“En todo anarquista hay un dictador fracasado”, Benito Mussolini

Don Adalberto es un diabético que ha llevado el control de su padecimiento a nivel institucional. Recientemente, como pocas veces, ha tomado en serio su enfermedad, a tal grado que, resiste el canto de las sirenas de todos los días por la tarde cuando pasa el panadero por su calle; toma en forma disciplinada sus tabletas de metformina y glibenclamida, pero lleva varios meses sin lograr un control óptimo de su problema metabólico.

A la pregunta a la doctora de su Unidad de Medicina Familiar de que si ha llegado el momento de utilizar insulina, ella después de revisar su expediente le respondió: “Sus análisis son de hace seis meses, señor”—el paciente sacó una solicitud reprogramada en dos ocasiones—“Me los van a hacer hasta dentro de un mes”.

Al cuestionarlo sobre cuánto tenía de azúcar, el hombre respondió no saber, le comentó que ya no le daban las tiras de reactivos. Además, agregó que cada vez veía más “borroso” y, la gabapentina no le quitaba el entumecimiento de sus pies.

La doctora comenzó por tomarle en ese momento la glicemia, iniciar un esquema con insulina intermedia, y referirlo al oftalmólogo, además de cambiar la gabapentina con pregabalina.

En México, en 2021, teníamos unos 12 millones 400 mil diabéticos, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut). Recordemos que la diabetes mellitus está asociada a la obesidad, gran parte de los pacientes son hipertensos, padecen serios problemas para el control de triglicéridos y colesterol, lo que en conjunto se conoce como síndrome metabólico.

En el caso de don Adalberto la respuesta oportuna de la doctora fue acertada, porque simplemente se apegó a lo establecido por la Norma Oficial Mexicana (NOM) para su correcto manejo, para ser más exactos la NOM-015-SSA2-2010, para la prevención, tratamiento y control de la diabetes mellitus.

Pues bien, esta NOM, se ha cancelado con 31 más, sin mediar una justificación, hasta el momento, entre otras con la NOM-030-SSA2-2009 para la prevención, detección, diagnóstico, tratamiento y control de la hipertensión arterial sistémica; también la NOM-037-SSA2-2012, para la prevención, tratamiento y control de las dislipidemias y la NOM-008-SSA3-2017 para el tratamiento integral del sobrepeso y la obesidad. Como vemos, en corto, todo lo referente al síndrome metabólico.

En el mismísimo portal de la Secretaría de Salud, se puede leer: “Las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) son regulaciones técnicas de observancia obligatoria expedidas por las dependencias competentes, que tienen como finalidad establecer las características que deben reunir los procesos o servicios cuando estos puedan constituir un riesgo para la seguridad de las personas o dañar la salud humana; así como aquellas relativas a terminología y las que se refieran a su cumplimiento y aplicación. Las NOM en materia de Prevención y Promoción de la Salud, deben ser revisadas cada 5 años a partir de su entrada en vigor. El Comité Consultivo Nacional de Normalización de Prevención y Control de Enfermedades (Ccnnpce) deberá de analizar y, en su caso, realizar un estudio de cada NOM, cuando su período venza en el transcurso del año inmediato anterior y, como conclusión de dicha revisión y/o estudio podrá decidir la modificación, cancelación o ratificación de éstas.

Rechazo

El anuncio de la publicación en el Diario Oficial fue dado a conocer por el Dr. Hugo López Gatell. Tras la cancelación de 32 Normas Oficiales Mexicanas (NOMs) en materia de prevención y atención de enfermedades, el Presidente rechazó abordar el tema al considerar que no era relevante: “Aquí ni vamos a tratar ese asunto porque no es realmente importante, es un asunto de los negocios, de las élites, de los traficantes de influencia. Si les hacemos caso, vamos a encontrar aquí a todos los que vendían medicinas al Gobierno y que ahora están molestos porque lucraban”. La típica respuesta presidencial, pero fue más allá al decir: “…la gente ni sabe. Ese es un asunto de una cúpula, de gente que está metida en el comercio de los medicamentos y que no quieren que haya regulación o que haya mucha regulación, de acuerdo con lo que les conviene”.

Es evidente que López Gatell carece de autoridad académica y ya no digamos moral para repetir este tipo de justificaciones. ¿Qué puede saber un sujeto de normatividad médica? cuando ni siquiera fue capaz de mantener una conducta crítica, ética y asertiva que lo hizo ser responsable del mal manejo de la pandemia; baste recordar su cantinflesco lema: “El cubrebocas sirve para lo que sirve y no sirve para lo que no sirve”. Ya conocemos el tamaño de su objetividad.

Las Federaciones, Asociaciones y Colegios Médicos de México, en un escrito dirigido al primer mandatario consideran que la cancelación de estas normas traerá incertidumbre legal y responsabilidad profesional, por su carácter de obligatoriedad; la falta de normatividad puede conllevar a la toma de malas decisiones, va a ocasionar ambigüedad y confusión en la práctica médica. Desde luego y muy importante, se pondrá en riesgo la seguridad del paciente y se tendrá la necesidad de buscar otras fuentes de orientación que no necesariamente tengan un sustento legal o científico.

En pocas palabras, a un paso de la anarquía en materia de salubridad.

Algo que es primordial no solo en la práctica médica, sino en cualquier institución es la idoneidad. La NOM persigue esos criterios de competitividad y no es tema menor.

Diferencia

Si bien es cierto, muchas de estas NOMs llevan años sin ser revisadas, hay un largo trecho entre actualizar y cancelar o desaparecer. Mientras no tengamos una cobertura médica universal, amplia y efectiva, el Sector Salud y el Privado deben de ajustarse a estas normas.

Muchas de las NOM contemplan también, las llamadas guías prácticas en patologías específicas que, han sido parte de la formación médica, desde que yo era residente y con objetivos de tratar de unificar criterios de manejo.

Débil y desvergonzado el argumento de López Gatell de que existen oscuros intereses; el mismo discurso ramplón para disfrazar la escasez de medicamentos e insumos, y que el enfermo no tenga derecho a reclamar algo que ya no esté normado. Mal y de malas en temas de Salud, otra más de este médico convertido en lacayo presidencial. Todo parece indicar que será citado a comparecer en la Cámara de Diputados.

Búsqueda

Por último, hacemos un servicio a la sociedad: solicitamos su colaboración para localizar a una persona de la tercera edad que responde al nombre de Jorge Alcocer Varela, es médico, se desempeña como Secretario de Salud y tiene semanas sin ser visto. Si alguien sabe de su paradero, por favor, que le comenten que hay otra pifia más de la Medicina en los tiempos de la 4T.—Mérida, Yucatán

arredondo61@prodigy.net.mx

Médico y escritor

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán