Críticas fuertes y diversas en las redes sociales, en la entidad y entre políticos de diversos partidos, principalmente de Morena, ha recibido la designación del clavadista Rommel Pacheco Marrufo como candidato único de Morena- PT- PV a la alcaldía de Mérida.
La pregunta que muchos se hacen es: ¿ Por qué Rommel Pacheco, si con el salto “chapulinesco” a Morena ha recibido críticas, abucheos, silbidos y gritos como “fuera”, “fuera”, cuando es presentado en concentraciones de Morena?
El triple salto mortal de Rommel desde el trampolín político, brincó al PRI, luego al PAN y finalmente cayó en aguas de Morena, ha propiciado entre sus simpatizantes del ayer un rechazo generalizado, pues lo tildan de convenenciero y traidor.
Rommel gozaba de simpatía entre mucha gente y de los panistas que lo arroparon para su carrera política. Con esta confianza el PAN lo envió como candidato a una diputación federal, y ganó. Sin embargo, su deseo de ser candidato a gobernador provocó que presionara al partido, y como no obtuvo la designación tomó la decisión de abandonarlo.
En vez de esperar su tiempo, para demostrar lo que podía hacer como legislador, ganarse a la gente con trabajo y entrega, para luego con mayor experiencia partidista y visión política buscara la candidatura de la alcaldía meridana y luego la gubernatura, hizo su rabieta y cambió la camiseta azul por la guinda.
Ante este último salto, Rommel perdió todo lo ganado. Su prestigio se desplomó y quedó manchado por su actitud “chapulinesca” y convenienciera. Tanto panistas como morenistas lo rechazan y critican por estas acciones
Por eso es sorprendente que el dirigente nacional de Morena anuncie la precandidatura única del exclavadista cuando hay un rechazo generalizado en contra de Rommel. Perdió popularidad por su traición entre militantes del PAN, de su nuevo partido y de los electores meridanos que lo apoyaron para llegar a la diputación.
Más sorprendente es que se diga que el expanista obtuvo la mayoría en las encuestas internas. ¿Cómo es posible ante el rechazo que existe en su contra? ¿Se tomaron en cuenta los resultados de esas encuestas o fue una imposición de la dirigencia nacional de Morena?
Hay muchos militantes del partido guinda con más experiencia partidista y visión política que pueden ser candidatos para la alcaldía meridana. Esta imposición de la dirigencia nacional podría resultar contraproducente para Morena ante el descontento generalizado que existe.
No es el momento para enviar al “chapulín” acuático a esta aventura hacia la conquista de Mérida, cuando hay inconformidad entre los meridanos y yucatecos. La confianza depositada en Rommel cuando fue candidato a diputado federal por el blanquiazul se rompió por su actuación “chapulinesca”. Una rabieta le costó todo lo ganado en su corta trayectoria política. La admiración se trastocó en rechazo.
Tal vez la dirigencia nacional de Morena piensa que el ser conocido y famoso por su trayectoria deportiva ayudaría a Rommel al triunfo por la alcaldía meridana. En otro momento y en el PAN se podría pensar en eso, pero no ahora cuando le da la espalda al blanquiazul y da el salto repentino a las aguas guindas, dejando en el olvido la confianza de los electores y el apoyo de su anterior partido.
Esta traición y no ser agradecido es lo que no le perdonan al exclavadista. Los ex compañeros panistas están molestos por el salto traicionero, pero tampoco los compañeros actuales lo aceptan, pues hay un rechazo entre los morenistas, pues lo ven como un advenedizo, un “chapulín” con hambre de poder.
Rommel es inflado en algunos espacios de las redes sociales por familiares y amigos, pero en la realidad, frente a la gente en reuniones y concentraciones es abucheado, rechazado. Es más, ya en reuniones morenistas prefieren que no esté al frente para no experimentar la rechifla y gritos de “fuera”, “fuera” o “traidor”.
En estos momentos en que Morena parece avanzar en la entidad la designación de Rommel Pacheco es un grave error, porque restaría votos guindas si, como dicen algunos morenistas, preferirían otorgar el sufragio al candidato de otro partido y no al exclavadista.
Ante tantas críticas, rechazo y abucheos sería importante que la dirigencia nacional reconsidere esta designación, busque y encuentre a un candidato con experiencia partidista, visión política y con deseos de servir a los meridanos.
El trampolín de Rommel está resquebrajado. Los saltos que da son solamente piruetas descompuestas que al caer en las aguas guindas salpica de desconfianza a los ciudadanos. ¿Por qué Rommel? ¿Qué acuerdos hay para poner a alguien que es rechazado por militantes y electores? ¿A qué le tira Morena?— Mérida, Yucatán
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