Rodrigo Llanes Salazar: Mirada antropológica Cephcis UNAM
Rodrigo Llanes Salazar: Mirada antropológica.

Rodrigo Llanes Salazar (*)

El triunfo de Joaquín “Huacho” Díaz Mena en Yucatán ha tomado por sorpresa a más de una persona. De acuerdo con los resultados disponibles, el candidato de la coalición “Sigamos haciendo historia” ganó con una ventaja de 8 puntos porcentuales por arriba del segundo lugar, una distancia más amplia que la que separó a Mauricio Vila (39.55%) de Mauricio Sahuí (36.09%) en 2018.

Asimismo, con 17 diputaciones locales por mayoría, más dos plurinominales, la coalición Morena, PT y PVEM tendría la mayoría en el Congreso local. ¿Cómo explicar este triunfo?

A continuación, ofrezco una serie de elementos, que intentan ir más allá de algunas de las respuestas más simplistas que se pueden encontrar en redes sociales y charlas de sobremesa (“manipulación”, “despertar del pueblo”, etc.).

¿Un peligro para Yucatán?

En las campañas de 2006, 2012 y 2018, diversos sectores de la población advirtieron que Andrés Manuel López Obrador era un “peligro para México”: que su gobierno nos convertiría en una nueva Venezuela, que el peso se desplomaría, que el país no crecería económicamente y un largo etcétera. Muchos grupos empresariales movilizaron, o intentaron movilizar, a sus empleados difundiendo esos miedos.

Ciertamente, México afronta numerosos desafíos económicos y éste no es el espacio para abordarlos. Pero el gobierno de AMLO pronto desmintió muchos de los temores ya que, irónicamente, en términos macroeconómicos, no se comportó muy distinto a gobiernos “neoliberales”. A pesar de todo, hubo crecimiento económico, nuestra moneda llegó a niveles que han ameritado la calificación de “superpeso” y el gobierno de la 4T logró sacar adelante un nuevo tratado comercial con Estados Unidos y Canadá.

En qué medida lo anterior es logro del gobierno federal y qué tanto obedece a las oportunidades abiertas por la relocalización de industrias es tema de discusión. Lo que me interesa destacar es que en esta ocasión no vimos, al menos no en el grado de elecciones anteriores, el discurso del miedo por el desastre económico, ni la presión de grupos empresariales en contra de Morena. Ahora la campaña del temor se trasladó al ámbito de lo político (autonomía de las instituciones, reforma judicial) y de la seguridad (“narcopresidente”, “narcocandidata”, etc.).

Desde luego, hay sectores —como el de minería, fracking, agroindustria— que rechazan las reformas y decretos de la 4T sobre esas materias, pero me parece que ya no vemos la fuerte presión económica-empresarial en contra de los candidatos de la 4T. La “inquietud de los mercados” posterior a la elección parece obedecer a la mayoría calificada en la Cámara de Diputados, no a los resultados electorales en el poder ejecutivo.

En este escenario, Díaz Mena ha sido claro en que definirá al secretario de Fomento Económico junto con el sector empresarial, lo que probablemente también contribuyó a reducir la campaña negativa en temas económicos.

Colaboración del gobierno estatal y federal

Como ha sido bien documentado, el gobierno estatal de Mauricio Vila supo colaborar con el gobierno federal de la 4T, en ámbitos como el Tren Maya, el parque La Plancha, el Va y Ven, entre otros. En ese sentido, desde el gobierno estatal, no se construyó una narrativa crítica y de oposición hacia la 4T, como sí lo hicieron otros gobiernos estatales encabezados por los partidos de oposición.

Vinculado con lo anterior, diversas fuentes sugieren que el gobierno de Vila no ofreció un sólido respaldo a la candidatura de Renán Barrera, lo que sin duda contribuiría a explicar la derrota del candidato del PAN a la gubernatura. Vila, en cambio, buscó un lugar en el Senado, así como figuras cercanas a él en el congreso federal y local.

Súper delegado de bienestar

La Delegación de Bienestar permitió a Díaz Mena el manejo de los programas sociales del gobierno federal. En el discurso, éste fue uno de los elementos que el candidato de Morena más manejó a su favor, señalando que, en sintonía con el escenario nacional, en Yucatán se redujo la pobreza de 49.5% (en 2020) a 38.8% (en 2022). En la práctica, el manejo de los programas sociales es probablemente uno de los factores de mayor peso en su triunfo, aunque tampoco hay que pensar de manera simplista que ésta es la única razón y que sólo los beneficiarios de programas votaron por Díaz Mena.

Ciertamente, como han señalado Eduardo León y Rodrigo Castro, ser beneficiario de un programa social no se traduce automáticamente en votar a favor del partido en el gobierno. A partir de los datos de la Encuesta Nacional Electoral 2021, los autores argumentan que “si bien no encontramos algún efecto electoral de los programas sociales entre los votantes menos favorecidos económicamente (con menor ingreso, menores niveles de educación), sí encontramos que ser beneficiario de programas sociales aumenta el voto a favor de Morena entre votantes con niveles preparatoria y niveles bajos de ingreso”. Es decir, no necesariamente los más pobres que son beneficiarios de programas sociales votan por Morena.

