El problema de la contaminación del acuífero en la Reserva Estatal Geohidrológica del Anillo de Cenotes (REGAC) debe de ser abordado a través del trabajo colaborativo de los centros de investigación de Yucatán, por medio de proyectos interdisciplinarios, donde coincidan hidrólogos, edafólogos, agroecólogos, zootecnistas, químicos y otros especialistas.
La mayoría de los centros de investigación cuentan con equipos para medir nitrógeno, nitratos y fósforo en suelo y agua.
Es difícil de entender por qué, para las estimaciones realizadas sobre calidad del agua en Yucatán, la SEMARNAT utilizó datos de excreción de nitrógeno de cerdos del Reino Unido con el propósito de calcular la huella hídrica gris de la porcicultura con base en la excreción de 18 kg de nitrógeno por cerdo por año.
Esto introduce un sesgo, ya que los resultados podrían estar sobrestimados al utilizar los valores de excreción de nitrógeno obtenidos de cerdos en aquel país, ya que las razas y los alimentos son diferentes.
Es por dicha razón que el Panel Internacional sobre el Cambio Climático recomienda utilizar para los cálculos de inventarios, factores de emisión generados en el país, ya que es sencillo medir la excreción de nitrógeno de los cerdos.
Se puede emplear técnicas isotópicas para cuantificar el nitrógeno que proviene de la fertilización de los cultivos, del nitrógeno de las excretas de cerdos, de las excretas de humanos, para así poder implementar medidas de mitigación apropiadas.
Para contribuir a resolver el problema, se pueden desarrollar líneas genéticas de cerdos con mayor eficiencia en la retención del nitrógeno en el cuerpo y, por ende, menor excreción de ese elemento en las heces y en la orina.
Pero, ¿quiénes están realizando este tipo de investigaciones en Yucatán? Ningún grupo de investigación en el estado está abordando el problema de la dinámica del nitrógeno en ganadería en un ecosistema kárstico.
Las técnicas de espectrometría de masas de razón isotópica, resonancia magnética nuclear, espectrometría de masas acoplada a plasma de acoplamiento inducido, están instrumentadas en los laboratorios de Yucatán.
Las secretarías estatales relacionadas con el ambiente y la ganadería no han hecho público el curso de acción a seguir ante los dictados de la federación en relación con el diagnóstico ambiental porcícola.
En cuanto a la calidad del aire, el Dictamen Diagnóstico Ambiental de la Actividad Porcícola en Yucatán menciona que se encontraron elevadas concentraciones de amoniaco y de ácido sulfhídrico en las granjas porcinas ubicadas en la REGAC, mientras que en la ciudad de Mérida se registró una mayor concentración de metano en el aire.
La presencia de amoniaco y de ácido sulfhídrico en concentraciones elevadas en las granjas es desconcertante, pues está documentado en el inventario de gases de efecto invernadero publicado por la misma SEMARNAT que el principal gas emitido por los cerdos producto de sus excreciones (heces y orina) es el óxido nitroso y no los gases cuantificados en el diagnóstico ambiental.
El escaso número de granjas empleado pudo también haber influenciado este resultado atípico.
Se menciona también que el gas metano fue registrado en una concentración más elevada en la ciudad de Mérida que en las granjas porcícolas.
Es posible que el relleno sanitario de Mérida y las reacciones anaeróbicas de fermentación de la materia orgánica en ese sitio hayan dado lugar a este inusitado resultado.
El muestreo de agua y aire por la SEMARNAT fue realizado a finales de octubre de 2022, por lo que se deben realizar estudios en la temporada de lluvias y de secas para incorporar la dinámica de la recarga del acuífero en un año completo.
Son notorias las falencias metodológicas en el diseño del diagnóstico ambiental de la porcicultura de la SEMARNAT: desde el pequeño tamaño de las muestras empleadas para evaluar la calidad del agua (10 granjas) y del aire (3 granjas), el hecho de emplear valores de excreción de nitrógeno de cerdos de otro país, el desconocimiento de las aportaciones relativas de los diferentes contribuyentes al total del nitrógeno registrado en el acuífero, el hecho de haber realizado las mediciones en una sola estación (nortes), la ausencia de diseño experimental para identificar las diferencias entre las localizaciones geográficas de los cenotes de acuerdo con la dirección del flujo de agua subterránea y las interacciones (tipo de granja: maternidad, engorda, ciclo completo).
Resulta, por tanto, difícil de aceptar el dictamen de “no puede haber ni un cerdito más”, producto más bien de un estudio preliminar, que no aporta información precisa sobre la dinámica de los contaminantes involucrados (nitrógeno, fósforo, nitratos, coliformes fecales; amoniaco, ácido sulfhídrico, metano) a través del año en la interacción cerdo-suelo-agua y los factores que determinan dicha dinámica.
Es evidente que el problema de la disposición de las aguas residuales de las granjas porcícolas es complejo y debe de ser abordado por equipos de trabajo interdisciplinario que aporten soluciones prácticas y económicas para los porcicultores.
Es muy importante entender la naturaleza kárstica del acuífero y de los suelos de Yucatán en su interacción con los sistemas productivos, para así poder contribuir a resolver el problema de la disposición de los efluentes de las granjas porcinas de una manera integral, con el propósito de mantener impoluto el recurso hídrico para las próximas generaciones de yucatecos.— Mérida, Yucatán.
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Profesor-Investigador, Laboratorio de Cambio Climático y Ganadería, FMVZ-Uady.
