Gabriel Alejandro Rodríguez Cedillo (*)

Después del proceso electoral que se llevó al cabo en Yucatán, es importante reflexionar sobre los retos más importantes que le deparan al estado.

A mi parecer, se debe realizar en áreas como la economía política yucateca un análisis real, verdadero y correcto, para saber lo que está dejando el actual gobierno; así como para saber las políticas públicas que pueda aplicar el gobierno electo.

También es importante tratar un tema que nunca ha estado en la agenda pública y es el conocer el estado de la administración pública. Esto es imprescindible, porque dados los resultados de la elección es de vital relevancia preguntarnos si es el fin de una era.

En un primer momento puede ser cierto, pero depende de las decisiones del gobierno electo. Para esto se esbozan algunos puntos que nos permiten responder la pregunta planteada.

Desde un plano político, esto puede ser cierto, ya que en esta elección perdió el grupo político del actual gobierno, el cual está conformado por personajes denominados ultraneopanistas. Es decir, aquellos políticos —pseudoempresarios— que solo se integraron al PAN por la búsqueda del poder para beneficios particulares.

Impacto desigual 

Desde la política pública, también puede ser cierto, ya que con el gobierno electo se pueden presentar cambios en los enfoques de las políticas y programas que se implementen. Con esto quiero decir que se deben ir desvaneciendo las acciones económicas incrementalistas-marginales que se han aplicado desde hace 18 años en Yucatán y que no han logrado combatir los rezagos sociales ni han potencializado las capacidades económicas del estado.

A pesar de que se han generado determinadas acciones en materia económica, éstas no logran impactar en todos los sectores productivos porque se hacen de manera desintegrada, favoreciendo a determinados grupos empresariales.

Y un tercer elemento, que es referente a la popularidad del gobernante en turno, al parecer esta elección desmitificó la famosísima clasificación del gobernador mejor evaluado, ya que al parecer eso poco les importa a los ciudadanos. Porque una cosa es que se crea que se está haciendo bien algo y el ciudadano responda de manera positiva; es decir, que lo apruebe, pero otra cosa es que le esté beneficiando directamente. Y en este ejercicio, en Yucatán ya sucedió dos veces seguidas.

Prioridades del nuevo gobierno

¿Pero a qué debe tender el nuevo gobierno? Debe enfocarse, primeramente, en tener un verdadero diagnóstico del funcionamiento del sistema económico del estado que le permita construir un plan real y verdadero (no idealista) que mire al mediano y largo plazos, y no a cada informe de gobierno. Para esto, el gobierno electo debe tener muy presente que la economía yucateca no crece de manera pareja, que los tres grandes sectores económicos coexisten, pero en un contexto donde unos sectores avanzan y otros retroceden.

Por ejemplo, y sin ánimo de ser exhaustivos, en Yucatán los tres sectores económicos no crecen de manera pareja, o al menos en las mismas condiciones. El sector primario lleva un claro y profundo abandono, el sector industrial se concentra en solo 2 subsectores, y el tercer sector, que es el más grande, su generación de valor agregado a la economía es bajísima. Esto debe ser la base para el diseño de políticas públicas reales y contundentes que verdaderamente transformen el panorama económico de Yucatán.

Para esto, se debe buscar la integración de los sectores productivos de una manera estratégica, que genere valor agregado para el resto de los sectores y subsectores. También se debe comprender que la economía yucateca necesita dejar de ser monoproductiva, por lo que tiene que empezar a diversificarla, es decir, que los tres sectores crezcan de manera equilibrada y sea resiliente.

Más técnica, menos política

Para todo lo anterior, el gobierno electo debe empezar con la conformación de su equipo de trabajo. Al menos para el partido que representa el gobierno electo, debe ser fundamental que refleje la visión de su proyecto, se debe integrar de profesionales especialistas en sus áreas, que estén comprometidos con las causas de la realidad local. Por las características del gobierno electo, cualquier secretario o secretaria que repita en cualquier área estará mandando un claro mensaje de continuidad a la ciudadanía, o de que no hay instituciones fuertes y que se depende solo de un hombre o de una mujer, según sea el caso.

Esto puede afectar la expectativa de los agentes económicos e ir en contra de sus políticas públicas, lo que llevaría al fracaso todas sus acciones. El actual gobierno electo debe empezar a gobernar por políticas públicas.

De igual manera, debe mostrar mucha apertura, y una manera de hacerlo es que comunique el estado en que recibe el funcionamiento del gobierno. Esto es muy importante porque muchas veces no se difunde qué funciona y qué no.

Y otro elemento, que no hay que descartar, es el compromiso de comunicar e informar con cifras reales el funcionamiento de su gobierno, ya no se quiere cifras alegres o slogans, como, por ejemplo: de que somos el mejor estado o ciudad del mundo. Tiene que mostrar que va a gobernar con mucha técnica y poca política. Por lo que empezando hacer todo lo anterior, entonces estaríamos hablando de una posible nueva era. (Continuará).— Mérida, Yucatán.

*Economista. Doctor en Gobierno. Catedrático de la Facultad de Economía-UADY.

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