Eduardo Huchim Omnia
Eduardo R. Huchim, periodista.

Movidos por el temor de lo que pueda hacer la 4T cuando posea la fuerza necesaria para reformar la Constitución, opositores y otros malquerientes pretenden erigirse en una suerte de supralegisladores y, de facto, reformar ellos la Constitución para que Morena no alcance la mayoría calificada en el Congreso de la Unión.

A eso equivale la campaña intensiva que reprocha a Morena una sobrerrepresentación legislativa que se presenta como ilegal, pero es constitucional y legalmente legítima. También es inequitativa, pero la inequidad no es obra de Morena, sino de PRI y PAN, cuyos legisladores la aprobaron —y se beneficiaron de ella— cuando Morena ni siquiera existía.

(Irónicamente, esa inequidad habría desaparecido o reducido al mínimo con la rechazada propuesta de reforma electoral del presidente López Obrador, en su Plan A).

En la coyuntura actual, oposición y malquerientes de la 4T promueven nada menos que el desacato de la Constitución, alegando barrocas interpretaciones y reprochando que se aplique literalmente la normativa constitucional actual. Soslayan que la primera regla de interpretación es la literal, salvo que no sean claros los términos de la norma de que se trate.

Con esta premisa, veamos lo que dice el artículo 54 de la Constitución en sus fracciones IV y V:

IV. Ningún partido político podrá contar con más de 300 diputados por ambos principios.

V. En ningún caso, un partido político podrá contar con un número de diputados por ambos principios que representen un porcentaje del total de la Cámara que exceda en ocho puntos a su porcentaje de votación nacional emitida. Esta base no se aplicará al partido político que, por sus triunfos en distritos uninominales, obtenga un porcentaje de curules del total de la Cámara, superior a la suma del porcentaje de su votación nacional emitida más el ocho por ciento…

¿Hay alguna duda de que estas disposiciones constitucionales aluden a partido y no a coalición?

Pues bien, los opositores y malquerientes de la 4T, invocando el espíritu de la Constitución (espíritu chocarrero, decía yo en columna anterior), exigen que se desacate la letra de la Constitución y que las restricciones se apliquen a Morena y sus aliados PT y PVEM como si fueran un solo partido, porque postularon candidaturas apoyadas por los tres en la pasada elección de junio. O sea, ni más de 300 diputados ni más de 8 puntos de sobrerrepresentación no a cada partido como dice la Carta Magna, sino al conjunto de los tres.

Y aquí el espíritu chocarrero se transforma en espíritu divino porque, al estilo del misterio católico de la Santísima Trinidad —tres personas distintas, pero un solo Dios verdadero—, tratan de imponerle a tres partidos juntos las restricciones (300 diputados y 8 puntos) que son para cada uno.

Tres partidos distintos y una sola coalición verdadera, es su clamor. Solo que la Constitución laica, como ya se vio, habla siempre en singular: partido, no menciona coalición.

En la recta final. Una vez que el pasado martes 13 de agosto fueron resueltos en la Sala Superior del TEPJF los últimos juicios sobre las elecciones legislativas de junio, el INE deberá proceder a la asignación de los diputados y senadores de representación proporcional (RP).

Tal asignación —hasta donde recuerdo— no había sido motivo de tanto debate y polémica, que han exhibido la deshonestidad intelectual de algunos personajes que antes actuaban y opinaban con relativa imparcialidad, hasta que su aversión a AMLO y su 4T los ha llevado a proponer absurdos como los señalados en esta y otras columnas.

Contra la narrativa que victimiza a la oposición, lo cierto es que la distribución de RP será generosa con los partidos que la integran, como se acredita con el hecho de que —como he comentado anteriormente— partidos como el PAN y el PRI, que ganaron respectivamente 31 y 10 distritos de mayoría relativa (MR), recibirán 40 y 26 diputados de RP, también respectivamente. Es decir, más del 100% adicional en un caso y más del 200% en el otro, respecto de los distritos donde ganaron.

El caso más llamativo es el de Movimiento Ciudadano, que ganó un solo distrito de MR y recibirá 26 diputaciones más de RP, más del 2,000 por ciento adicional.

La asignación de esos diputados se basa en los votos recibidos y no en los triunfos en los distritos, lo cual es perfectamente constitucional, legal y legítimo. Tanto como lo es también la asignación que el INE hará respecto de Morena y sus aliados.

Concluyo apuntando que las cifras aquí mencionadas se basan en una proyección preliminar que la Dirección Ejecutiva de Prerrogativas y Partidos Políticos del INE efectuó en junio pasado y que muy probablemente solo tendrá variaciones ligeras con la definitiva.— Ciudad de México.

@EduardoRHuchim

Periodista

Ventana con texto de 16 puntos… Ventana con texto de 16 puntos…

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán