Fernando Ojeda Llanes (*)
Dicen que la historia empieza unos minutos antes de la hora del momento y es inamovible; bien probablemente la teoría de la relatividad del tiempo de Einstein nos diga lo contrario: que el tiempo es relativo.
Ante esto podría decirse que mi escrito anterior es historia inamovible, en vista de esto, lo sucedido históricamente debería servir para no repetir los agrios sucesos del pasado; ¿será cierto? Por lo pronto les digo que hoy continúan los malos automovilistas que mencioné en escrito anterior, estacionando sus coches invadiendo las esquinas, sin respetar los diez metros de distancia, pues continúan los accidentes en las zonas donde hay alto de disco al impedir la visibilidad de quien lo tiene y la alta velocidad sin ninguna precaución del que viene con preferencia.
Hablando de tráfico actual, es increíble cómo se han puesto topes o gomas en zonas importantes de la ciudad donde los que tenemos coches bajos sufrimos serios problemas; un ejemplo es cuando quieres dar vuelta a la derecha y tienes que invadir —por la necesidad de hacerlo— el canal de los autobuses, pasas sobre unos hules casi invisibles que si no lo haces a vuelta de rueda te produces saltos enormes y golpes que he sabido que algunos automovilistas han tenido lesiones graves en su columna vertebral, ni qué decir cuando te llevas esos tremendos topes de casi veinte centímetros de alto cuyo aviso solo lo puedes leer cuando sucede el problema —tope— son más inteligentes nuestros amigos de Campeche que dicen —tope aquí—.
Acabo de sufrir un leve accidente que pudo haber sido mortal —doy gracias a Dios—. Resulta que venía de la Ciudad Industrial de sur a norte y en una avenida donde transitan tremendos trailers de poniente a oriente hice mi alto de disco, pero no tenía visibilidad de mi lado izquierdo, porque un tremendo camión me obstruía la vista, estacionado en la mera esquina; con precaución me adelanté para ver si tenía paso libre, gracias a mis buenos reflejos y vista periférica, pude ver que un tráiler ya estaba casi sobre mí, el instinto inmediato me hizo acelerar con rapidez, esto evitó que me choque en la portezuela delantera izquierda y me dé volteretas, solo recibí un golpe en la rueda trasera izquierda sin sufrir lesión alguna —solo el tremendo susto—; como ven, la historia sí se repite y ahora en mi persona, pero pude evaluar otras cosas agradables de nuestra sociedad, el propio chofer del tráiler vino corriendo hacia mí para auxiliarme, una gran señora me trajo agua y se encargó de hablar a la aseguradora, otras personas me pusieron una silla a la sombra bajo un árbol para recuperarme del susto, los amables policías de la patrulla se preocuparon y solo mi coche fue llevado por la grúa; gracias a Dios y a la Virgen de Guadalupe se los puedo contar.
Hablar del calor —solo con pensarlo te sofoca—, las temperaturas no son históricas, al menos en mi mente, no recuerdo en nuestra ciudad temperaturas como las de ahora de 45 grados hacia arriba y atrévete a estar en pleno sol en que rebasamos 50. Solo puedes paliar estas altas temperaturas estando con aire acondicionado o cuando menos un abanico que te echa aire, aunque sea caliente y de suerte tibio.
Pero hay un elemento más grave que afecta con este calor, cuando estás en tu casa libre de sol y resistes el sopor con tu abanico o el aire acondicionado, ¡paf! —se va la luz—, no encuentro el motivo, porque los altos importes del recibo respectivo se pagan oportunos y veo a los célebres electricistas empinados en los postes —soportando tan altas temperaturas— reparando cables, transformadores y sistemas para que recuperemos la energía eléctrica que a veces se lleva cerca de cinco horas sin regresar —esto no tiene que ver con el tráfico—, pero seamos buenos ciudadanos, ayúdenlos, denles agua y buen trato porque son trabajadores ganando su salario como nosotros, con la gran diferencia que ellos laboran bajo el sol y nosotros con aire acondicionado.
