Siempre he considerado que la capacitación o formación en la vida del ser humano debe ser algo primordial, más aún si se trata del servicio público. Hay quienes se esmeran mucho en aparecer en redes sociales, ser el centro de atracción, crear proyectos o planes, pero carecen totalmente del conocimiento de los puestos a los que aspiran. Y es allí donde radica el verdadero problema. Dicho en palabras más crudas, no saben absolutamente nada, bueno, hay sus contadas excepciones. Ni incompetencia, ni calienta bancas.
Ante este alarmante panorama de la realidad, deben considerarse y en serio, diversos tópicos que ayuden a los servidores públicos a conocer del cargo que aspiran, no es llegar y decir: ¿Ahora qué hago? La foto es muy importante, los abrazos, la suela, el sudor o el zapato, como dicen hoy día. Pero la capacitación también.
Durante muchos años he sostenido y lo seguiré haciendo, que nadie puede dar lo que no tiene. Para muchos el marketing de hoy son las caras bonitas, ser impecables, darse baños de pueblo, pero se olvidan de algo importante y fundamental: el conocimiento.
El conocimient es independiente de si se trata de méritos, amiguismos, grupos, camadas, pagos de favores o de absoluta devoción o pleitesía hacia una persona o reducido grupo. Debería haber un compromiso ineludible para entender, comprender y aprender.
Es verdad, no todos los ciudadanos pueden ocupar los cargos públicos, pero quien lo haga debe tener la capacidad al menos de entender para qué está, para qué sirve y para qué ha sido elegido por la sociedad.
Desde luego, una cosa es cumplir con todos y cada uno de los requisitos legales, y otro, es cumplir con los perfiles y las expectativas del cargo para el que aspiran y llegan a ostentar.
Y no me refiero a algunos valores importante que debe tener el servidor público, como los valores, el respeto, la honradez; sino a la eficiencia y a los resultados que deben dar en sus cargos; estos resultados solo se alcanzan con dos cosas: con el conocimiento y la capacitación, así como con la experiencia que se vaya teniendo.
Hoy en día existen muchas formas para la capacitación profesional, con el paso de los años las cosas cambian, las realidades también, existen capacitadores entrenadores con alto nivel de experiencia y conocimiento en todos los ámbitos, especializados en diversos temas. Y aun cuando a veces creamos que sepamos algo, seguramente una actualización o mayor conocimiento ayudará en mucho a dar los resultados que se ofrecieron antes de ocupar los cargos públicos.
Debe haber un compromiso de capacitación, una estrategia de capacitación continua, un constante apoyo en los institutos de investigación o de los que recaban el acontecer diario en el mundo. Instancias que sepan de los cambios y condiciones de la realidad en que vivimos y cuyo apoyo y conocimiento pueda servir para mejorar los cargos públicos.
La capacitación y formación de cuadros y quienes aspiran a cargos públicos es imprescindible, la adecuada capacitación y formación es ya una exigencia de los ciudadanos. Una formación en lo general y una formación en lo específico.
La única forma de erradicar a los malos funcionarios es acabar con la patológica forma de pensar en que solo se llega como trampolín a un cargo sin dar los resultados que demanda la sociedad.
Un servidor público con el bagaje y el conocimiento necesario del cargo es un servidor con garantía de resultados. Hay que dejar a un lado los experimentos, las improvisaciones y la mala idea de que todos son iguales. El conocimiento es previo, no después, incluso me atrevería a afirmar que debe ser obligatorio para toda aquella persona que aspira a un cargo y para quien lo está asumiendo. A mayor capacitación, mejores servidores públicos.— Mérida, Yucatán.
mariomaldonadoe@gmail.com
@mariomaldonadoe
Especialista en Derecho Parlamentario y Técnica Legislativa
