A unos cuantos días de que concluya 2023, la ocasión es más que propicia para realizar un breve recuento sobre los principales claroscuros que han caracterizado a este convulsivo año.
Resulta difícil realizar una síntesis crítico-analítica que permita tener una visión panorámica sobre los principales aconteceres del país y de nuestro estado, en razón de la naturaleza intrínsecamente compleja de los variados problemas que afrontamos como la sociedad dinámica y plural que somos.
En tal circunstancia, solo nos referiremos a algunos hechos que, según nuestro modesto juicio, marcaron en buena medida nuestra vida pública en los turbulentos tiempos de la 4T.
Tal vez el adelanto del proceso de sucesión presidencial —iniciado de manera insólita por el presidente AMLO en julio de 2021— sea el fenómeno político-social que más ha estado permeando la vida nacional, con su consiguiente impacto en los procesos sucesorios en las entidades federativas donde habrá relevo en la titularidad del poder ejecutivo.
Hecho este enmarcamiento general, pasamos a destacar los hechos de relevancia positiva que se dieron en el plano nacional.
La apreciación del peso frente al dólar americano echó por tierra los pronósticos de los agoreros de toda laya, quienes advirtieron de manera apocalíptica que la llegada de AMLO a la presidencia de la república elevaría la cotización hasta 30 pesos mexicanos por unidad de la divisa verde.
La misma valoración positiva puede hacerse sobre la atinada contención que hizo el gobierno federal a los precios de los combustibles, principal motor de la economía nacional y de toda la movilidad social del país.
A lo anterior debe añadirse la recuperación gradual de la actividad económica, la cual, tras remontar las turbulencias provocadas por la contingencia sanitaria de 2020-2021, creció 3.1 por ciento en 2022 (INEGI) y se estima que finalmente crezca 3.2 por ciento en 2023 (FMI), siendo que en 2024 tendrá un crecimiento del 3.3 por ciento, según pronósticos del Banco de México.
De gran trascendencia económica y social ha sido el aumento sustancial a los salarios mínimos, que después de estar miserablemente estancados durante 40 años en el periodo neoliberal han pasado de 88 pesos diarios en 2018 a 249 pesos para 2024, ¡un aumento histórico nominal del 183%!
Estos significativos aumentos salariales, que benefician a unos 9 millones de trabajadores y trabajadoras, ponen al desnudo la falsedad de la vieja idea neoliberal consistente en que cualquier mejora a los salarios tiene un impacto inflacionario en los precios y afecta las ganancias de los capitalistas.
Por el contrario, estos incrementos han representado una justa recuperación del poder adquisitivo de la clase trabajadora, lo que ha conducido a la reactivación del consumo interno, a la dinamización de la economía y al consiguiente aumento de las ventas y ganancias de los patrones.
Siempre en el plano nacional, es necesario reconocer que la inseguridad, la violencia y el accionar imparable de la delincuencia organizada constituyen el talón de Aquiles del gobierno federal, sin que éste haya reconocido hasta la fecha el plausible fracaso de su estrategia para combatir estas terribles circunstancias.
Las horrendas masacres ocurridas en las últimas semanas —que afectan trágica y dramáticamente a decenas de familias en diversos puntos de la geografía nacional— ilustran fehacientemente dicho fracaso y demuestran que resulta un imperativo dar un golpe de timón en esta importante materia.
Obras en Yucatán
Pasando al plano estatal, cobra positiva relevancia la inauguración del Gran Parque la Plancha, que vino a dar vida a un viejo anhelo de los meridanos y los yucatecos en general, ya que esta magna obra de la 4T tendrá un enorme impacto social, económico, recreativo y cultural.
De igual forma se destaca la trascendencia que tiene la puesta en marcha del Tren Maya, al igual que la operación inicial del sistema de conexión terrestre Ie-Tram en la capital yucateca, aun cuando ambas obras hayan representado el cuestionable sacrificio de grandes áreas verdes junto con la rica diversidad faunística que en ellas vivía, lo que revela las terribles paradojas que encierra implementar a raja tabla la llamada modernidad económica.
No cabe regatear merecidos reconocimientos a la magnificencia que siguió representando la Noche Blanca para propios y extraños, ya que esta oferta cultural que realiza semestralmente el Ayuntamiento de Mérida alienta sobremanera la sana convivencia y el pleno disfrute espiritual para decenas de miles de personas.
Entre los signos ominosos que se vivieron en Yucatán en el año que agoniza, cabe destacar la recurrente crisis de los derechos humanos, a la cual ni el Ejecutivo del estado ni la propia Codhey le han prestado la debida atención, por lo que será necesario no sólo nombrar a un nuevo ombudsman sino realizar también una profunda reforma a este órgano dizque autónomo, a fin de que en verdad se transforme en la instancia garante de la defensa y del pleno ejercicio de los derechos humanos para todos los yucatecos y yucatecas.
Finalmente, la mayoría oficialista en el Congreso del Estado hizo con singular desvergüenza la designación de Luis Armando Mendoza Casanova como magistrado del Tribunal Superior de Justicia en el Estado, artera decisión que constituye una incalificable afrenta para la ciudadanía, toda vez que sobre el nuevo funcionario pesan graves denuncias que lo descalifican para tal encomienda.
Si bien desde antes de esta designación diversos colectivos de activistas de los derechos femeninos cuestionaron la inclusión de este individuo en la terna de candidatos, la consumación de su nombramiento ha intensificado el firme rechazo de numerosas organizaciones de la sociedad civil en los ámbitos estatal y nacional.
Este editorialista desea que la paz, la alegría y la esperanza inunden los corazones de nuestros amables lectores y lectoras en estas fiestas de fin de año. ¡Muchas felicidades!— Mérida, Yucatán.
Correo: canek_1999@yahoo.com.mx
Doctor en Educación. Exdirector de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán.
