Las Capitulaciones de Santa Fe fueron los documentos suscritos por los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, con Cristóbal Colón, para establecer los acuerdos de una aventura exploratoria y señalar los repartos de lo que se descubriera.

Hernán Cortés realizó alianzas con los pueblos sojuzgados por los mexicas, pero, además, el extremeño debía tener tranquila a su tropa peninsular integrada por guerreros gambusinos.

Como es de pensarse, en los acuerdos de carácter político-militar, no todos terminan muy complacidos, tal como ahora vemos el caso de Gerardo Fernández Noroña, quien se siente acreedor a mejores beneficios por los servicios prestados a la causa morenista. Aunque no sean precisamente fatales, puede ser el germen de afectaciones a la solidez del triunfo y el surgimiento de nuevos liderazgos.

El pueblo hace sus conjeturas con pronósticos que señalan a los que supone ocuparán las distintas posiciones, casi siempre guiado por lo que realmente desea. No faltará alguien que sintiéndose merecedor, al escuchar su nombre en diversas tertulias, se sienta seguro en el puesto señalado, aunque no sea más que un cultivo, como llamamos en Yucatán. Aquello ocasionará el encono al no verse reflejado en la lista oficial.

Muchos se sienten derechosos, pero solo quien asumirá la responsabilidad de gobernar debe tomar la decisión para no fallar en alguna de las áreas de su gobierno. Entonces no ha de ser tarea fácil hacer estas designaciones y curar heridas a la vez, cuando, además, han de existir presiones que van desde la amistad y la lealtad hasta los pagos por las alianzas y de grupos cupulares.

La presidenta Claudia Sheinbaum, aún no designada como electa por las formalidades legales, parece más internacionalista que el actual, desde expresarse con gran fluidez en el idioma inglés, aquello nos indica de esa perspectiva tan necesaria para la vida actual en la que cada vez es más necesaria interacción con otras naciones, sobre todo en el campo económico, tecnológico y de la salud. Por eso en la presentación de la primera parte de su gabinete recibió aplausos casi unánimes al profesionalizar a sus colaboradores en cada campo que requiere la conducción del país, aunque aún queda pendiente tranquilizar en materia de seguridad e impartición de la justicia.

Díaz Mena, nuestro gobernador electo, debe estar sopesando quiénes serán los funcionarios que lo acompañarán en su gobierno. Es algo fundamental y de responsabilidad única. Debe estar en la lidia contra las camarillas y las mafias políticas, pero también contra los parientes y amigos. No todos poseen la capacidad necesaria para su proyecto, no todos tienen sentido de pertenencia a sus políticas y no en todos hay lealtad a toda prueba.

Huacho es un hombre incansable, lleno de energía, así lo demostró durante sus campañas y actuar como funcionario. Será un gobernante de territorio como él a sí mismo se define y le gusta escuchar al pueblo sin intermediarios; sin embargo, para dar buenos resultados de gobierno no resultará suficiente con aquello, se necesita rodear de expertos para mantener y aun mejorar la seguridad. En cuanto a eso ya se apostó por la experiencia, y es una buena medida. También atraer el nearshoring con su creación de empleos bien pagados y la transferencia tecnológica. Requerirá que con la firma de los convenios del Inasabi, la salud pública no se convierta en paso de cangrejo como ha sucedido con el Hospital de Alta Especialidad y que la rama educativa esté en manos de conocedores y de no burócratas que solo administren sin generar avances para la formación de los yucatecos, porque es necesario avanzar mucho y con fluidez. No está a la vuelta de la esquina hallar a quiénes se les encargará. Tal vez ni con la lámpara de Diógenes.

Los nombramientos de Omar Pérez Avilés y Wendy Aguayo fueron bien recibidos. El Sr. Pérez Avilés es un hombre serio, comprometido, incansable hasta lograr los objetivos del proyecto. Nadie duda que después de su encomienda de la entrega recepción siga siendo el brazo derecho de Huacho en el gabinete. La tizimileña Aguayo, curtida en los menesteres de la comunicación social, es poseedora de amabilidad y paciencia para realizar la encomienda asignada.

Tampoco ha de ignorar el gobernador Díaz Mena aquella sentencia popular: los enemigos de mis enemigos serán mis amigos. Pero, no desconoce que los advenedizos son solo de tiempo y circunstancia.— Espita, Yucatán.

Maestro de Políticas Educativas y cronista

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