Hoy es tiempo de definiciones. Soy militante de Morena mas no fanática para no ver los errores de quienes a través del partido tienen el poder. Soy coherente con mis ideales y convicciones, como abogada soy humanista y además constitucionalista.

Creo firmemente en la división de los tres poderes de la unión, ya que sobre ellos descansa nuestra república tal y como lo plasmaron nuestros constituyentes postrevolucionarios.

Hace más de dos años vi que el presidente López Obrador, en sus mañaneras, empezó a referirse a la ministra presidenta Norma Lucia Piña Hernández como quien amparaba a lo que él llama la mafia del poder, diciendo que era quien les devolvía sus propiedades y dinero, que los sacaba de la cárcel, etcétera.

Yo conozco la Corte por haber trabajado durante un tiempo de mi vida profesional ahí, y les digo con toda verdad que es humanamente imposible para un ministro saber de quiénes son cada uno de los miles de amparos que a diario se promueven en todo el país, 24 horas en los 7 días de la semana.

Por tanto, sabía que era mentira lo que estaba diciendo más nunca imaginé que desde aquel entonces estaba preparando la cama para tratar de desaparecer al Poder Judicial Federal tal y como se le conoce hasta el día de hoy.

Lo que no dijo nunca el Presidente, aun estando conciente de ello, es que la razón de amparar a los de “la mafia del poder” o a cualquier otro ciudadano obedece a una sola razón: a la corrupción y errores voluntarios o involuntarios cometidos por otras autoridades estatales, federales o municipales, especialmente en las fiscalías de los estados y de la Federación, y que siendo la Corte la encargada, a través de sus órganos jurisdiccionales, de que se cumplan y respeten las garantías individuales, pues ¡obviamente tienen que amparar cuando éstas son violadas!

Así vemos hasta el día de hoy la nobleza de un amparo otorgado a un preso, la restitución de garantías en una sentencia mal hecha que la Federación tiene que estudiar y cambiar el sentido, y así podría nombrar innumerables casos más. ¡El Poder Judicial Federal funciona perfectamente y no necesita ser cambiado! ¡Tampoco se necesita desaparecer la Ley de Amparo!

Cualquiera de estas reformas sin sentido haría desaparecer el único contrapeso que tiene el ciudadano frente a los actos arbitrarios de cualquier autoridad. De suceder así, de concretarse esa reforma, ¿quién subsanará o restituirá nuestros derechos constitucionales violados? ¡Nadie! Y quedaremos como Cuba, Venezuela, etcétera. Eso es lo que se está jugando México, esa es la importancia máxima para defender con uñas y dientes este poder y a quienes laboran en él.

Al ver que no funcionó su primer embate, el Presidente quiso enajenar a los mexicanos poniéndonos en contra de la Corte con la muy injusta razón de lo mucho que ganan los jueces, magistrados y ministros, que ganan más que él. Sí, señores, pero no nos engañemos, un presidente no vive de su sueldo. Sabemos que no carecen de nada y que toman dinero de donde les parece y ni quien lo audite.

Pues sí, en el Poder Judicial se gana bien y deberían ganar mejor. Ahí no hay horario, ni pandemia. Si se enfermó mi hijo o mi esposo, los asuntos tienen que ser resueltos a tiempo y bien, conforme a Derecho. O sea, se la pasan estudiando y leyendo todo el día, checando jurisprudencias; es un trabajo extenuante.

He visto compañeros entrar a trabajar al Poder Judicial con el cabello negro y en seis meses tenerlo totalmente cano. ¿Cuánto cuesta este gran sacrificio? ¿Dejar vida, familia, salud, casa…? Ahí sí hay carrera judicial y se respeta, te cambian de adscripción según se requiera y tienes que irte a una nueva sede. La carrera empieza desde la actuaría y hay que presentar y certificarse para ser actuario; después sigue el secretario proyectista y lo mismo, luego hay que presentar varias etapas para ser juez y después para ser magistrados.

Obviamente, los ministros son escogidos por el presidente en turno y eso ha sucedido hasta en este sexenio. ¿Ustedes creen que los jueces y magistrados escogidos por voluntad popular como se pretende, y que serán políticos, sacrificarán algo en pos de la justicia? ¡Por supuesto que no! ¡Las sentencias serán vendidas! Los políticos solo quieren llenar sus bolsillos donde los pongan.

Por eso hoy la Corte, para defenderte a ti, tiene que defenderse a sí misma y debe contar con todos nosotros. El Ejecutivo debe enfocarse en una muy necesaria reforma jurídica en la Fiscalía, que es un órgano que depende de él y está lleno de corrupción, y respetar la autonomía del Poder Judicial Federal como éste lo respeta a él.

Por otra parte, es muy importante hacer una comparación entre el Poder Judicial Federal y los magistrados de este Estado. ¡Sí, los magistrados espurios impuestos a modo por el gobernador actual! Ganan aproximadamente lo mismo y no tienen ni la más remota idea de lo que deben hacer. Si no fuera por los secretarios que llevan la carga de sus ponencias, no podrían hacer nada, porque tampoco pueden revisar las sentencias ya que carecen de los conocimientos.

Además, esos magistrados locales nada saben de la impartición de justicia, ya que no tienen carrera judicial y menos autonomía, como sí se tiene en el Poder Judicial Federal. ¡Ni siquiera a ser mediolitigantes llegaban! Tuvieron un golpe de suerte y ya son magistrados y hasta consejeros de la Judicatura, sin exámenes de conocimientos, sin nada más que la amistad con el gobernador en turno y con la promesa de que le guardarían la espalda. ¿Quién se opone a que ganen lo mismo que un magistrado federal sin los conocimientos ni la experiencia jurídica?

Esas son las cosas que no debemos permitir. Tampoco debemos olvidar que la mafia del poder se crea en cada sexenio, incluido éste. Hoy la Corte, para defenderte a ti, tiene que defenderse a sí misma y debe contar con todos nosotros.— Mérida, Yucatán.

Abogada, exasesora legislativa en el Senado de la República, exmagistrada del Tribunal Electoral del Estado y exfuncionaria del Poder Judicial de la Federación.

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