Erica Millet Corona

El cuento, como género literario, tiene fama de incomprendido por el lector promedio. Quienes no han cultivado las letras como parte de su formación profesional ni son ávidos lectores, pero disfrutan de vez en cuando de un buen libro, mayormente asocian esta denominación con relatos infantiles, casi siempre clásicos, que han trascendido en el conocimiento popular de generación en generación.

Sin embargo, el cuento es un género apreciado y reconocido en el mundo literario por su complejidad y por la amplia gama de temas con que puede llegar a nutrirse. Escritores de todo el mundo cultivan relatos y enriquecen con el quehacer contemporáneo la herencia creativa que grandes autores han legado a la humanidad. Oscar Wilde, Jorge Luis Borges, Edgar Allan Poe, Marguerite Yourcenar, Virginia Woolf, Clarice Lispector, Julio Cortázar, Gabriel García Márquez, Silvina Ocampo, son algunos de los nombres de grandes maestros de las letras. En México, destacan por su trayectoria Elena Garro, Amparo Dávila, Juan José Arreola, Beatriz Espejo y otras plumas que a lo largo de los años han dejado relatos memorables para la tradición cuentística latinoamericana.

Este artículo está lejos de pretender ser una cátedra sobre el cuento y sus exponentes; mi objetivo es acercar las mentes de quienes no están familiarizados con este género a la idea de que las lecturas breves pueden ser, como nos dice Carlos Martín Briceño, uno de los más importantes cuentistas yucatecos, “el acercamiento más honesto a la literatura”.

El cuento es una narración corta que, con un número reducido de personajes, nos presenta una trama (algunas veces compleja, otras no tanto) que, narrada asertivamente y de una manera cautivadora, resulta placentera de leer. El protagonista emprende un viaje interno que permite, a través del conflicto que presenta la historia, una transformación.

El cuento puede o no tener un final inesperado, pero es imprescindible que genere emociones, tensión e imágenes de las cuales el lector no pueda desprenderse y que lo hagan memorable. Va más allá de la anécdota: algo tiene que pasar que nos deje conmovidos, cimbrados; que cale profundamente en la conciencia.

Por iniciativa del propio Martín Briceño, el Encuentro Nacional de Cuentistas (ENAC-Mérida) verá este 2024, en el marco del Festival de la Ciudad, su tercera edición. Escritores de reconocida trayectoria nacional como Mónica Lavín, Rosa Beltrán, Ana Clavel e Hiram Ruvalcaba se unen a voces locales para realizar lectura en voz alta de sus creaciones dentro de este género y acercar su trabajo al público. El encuentro tendrá lugar el jueves 18 y viernes 19 de enero a las 19:30 horas en el auditorio Manuel Cepeda Peraza del Centro Cultural Universitario, y contará en total con la participación de 14 escritores con libros de cuentos publicados.

Además de escuchar las historias en voz de sus autores, los participantes podrán seguir la lectura a través de una antología digital que estará disponible para descargar en dispositivos móviles a través de un código QR.

En los últimos años, el ENAC-Mérida, bajo el auspicio del Ayuntamiento de Mérida y con la colaboración de la Universidad Autónoma de Yucatán, se ha posicionado como uno de los eventos literarios más importantes del país, pues cumple con el objetivo de acercar el cuento a nuevos lectores y, de la misma forma, permite la cercana convivencia entre quienes ya lo aprecian y los autores participantes.

Se espera la asistencia de estudiantes de literatura, escritores de la localidad y público en general deseoso de entrar en contacto con este maravilloso género. En lo personal, me siento muy honrada de haber recibido la invitación a participar con la lectura de un cuento de mi autoría de la mano de autores locales como Verónica Rodríguez, Ricardo Guerra y Melba Alfaro, a quienes admiro y de quienes he aprendido mucho sobre el arte de contar historias.

Es cada vez más palpable el interés en Yucatán por la escritura creativa. Celebramos que haya nuevas plumas y que los autores yucatecos seamos reconocidos fuera de nuestro estado, pero de lo que realmente tiene urgencia el universo literario es de nuevos lectores. Necesitamos ampliar los públicos, hacer de la lectura una actividad cotidiana y menos especializada; que los géneros literarios sean conocidos y mejor comprendidos.

Sin duda, eventos como el ENAC-Mérida son indispensables para incentivar el interés del público por entrar en contacto con nuevas experiencias lectoras; deseo que logre consolidarse como un referente en el panorama de las letras mexicanas, para que podamos, por muchos años más, disfrutar en Mérida de esta gran fiesta literaria. ¡Larga vida al cuento!— Mérida, Yucatán.

erica.millet@gmail.com

Licenciada en periodismo y maestra en relaciones públicas; exfuncionaria del Ayuntamiento de Mérida y del gobierno del estado

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