¿Cómo explicar la derrota de Renán Barrera Concha, candidato común del PAN, PRI y Nueva Alianza, cuando supuestamente tenía todo para ganar la gubernatura de Yucatán? ¿Hubo traiciones en su entorno?
¿Por qué el PAN perdió teniendo en campaña a Mauricio Vila Dosal, el gobernador mejor calificado de México?
¿Por qué Rolando Zapata Bello perdió la elección de Senador habiendo desarrollado supuestamente una exitosa campaña? Aunque, a pesar de su derrota, entrará al Senado como primera minoría de Yucatán, lugar que debiera corresponder a un panista, pues el PAN quedó en segundo lugar en la elección y el PRI no alcanzó como partido ni el 7% de los votos. ¿Valió la pena para el panismo ceder ese lugar?
¿Fue efectiva la alianza del PAN con el PRI o sólo se benefició el tricolor que obtuvo oxígeno para conservar el registro estatal como partido y ganar algunas alcaldías?
Si el PRI alcanzó menos del 7% de los votos, ¿qué porcentaje de ciudadanos se desencantaron del PAN por ir en alianza con el PRI? Estimo fue más lo que restó.
¿Debemos volver a confiar en las encuestas robotizadas de Massive Caller que tuvieron amplia difusión y que en toda la campaña mantuvieron a Barrera Concha como puntero?
¿Quiénes aconsejaron a Renán Barrera a salir anticipadamente a anunciar su victoria cuando no había certeza aún del triunfo?
¿Cubrió el PAN todas las casillas con representes para cuidar y vigilar la votación?
¿Llegaron a la sede del PAN todas las actas de escrutinio y cómputo de la elección? Este dato es importante para descartar o confirmar el supuesto fraude “cibernético” que están argumentando muchos agoreros del desastre.
¿Entregó Mauricio Vila el Estado al Presidente de la República como un salvoconducto a la impunidad como sostienen los mal pensados? Lo dudo.
Todos vimos casillas concurridas y urnas repletas de votos. ¿Debemos aceptar sin chistar que la gente quiso darle todo el poder a Morena?
¿La estrepitosa derrota del PAN en Yucatán es un llamado de atención para regresar a las bases doctrinarias del panismo y a la práctica de la democracia interna? En otras palabras, ¿el PAN debe dejar de designar a sus candidatos por acuerdos y “dedazos” y debe retornar a la selección de candidatos mediante las elecciones directas y en convenciones y asambleas como lo marcan sus estatutos?
¿Por qué confiaron los panistas en sujetos impresentables como Alejandro Menéndez, el conserje que Ivonne Ortega Pacheco hizo secretario de Desarrollo Rural y que se llevó la quinta y los mangos en ese infausto sexenio? En el equipo de campaña del PAN le dieron todo el poder y el dinero para operar una supuesta estructura que llenaba mítines (cosa fácil cuando hay dinero), pero que se vio poco efectiva a la hora de las votaciones.
¿Debe el PAN confiar en su militancia y no ceder espacios a los chapulines que llegan “vendiendo espejitos” y presumiendo sus grandes dotes de alquimistas electorales?
¿Debe el panismo volver a sus bases y rescatar esa mística doctrinaria que lo caracterizaba?
¿Podrá el PAN ser una oposición aguerrida durante el gobierno de Joaquín Díaz Mena o veremos un PAN y una bancada blanquiazul en el Congreso local entreguista y colaboracionista?
¿Qué grupo político al interior del PAN tendrá la capacidad de tomar el control de la nueva directiva que surgirá de su proceso de renovación, que deberá arrancar en los próximos meses? ¿O existirá altura de miras para dejar a un lado la “onda grupera” que tanto daño le ha hecho al panismo?
Éstas son algunas interrogantes que me asaltan en estos tiempos postelectorales. Esta vez, nos lo dejo de tarea.— Buctzotz, Yucatán
rogergonzalezherrera@yahoo.com.mx
Profesor
