Cruz y Coatzacoalcos, y la conclusión de las obras entre Buenavista y el aeropuerto Felipe Ángeles.

Ello absorberá una cantidad importante de recursos, por lo que deberá tenerse mucho cuidado en incluir muchas propuestas adicionales.

Por el momento, en mi opinión, probablemente la única iniciativa viable y rentable a corto plazo parece ser la del tren de México a Querétaro, de relativamente fácil implantación, sin grandes inversiones y de un impacto político, social y económico muy positivo.

Con velocidades máximas de 100 a 120 kilómetros por hora, el tiempo de recorrido puede ser cercano a las dos horas y media. Habría que confinar algunos tramos de vía y corregir algunas partes del trazo. En una primera etapa no sería necesario electrificar la vía y es factible técnica y económicamente operar con locomotoras o autovías diesel eléctricas. De vital importancia será ofrecer una frecuencia adecuada de los servicios para competir abiertamente con el autobús y el automóvil particular.

Las obras propuestas como parte del decreto publicado recientemente en el Diario Oficial de la Federación deberán considerarse como una deseable imagen objetivo a mediano y largo plazos, y figurar en un catálogo de proyectos a estudiarse en un contexto de planeación formal, inscrito en políticas públicas claras y las iniciativas en su oportuniad sujetas a estudios realistas de demanda; anteproyectos de ingeniería terminados; dictámenes de impacto ambiental; derechos de vía liberados, todo ello sujeto a evaluación de su rentabilidad económica y social, así como fuentes definidas de financiamiento para su eventual incorporación en los programas anuales con cargo a los presupuestos del gobierno.

A mi juicio, una obra factible a realizarse en un horizonte de planeación razonable, que no figura en el catálogo propuesto, sería la construcción de una vía férrea nueva entre la capital tapatía y Aguascalientes, de unos 200 kilómetros, obra que hace algunos años estuvo en proceso de construcción, pero quedó inconclusa.

Ello permitiría correr trenes directos de pasajeros y carga, entre Guadalajara y Monterrey.— Mérida, Yucatán.

Ingeniero, exfuncionario de los Ferrocarriles Nacionales de México, Ferrocarril Pacífico Norte, Ferromex y exdirector general de Planeación de la SCT

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