En el último día del año, al compás de las campanadas de la media noche, todos pedimos nuestros deseos e hicimos el compromiso para cumplirlos.

El ritual de esta petición se da con las tradicionales doce uvas, un deseo al comer cada uva, en cada sonido de la campana. Hay otras acciones que hacemos si deseamos viajar, mejorar la economía personal, obtener un empleo e incluso que llegue el amor a nuestras puertas, son rituales que se realizan en los últimos momentos del año que se va o al inicio del nuevo año.

Entre los deseos, propósitos o compromisos que con frecuencia las personas hacen cada año están querer bajar de peso, hacer ejercicio, llevar una dieta saludable, levantarse temprano, leer un libro cada mes, ser más pacientes, controlar el enojo, convivir más en familia y demás.

Sin embargo, a pesar de la espera emocionante para pedir nuestros deseos y del compromiso contraído muchas veces no podemos cumplir esas peticiones. Nuestra complejidad y fragilidad humanas, aunadas a la apatía, pereza y amnesia temporal, se sobreponen y los deseos se esfuman y esperamos otro fin de año para repetir el ritual.

Pero si hemos fracasado con algún compromiso o con todos en el año, entonces es importante reflexionar sobre lo que no hicimos o dejamos de hacer para cumplirlos. Hay que sobreponernos y romper inercias, sacudir perezas y levantarnos con entereza para cumplir poco a poco lo que deseamos.

No es fácil llevar una dieta saludable y buscar así reducir medidas o peso, pero se puede intentar dejando a un lado frituras y refrescos edulcorantes, como primer paso, luego continuar consumiendo más frutas, verduras y otros alimentos saludables.

Hay que buscar espacios para hacer ejercicio o practicar algún deporte. Levantarse temprano o en las tardes ir a caminar o trotar. Es difícil para quienes duermen mucho o trabajan desde temprano, pero sábados y domingos pueden ser días para intentarlo, puede ser en familia, y luego buscar espacios entre la semana.

Es nuestra actitud la que influye sobremanera para cumplir nuestros propósitos. No podemos dejar al azar o que las peticiones se cumplan solas. Es importante poner de nuestra parte y actuar.

Si deseamos mejorar la economía personal hay que analizar y evaluar los ingresos y nuestros gastos. Evitar productos superfluos y las deudas, buscar otros ingresos e incluso crear el hábito del ahorro. Cruzados de brazos, sin explotar nuestro ingenio y habilidades, no vendrá un empleo a nuestras manos, ni tampoco incrementarían los ingresos familiares.

Si queremos viajar solos o en familia podemos planear, buscar presupuestos y facilidades de pagos. Hay muchas personas que se fijan un lugar de destino y con mensualidades y abonos van pagando el viaje. Y así realizan su sueño.

Hay propósitos importantes para nuestra salud física y emocional como dejar de fumar y tomar licor en exceso, o utilizar menos el celular para convivir más con la familia y otras personas. Realizar actividades con los hijos y la pareja ayudarían mucho para mejorar las relaciones familiares, conocer mejor a los pequeños y adolescentes y crear un ambiente de armonía y cercanía.

Ni qué decir si reducimos la cantidad de cigarrillos o botellas de alcohol e incluso cortar de tajo estos hábitos, tanto en el hogar como en otros lugares, pues nos beneficiaria en la salud general, lo que redundaría en un ahorro económico considerable y a mejorar las relaciones familiares.

Hay más propósitos que podemos pedir para mejorar esos malos momentos y dolorosas experiencias vividas en el año que se fue. Como dialogar para buscar soluciones en vez del enojo y la ira para evitar altisonantes discusiones y pleitos constantes en el hogar, la calle o centros de trabajo; no conducir en estado de ebriedad para evitar accidentes o dolorosas tragedias.

Más y mejor convivencia familiar, así como valorar y apoyar a la esposa por las actividades que realiza en el hogar y con los hijos; cuidar nuestro entorno, medio ambiente y proteger a los animales, y sobre todo, lo más importante, lidiar con nosotros mismos para buscar ser mejores personas, padres o madres y ciudadanos.

En este nuevo año debemos evitar que surja el político demagogo que no cumpla las promesas, ni los compromisos contraídos. Hay que sacar de nuestro interior al opositor, al que impida que el olvido o la apatía rompan con nuestros propósitos.

En nuestras manos está el cumplir los compromisos en el nuevo año y no caer en la apatía, en ese círculo vicioso que haga que al final del presente año sigamos con las mismas peticiones y rituales, porque nuestro demagogo interno no cumplió con lo prometido. Feliz Año 2024, caro lector, y que tus propósitos los cumplas con determinación y tesón.— Mérida, Yucatán.

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Profesor

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