Las elecciones del 2 de junio pusieron a prueba los alcances y la profundidad del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) encabezado por el presidente López Obrador. El resultado fue carro —casi— completo.
Son varios los factores que explican estos resultados favorables para Morena y desfavorables para la democracia del país. Pero creo que hay tres pilares que son fundamentales: uno es la clientela política alimentada por los programas sociales (ayudas, becas, pensiones, etc.); dos, el discurso populachero de AMLO de primero los pobres; y tres, la estabilidad macroeconómica con inflación moderada alcanzada sin que implique una mejoría en el bienestar de las familias
En el discurso, pero solo en el discurso, el periodo de gobierno de AMLO que concluye en septiembre maneja importantes avances con grandes obras (tren maya, refinería, aeropuertos) que funcionan a medias; además, que cinco millones de personas —que jamás se enteraron— salieron oficialmente de la pobreza, no obstante, debido a la inflación ya están de nuevo en el otro lado de la línea.
Queda claro que durante este periodo el embrujo —enajenación— provocado por AMLO no sólo ha conseguido mantener su base clientelar, sino que se ha extendido hacia las capas de la clase media baja del país. El discurso presidencial ha calado profundamente entre la población mayoritaria del país, reconocida como “pueblo bueno”.
¿Qué fue lo que hizo bien Joaquín Díaz Mena, “Huacho”, para ganar la gubernatura de Yucatán? Antes de ir a la respuesta es necesario reconocer que Yucatán es una entidad con una gran desigualdad social. Más de dos terceras partes de la población vive con algún grado de precariedad, lo cual se vio reflejado en los resultados electorales.
Con ese trasfondo las claves del triunfo de Huacho son la popularidad de AMLO y el manejo que hizo de los programas sociales, en su calidad de super delegado federal.
Durante su campaña no formuló alguna propuesta o estrategia distinta a las de Renán Barrera, candidato del PAN, para promover el desarrollo regional y atacar las desigualdades sociales.
El triunfo de Huacho no tiene otra explicación que el manejo de los programas sociales de AMLO que estuvieron a su cargo en la entidad. Con astucia, durante ese tiempo y con base en los recursos económicos que manejaba fue construyendo una red de operadores que trabajaron para él en la campaña y jornada electoral.
Los votos de la clase media que habita en el municipio de Mérida que hizo ganar a Cecilia Patrón Laviada fueron los mismos que recibió Renán Barrera, pero no fueron suficientes para ganar la gubernatura. De los cinco —entre 21— distritos electorales ganados por el PAN, tres son de la zona norte de Mérida y dos del interior del estado.
Si nos atenemos al triunfo de los diputados locales por distrito, vemos que la mayoría de los ciudadanos votó por Morena y sus aliados, incluidos los distritos urbanos del sur y del oriente de la capital. Las curules federales que obedecen a un trazo diferente —y no por zonas norte o sur— de las locales fueron ganadas también por el color guinda.
Durante su campaña Huacho Díaz se hizo rodear de expriistas, pero ellos no hicieron la diferencia. Más bien ganó a pesar de esos personajes chapulines. Y ahora los veremos ocupando puestos importantes en el gobierno.
Los números arrojan que la cultura política de los yucatecos está claramente dividida, polarizada, entre quienes razonan su voto y los que simpatizan con AMLO (embrujados por las ayudas y el discurso populachero del gobierno).
La participación electoral fue alta, alcanzó el 72% y a diferencia de las elecciones anteriores, esta vez los ciudadanos votaron todo por alguna de las dos coaliciones. Parece que fueron pocos los votos cruzados.
Algunos dicen que el 2 de junio de 2024 habló la democracia. En efecto, habló la democracia que tenemos que —desafortunadamente— ha retrocedido, con mucho, a la década de 1970 cuando el PRI era el partido hegemónico. Habló la democracia distorsionada y dirigida por un caudillo.
Claudia Sheinbaum llega con alta legitimidad. Votó por ella más del 59% de los ciudadanos inscritos en el padrón electoral. Y llega acompañada de un Congreso de la Unión con mayoría de la coalición Morena-PVEM-PT. Con un poder concentrado.
Otro mensaje, no menos importante, que se desprende de la jornada electoral del 2 de junio es que los partidos de oposición que formaron la coalición Fuerza y Corazón por México están claramente rebasados por la realidad. Alejados de la ciudadanía se volvieron perdedores.
El desgaste político resultado de los años de existencia pesa sobre el PRI, PAN y PRD alguna vez en el poder. A la luz de los resultados obtenidos deben reinventarse, por el bien de la democracia mexicana.— Mérida, Yucatán.
bramirez@correo.uady.mx
Doctor en Sociología, investigador de la Uady
