Fernando Ojeda Llanes (*)
En escritos anteriores he relatado todo lo que se requiere hacer para que una empresa familiar logre su profesionalización.
Todos los documentos, normas y reglamentos que se realizan en la empresa familiar son para separar las operaciones de la empresa y que no haya controversias por intervención de familiares que evitan el crecimiento y generación de utilidades del negocio.
En lo personal, relataré en forma coloquial anécdotas procedentes de mi experiencia de más de cincuenta años organizando empresas familiares, en primer lugar aun leyendo toda la literatura del mundo y tomando la cantidad de cursos que existen, nada se compara con la experiencia de vivir cientos de casos de controversias familiares y empresariales.
En primer lugar, no funcionan de la misma forma una familia americana que una mexicana, y entre las últimas las yucatecos son muy especiales, porque he observado que la unión familiar es más intensa, pero cualquier detalle negativo se convierte en caos, por ejemplo: no llevar regalo al esposo del hermano, o no ir un domingo a casa de los padres a comer puchero porque te quedas a ver al Checo Pérez en televisión.
Ante estos antecedentes he visto muy poca literatura sobre el consejo de familia; el año 1975 cuando me llamaron a organizar el consejo de administración de una importante empresa formada por doce hijos, papá y mamá, debí escribir un libro al respecto y no lo hice.
Les comento al respecto, le denominaban consejo de administración familiar, no aceptaban externos, solo familia, así que yo fui el único aceptado —que fue un honor para mí— en las sesiones se discutían más los problemas entre los doce hermanos que laboraban en la empresa que asuntos del negocio —porque daban por un hecho que marchaba de maravilla—, pero era así.
Al término de la sesión todos nos trasladábamos a la enorme casa del padre de familia para un banquete extraordinario y durante la comida se seguían tratando asuntos familiares, el padre en ocasiones lograba que dos de sus hijos —que no se hablaban por problemas del trabajo— se dieran un abrazo.
Como presidente del consejo se me ocurrieron tres cosas que platiqué con el padre líder de la familia, le dije: don Samuel —nombre ficticio, pero real que me quería y respetaba—, que le parece si separamos las discusiones del consejo de administración familiar lo familiar y en este solo tratamos asuntos de la empresa y durante las comidas posteriores platicamos los problemas de los hermanos que tienen con la empresa —no sabía que estaba formando un consejo de familia—, y al consejo de administración invitamos a dos expertos no familiares; el padre me respondió que le parecía buena idea y que hagamos la prueba y así lo hicimos, al nombre del consejo le quitamos la palabra familiar quedando como consejo de administración y las comidas como comida familiar y empresarial.
Con la organización anterior se tuvo gran éxito y parece increíble, la empresa creció al doble en un año. En años posteriores ya pude enterarme que a éstas que yo denominé las comidas familiares, se le llamó consejo de familia y no se tratan asuntos de la empresa.
Con base en todo lo anterior me dedicaré en este escrito al consejo de familia. El objetivo es tratar asuntos familiares que causen controversias en la empresa y separar totalmente tratar asuntos relacionados con esta que corresponden al consejo de administración.
El momento de constituir este consejo que no requiere notarios es al inicio de la empresa, también en cualquier momento con la empresa en marcha pero se tendrán dificultades en esta constitución porque seguro hay controversias y problemas individuales entre los familiares que se han acumulado y cuando se hacen las primeras sesiones para establecer los reglamentos, los participantes se presentan con sus intereses particulares y no con una independencia real como debe hacerse en este consejo, por eso la recomendación que se constituye junto con la empresa, pero si ya está en marcha hay que hacerlo y afrontar los retos.
¿Cuáles controversias o conflictos se presentan y deben resolverse en el consejo familiar?, son de dos tipos: funcionales y disfuncionales, los primeros son respecto a metas y procedimientos en donde el familiar que trabaja en la empresa genera conflictos por determinadas operaciones y objetivos. Los disfuncionales son aquellos que se relacionan con los sentimientos, como por ejemplo envidia, prepotencia, celos.
El éxito del consejo familiar es cuando éste ya en sus reuniones que han sido continuas, metódicas y funcionales solo se reúnen para tomar el café, conversar sobre deportes, comidas y otros que ya no tienen injerencia con controversias de la empresa, de tal manera que, si surge de nuevo alguna, seguro se resuelve rápido en una sola sesión.
Orden del día, forma de conducción del consejo de familia es otro boleto a comentar posteriormente.— Mérida, Yucatán.
ferojeda@prodigy.net.mx
Doctor en investigación científica. Consultor de empresas.