Asimismo, hay que considerar que, como ha observado la economista Viridiana Ríos, ha aumentado el electorado autoidentificado como clase alta o media-alta que vota por Morena: mientras que, en 2018, sólo el 25% de ese electorado votó por el partido guinda, ese porcentaje ha aumentado al 37%. Y esto ocurre, apunta Ríos, a pesar de que un alto porcentaje (58%) de las clases altas y medias-altas desaprueben la labor de AMLO. Es decir, la preferencia de este sector por Morena va más allá de la simpatía o antipatía por López Obrador. Incluso, según una encuesta de El Financiero, una tercera parte de simpatizantes de la Marea Rosa dijo que votaría por Claudia Sheinbaum.

Arrastre

Otro factor que jugó a favor de Díaz Mena fue el “arrastre” o la “ola” de AMLO y Claudia Sheinbaum. Recordemos que la candidata de la 4T ganó por el doble de votos de los que recibió Xóchitl Gálvez, postulada por el PAN, PRI y PRD. En Yucatán, Sheinbaum obtuvo 776,020 votos, frente a los 389,330 de Gálvez.

Me parece que a este arrastre se debe una buena cantidad de votos de Rommel Pacheco, un candidato que fue abiertamente rechazado por militantes de Morena (algunos de los cuales también rechazan a Díaz Mena), así como los triunfos de las candidaturas a diputaciones, pero el arrastre por sí mismo no fue suficiente para explicar la victoria en la gubernatura. En este sentido, resulta interesante que los senadores y diputados federales de la coalición “Sigamos haciendo historia” en Yucatán hayan obtenido más votos que Díaz Mena: 665,982 votos (senadores) y 643,669 (diputados federales) frente a los 628,845 de “Huacho”.

Primor vs. Prian

Como ha señalado Luis Ramírez, otro elemento que explica el triunfo de Díaz Mena es la incorporación de expriistas en su campaña. Como ha informado el Diario, algunos colaboradores de expriistas (como Martín Vázquez Pérez, cercano colaborador de Francisco Torres Rivas) ejercieron las clásicas prácticas clientelares de compra y coacción del voto, como ofrecer vales de gasolina a cambio del sufragio.

Sin embargo, todas aquellas personas que denuncian a Morena por ser el “nuevo PRI” (o “Primor”), tampoco encontraron una alternativa satisfactoria en un PAN aliado con el viejo PRI (el “Prian”). Y no se trata únicamente de cuestiones de intereses materiales, sino incluso de conflicto de identidades, con fuertes componentes emocionales, un asunto que debería analizarse con más detenimiento. La unión de los logos del PAN y el PRI intentó disimularse con la bandera de Yucatán (la cual, al mismo tiempo, sirvió de símbolo del discurso de oposición a la federación), pero claramente esto no fue suficiente.

Campaña insuficiente

Ignoro si Renán Barrera daba por seguro el triunfo en la gubernatura. Supongo que no. Pero me parece que fue un error basar muchos de sus mensajes de campaña en contra de la federación (considerando que el presidente cuenta con una popularidad de alrededor del 60 por ciento y la colaboración del gobierno federal y estatal) y en un discurso del miedo con respecto a la posible pérdida de la seguridad de Yucatán si Morena gana la gubernatura.

Defender a Yucatán de las interferencias de la federación no tiene mayor sentido para una población que se beneficia de programas sociales federales y del aumento del salario mínimo. Según la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, el salario mínimo aumentó en 99% entre el 10% más pobres de la población, mientras que en el gobierno federal anterior sólo aumentó un 8%. En este gobierno, los programas de transferencia llegaron al 39% de los hogares mexicanos, en contraste con el 27% del gobierno pasado.

Por otra parte, Díaz Mena ofreció en diversas ocasiones mantener en su cargo al actual secretario de Seguridad Pública.

Asimismo, en algunos eventos, Barrera presumió logros como el Corredor Gastronómico en la calle 47, el cual es ante todo un atractivo turístico y para los sectores económicamente acomodados de la ciudad. En contraste, muchas personas en comisarías se quejan por la falta de servicios públicos, del privilegio de nuevos desarrollos inmobiliarios y comerciales, por las afectaciones ambientales y sociales causadas por mega granjas porcícolas, entre tantos otros problemas que las autoridades municipales no han atendido.

Resulta interesante que de los tres distritos locales de Mérida en los que ganó Barrera, el 9, correspondiente a las comisarías del norte del municipio, fue en el que menos votos tuvo (12 mil, en contraste con los 21 mil del distrito 3, correspondiente al norte y oriente del municipio). Otro dato interesante es que Cecilia Patrón, la presidenta municipal electa de Mérida, tuvo más votos (258,489) que Barrera (241,970) en este municipio.

Independientemente de lo que pase en los próximos años, la oposición deberá hacer un análisis crítico de la realidad en la que se encuentra; construir propuestas, especialmente en aquellos ámbitos donde la 4T más ha quedado a deber —seguridad, medio ambiente, por citar sólo dos—, que también tengan sentido para la población.— Mérida, Yucatán.

Correo: rodrigo.llanes.s@gmail.com

*) Investigador del Cephcis-UNAM

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