El sofocante calor nos agobiaba. Las altas temperaturas durante semanas no daban tregua. Días de más de 40 grados y más de 50 de sensación térmica convertían las casas, las calles, los parques en verdaderas hogueras.

Fue tanta la desesperación que imploramos lluvia, que el agua llegue para refrescar el ambiente. Pedíamos un aguacero que refresque la noche o aguaceros pasajeros durante algunos días.

En mayo le pedimos a San Isidro y no hubo la lluvia acostumbrada. Entonces surgieron diversas peticiones entre las familias: invocar a Chaac, dios de la lluvia de nuestros ancestros mayas; en el centro del país le pedían a Tláloc; en Oaxaca a Cocijo o a Dzahui; otros más danzaban, incluso hay quienes hacían alusión al dios mitológico de los mares, Poseidón, pues una estatua reciente fue colocada en Progreso.

Las redes sociales estaban activas por el sofocante calor y los “memes” hacían de las suyas, pero también pedían agua utilizando el ingenio e imágenes de dioses o danzas alusivas a la lluvia.

Y los dioses de nuestras culturas indígenas, los mitológicos y los de la fe religiosa tomaron las plegarias, se confabularon quizá y juntos enviaron el agua deseada. Los aguaceros cayeron torrencialmente y nos inundamos.

Todo exceso resulta contraproducente. Hubo calor y nos desesperamos, ahora hay exceso de agua y nos mortifica. Con el ardiente calor hubo deshidratados, malestares, desmayos, incluso muertes. Con los encharcamientos por las intensas lluvias surgen más accidentes de tránsito, calles rebosando de agua, casas, fraccionamientos, glorietas, avenidas y estacionamientos inundados, desbordamientos de ríos, deslaves, y también muertes.

En vídeos nos asombramos de las aguas en Paseo de Montejo, de los carros flotando en algunos lugares de la ciudad, de las inundaciones en algunas partes del interior del estado y de encharcamientos en fraccionamientos y colonias.

Ahora, no queremos tanta agua y pedimos un poco de sol. Pero la naturaleza y los dioses se unen para cumplir nuestras plegarias. Nos envían tormentas tropicales, huracanes, depresiones, vientos y más lluvia. Y todo se encharca, se inunda y nos irrita, pero es parte de los cambios climáticos, respuestas de la naturaleza.

Los dioses que nos escucharon ponen a prueba también a las autoridades, pues surgen los baches, muchas calles y avenidas sin declives, glorietas que se encharcan, agua que va a las casas más que a los pozos de absorción.

Hay muchas deficiencias en la construcción de calles, avenidas, fraccionamientos, parques, glorietas y edificios. No se toman en cuenta las lluvias y los encharcamientos, se construyen sin pensar en lo que vendrá después.

Quizá no hay estudios profundos antes de las construcciones, ni calidad, menos se piensa en la durabilidad de las calles, avenidas, glorietas, pozos.

Antiguo problema

Los baches son un mal que siempre se arrastran en nuestra ciudad trienio tras trienio. Son paliativos lo que se hace en el recubrimiento de baches. Un poco del líquido negro con piedrecillas, días después lo reparado comienza a erosionarse y con las lluvias los baches surgen y crecen.

Al final, los baches se convierten en un lastre económico. Resulta oneroso para el presupuesto por los gastos anuales que se invierten en repararlos. Saldría más económico hacer una calle de calidad y no cubrir hoyancos durante años.

En el país como en la entidad hay lugares inundados. Más sufrimiento por este exceso de agua se da en lugares donde hay desbordamientos de ríos y canales y deslaves. Hay vídeos que muestran colonias que se convierten en lagunas y casas inmersas en el agua, así como la desesperación de los habitantes.

Nuestras plegarias fueron escuchadas, pero los dioses del agua nos enviaron lluvias en demasía. Pedimos lluvia y ellos nos inundaron.

Hay que cuidar a la naturaleza. Hay que respetar el medio ambiente, no deforestar, ni contaminar. Las heridas de la madre naturaleza son muchas y nos las hace saber con sofocante calor, lluvias intensas, más tormentas tropicales, más huracanes, vientos más fuertes, deslaves y demás cambios extremos en el clima. Las plegarias deben ser acciones positivas nuestras a favor del medio ambiente.— Mérida, Yucatán

marpero53@ yahoo.com.mx

Profesor

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