Edgardo Arredondo Gómez (*)
Hay canciones que se convierten en verdaderos himnos para causas consideradas perdidas y sinfonías de inspiración para el alma —Luis Gabriel Carrillo Navas
Me ha acompañado por lo menos unos 50 años. Me recuerdo ahí enfiladito en la escuela primaria David Vivas Romero, en la Cupules, la del rumbo de la Dolores Patrón.
No sé ni cuántas veces al año en ceremonias o en festivales escolares, a todo pulmón entonamos el Himno Yucateco. Este himno que por cierto oficialmente se conoce como Himno del Estado de Yucatán, aunque originalmente fue llamado Himno Patriótico Yucateco, tiene más de 150 años.
Sobre la música de José Jacinto Cuevas se desplazan con sobrada maestría los versos de Manuel Palomeque Solís. Debutó una noche del 15 de septiembre de 1867 y fue adoptado por decreto oficialmente el 14 de septiembre de 1868. Se compone de un coro y seis estrofas.
Como puede leerse en el portal “Para Todo México”, la letra está inspirada en la derrota del Imperio Francés, aunque, seamos más exactos: en la un tanto inesperada victoria de Ignacio Zaragoza en la batalla de Puebla, aquel 5 de mayo de 1862.
Crecí con este cántico; solo la tonadita de inmediato me traslada a la imagen del coronel con sus lentes de arillos dorados y escenas de la paliza a los franceses, pero ya con la madurez cavilé que se ganó esa batalla, pero en realidad perdimos la guerra y no se pudo evitar la instalación del Imperio de Maximiliano y años después, por una suerte de combinación de factores entre los que se contaron el desgaste de Francia para seguir manteniendo a su ejército, aunado a la tenacidad y la resistencia de Juárez: Recuperamos a nuestro país. “¡Las armas nacionales se han cubierto de gloria!”
El himno se nos inculcó como tantas cosas positivas en las clases de civismo; maduré con canciones que eran homenajes a nuestros héroes: “El respeto al derecho ajeno es la paz dijo Juárez y se hizo inmortal”, o cómo olvidar: “Aquiles Serdán en Puebla, Ruz Ponce en Valladolid, aguerridos y valientes se aprestaron a la lid”; y así el Himno Yucateco era esperado por la palomilla, sobre todo porque nuca faltaba aquel relajista que al momento del final de la estrofa nos hacía que rematáramos con :“¡Calzón!, ¡calzón!, ¡calzón!” en lugar del “¡Blasón!, ¡blasón!, ¡blasón!
Esto siguió, fácil hasta mis años de la secundaria. No tenía en aquel entonces noción de lo que es el regionalismo ni el esnobismo, pero como hasta ahora el sabor a la Patria, sí, y ese nadie me lo quita. Pero ya de adulto, analizo que es un canto a México y un orgullo que Yucatán sea parte de esta gran nación.
Dicen que sus estrofas aluden a la guerra:
Al grito de guerra despierta el valor
y el aire se inunda con bélico son.
Haced compatriotas que truene el cañón,
lloviendo metralla sobre el invasor.
¿Qué me dicen de esto?
Vamos hijos de la patria,
¡El día de gloria ha llegado!
Contra nosotros la tiranía
se levanta el estandarte sangriento.
Es parte del himno francés. ¿O qué tal ésta?:
Y el rojo fulgor de cohetes, las bombas estallando en el aire,
dieron prueba en la noche que nuestra bandera aún ahí estaba.
Oh di tú, sigue ondeando la bandera estrellada
Sobre la tierra del libre y el hogar del valiente.
Es una estrofa del himno norteamericano. Y para qué les digo de la letra de nuestro himno nacional, ese que a veces se les confunde a los cantantes en las funciones de box.
De tal forma que sí, el Himno Yucateco apunta a escenas de guerras y batallas como la mayoría, pero ensalza un hecho histórico que es tan importante que, incluso en la Unión Americana los propios gringos festejan más el 5 de mayo que el 15 de septiembre, aunque eso pudiera tener cierto tufo de francofobia o exultación a Zaragoza, que era texano, por los norteamericanos.
Por eso no entiendo, qué alguien me explique: ¿qué necesidad de cambiarle la letra a este himno por una que en teoría refleje o nos represente más? ¿Es en serio?, si así fuera cuando menos que no se metan con la música de José Jacinto Cuevas; que me perdonen, pero es casi un sacrilegio. ¿En verdad creen que haciendo cantar en las escuelas a los niños todos los lunes este himno va a pasar a la posteridad, como el actual?
No tengo nada en contra del autor de la nueva letra, es más, realmente me abstengo de opinar acerca de los entretelones de la idea, pero las cosas como deben ser, este Himno Yucateco que así se quede.
¿Necesitamos otra canción que nos represente? Alguien considera que Huapango de Moncayo es nuestro segundo himno nacional; tal vez para nosotros, Peregrina sería la canción que por antonomasia nos represente. Pero ya no sé ni qué pensar cuando vemos hasta una estatua de un dios griego en playas progreseñas…, por cierto, ojalá le pongan un pararrayos …, hay vienen las lluvias.— Mérida, Yucatán.
arredondo61@prodigy.net.mx
Médico y escritor
