Continuando con el ejercicio de reflexión de las áreas de oportunidad que tiene que atender el gobierno electo, éste debe definir cuál debe ser el elemento estratégico de las mejoras económicas para el estado. Siendo el empleo una propuesta de gran relevancia, por lo que lo analizamos en tres puntos.
Lo primero que hay que tener presente es que la generación de empleo es de suma importancia para el estado. Para un sistema económico la generación y calidad de empleo demuestra su vitalidad y sostenibilidad.
Además de lo anterior, el empleo es un eje cohesionador, ya que a través de él se redistribuye la renta y se convierte en el principal elemento de movilidad social.
Teniendo en cuenta esto, se debe comprender la situación y características de la generación de empleo que ha tenido el gobierno actual.
El Inegi en su reporte trimestral de mayo de 2024 dice que en Yucatán existen 407,136 personas que trabajan con condiciones críticas de ocupación (TCCO), lo que representa el 34.8% de los que tienen empleo. Este tipo de empleo representa la proporción de la población ocupada que se encuentra trabajando menos de 35 horas a la semana por razones de mercado (es decir que no depende de ella) y la que labora más de 48 horas semanales ganando de 1 a 2 salarios mínimos, o la que trabaja más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo.
Aquí, se está tomando como supuesto que todos los que tienen empleo son formales, solo para dimensionar el análisis. Ahora, si esto lo vemos a lo largo del tiempo, la encuesta nacional de ocupación y empleo (ENOE) de 2018, en su segundo trimestre, menciona que la tasa de ocupación crítica fue de: 18.1%. Esto quiere decir que de 2018 a 2024 la TCCO aumentó casi el doble en el estado, llegando a 34.8%.
Otro dato que muestra la generación de empleo es que de cada 10 empleos que se generan 6 son informales. Como una preconclusión se argumenta que por las condiciones críticas de ocupación existe mayor potencial de crecimiento del empleo informal. Y tristemente, el empleo informal se ha diagnosticado más como una causa, cuando en realidad es un efecto.
El segundo elemento es el impacto de la inversión extranjera en Yucatán. Pero debemos comenzar preguntando ¿cuál es la función de ésta? ¿Contribuir al precario crecimiento económico? ¿Generar empleos? o algo peor, ¿la extracción de recursos, tanto humanos como naturales?
Y si utilizáramos una respuesta para poder responder las 4, ésta sería: la empresa está diseñada para producir y lo puede hacer prescindiendo de la generación de empleo. No hay que olvidar que para la empresa la generación de empleo, contablemente es un pasivo, es decir es un costo, y a ¿qué empresa le interesa aumentar sus costos?
Ante esto, se precisa que la inversión extranjera que llega, o al menos la mayoría, trae el último eslabón de la cadena de producción, es decir solo la parte de la manufactura que paga bajos salarios, es decir que le cuesta poco. No llega la inversión de los primeros eslabones de la cadena de producción, donde hay alto valor agregado y, por consecuencia, paga salarios altos.
Prueba de ello se verifica en los anuncios oficiales, donde el común denominador de las últimas inversiones que han llegado a Yucatán genera en promedio entre 450 y 650 empleos anualmente, particularmente para puestos de obreros, que representan el 80% de su demanda laboral.
Aquí cabe la pregunta, ¿cuántas personas se integran anualmente a la búsqueda de empleos en Yucatán? De 2023 a 2024 la Población Económicamente Activa (PEA) en Yucatán, según datos del Inegi, fue de 26,296 personas, al parecer estas inversiones no alcanzan para absorber toda la oferta de trabajo.
Un tercer elemento son las condiciones institucionales de empleo que hay en Yucatán, lo que hace que para la inversión extranjera sea atractivo instalarse en el estado, además de lo que ya expresamos previamente, es porque ya no existen sindicatos fuertes que protejan al trabajador, que defiendan sus derechos, por eso los indicadores de huelgas laborales cada año salen en ceros.
Y a esto hay que agregarle que hay economías de escala atractivas para las empresas grandes, muy posiblemente para algunas medianas, debido a que no hay una base empresarial amplia y las pocas locales que existen tienen oligopolizados los mercados o, en el peor de los casos, lo ocupan los pentamonopolistas, que son las empresas grandes locales que son monopolistas en diversos sectores de la economía yucateca.
Lo anterior inhibe la creación de pequeñas empresas, y el hueco que dejan en el mercado lo ocupan las grandes empresas externas tanto nacionales como internacionales.
Lo anterior nos lleva a una cuestión trascendental, y es por donde debe iniciar el cambio en el sistema productivo; sí se debe privilegiar la atracción de inversión que genere empleo en condiciones críticas, y baja productividad, o generar las condiciones para que aumente el salario que eleve la productividad y sea ésta la que atraiga las inversiones, pero de alto valor agregado, es decir la parte alta del eslabón de la cadena de producción.
Por lo que la generación empleo debe ser el epicentro de la política económica de la próxima administración gubernamental, pero con enfoque diferente.— Mérida, Yucatán.
Economista. Doctor en Gobierno. Catedrático de la Facultad de Economía-Uady