Regresando a los vehículos, ahora la gran mayoría por no decir todos, contamos con los de aire acondicionado, lo que nos hace paliar el inevitable sufrimiento del enorme tráfico de la ciudad causado por exceso de coches y mala sincronización de semáforos, se sentía gran circulación en las llamadas horas pico, pero ¿cuáles son?
No se enojen, pero son todo el día y le echamos la culpa a las escuelas porque cuando sentimos que brevemente disminuye se menciona ilusoriamente que porque no hay clases.
Eso de los coches con aire acondicionado deberían tener una bonificación de la compañía de luz, porque me he enterado que para no ahogarse de calor, por no haber energía eléctrica toda una noche, familias duermen dentro de sus coches, con esto hay que ser precavidos por el monóxido de carbono que emite el vehículo y como hemos visto en las películas, la gente puede asfixiarse.
Gran invento el aire acondicionado, pero aquellos que se les descompuso el equipo, el conseguir a un especialista que venga a tu casa a repararlo es una odisea o si es de tu vehículo peor, hay colas largas para su reparación y de plano si tienes otro coche sin sistema de enfriamiento, te cocinas al transitar y sufrir las horas pico.
Las autoridades han tratado de disminuir el problema del uso de vehículos para superar los problemas del tráfico y la emisión de gases a la atmósfera; sin embargo, la cantidad de vehículos en circulación no disminuye, aunque el uso del coche solo sirva para ir y venir del trabajo, manteniéndolo estacionado una gran parte del tiempo.
Desafortunadamente ante este panorama, aunque las autoridades están haciendo lo posible por disminuir la circulación de autos particulares, solo han complicado el tráfico al hacer cambios en las vías de circulación, colocando boyas y topes, poniendo semáforos para peatones —que no se usan—, esto nos lleva a comentar lo que sucede fuera de nuestro país, digamos Estados Unidos, todos respetan el cruce de las calles en las esquinas donde están los semáforos, excepto los yucatecos, que cruzamos en la parte en que se nos pega la gana; no nos extrañe, por tanto, ver que nuestros peatones no usen los semáforos y se crucen ante nosotros corriendo el peligro que los arrasemos.
Aunque las autoridades tratan de modernizar el sistema de circulación, los semáforos peatonales, que quizá solo se usen en el mero centro de la ciudad, tienen para otorgar el paso el color verde idéntico y casi en el mismo lugar de los que corresponde a los vehículos; entonces visualmente ¿quién tiene el paso?, hay que estar con mucha precaución en tanto las autoridades no cambien el color de los que utiliza el peatón, porque el vehículo que tiene preferencia no cruza la esquina con precaución, sino con rapidez, apenas cambia de amarillo a verde.
Qué podemos decir, en conclusión: el calor continuará, salvo que venga pronto una serie de lluvias o tormenta que hagan bajar la temperatura; sin embargo, el cambio climático debido a muchas razones, siempre nos tendrá con varias calamidades que tenemos que soportar con paciencia, debido a que echamos monóxido de carbono al ambiente, cortamos los árboles, emitimos mucha basura, tiramos en todos lados bolsas de plástico y botellas, esto tanto en la ciudad como en los mares y mucho más.
El tráfico intenso continuará en tanto no cambiemos nuestra mentalidad de utilizar transporte público, que cada miembro de la familia tenga su propio vehículo; conozco una familia que son padre, madre y cinco hijos mayores que cada uno tiene su propio vehículo, en este caso siete, entonces hay un ejemplo multiplicador porque seguro hay una correlación matemática en el crecimiento de la familia y la cantidad de vehículos en circulación. Hagamos que los tropiezos que nos muestra la historia no se repitan, que nos sirvan de guía para no cometer errores.— Mérida, Yucatán.
ferojeda@prodigy.net.mx
Doctor en investigación científica. Consultor de empresas.
