Marco Aurelio, uno de los grandes emperadores romanos, para defender a Roma y expandir su territorio tuvo la necesidad de salir a combatir a las tribus germánicas. Faustina, su mujer, se quedó a cargo de los hijos y uno de ellos le complicaba la vida por sus constantes francachelas: Lucio Aurelio Cómodo. Un día, la madre descubrió una orgía en los baños de palacio y se vio precisada a enviar al hijo de los constantes escándalos donde se encontraba su padre combatiendo.
El emperador llamó a sus mejores hombres de la milicia para que enseñaran a su vástago el uso de las armas, pidió que no lo tratarán como al hijo del emperador, pero que cuidaran no matarlo. Tiempo después informaron que el muchacho aprendía rápido y ya contaba con más de las destrezas indispensables. No tardó el hijo en solicitar al padre su retorno a Roma. Marco Aurelio, conocedor de las desmedidas ambiciones de su vástago, explicó que aún le faltaba lo más importante: aprender a enfrentarse al poderoso Senado y para eso requeriría otro tipo de enseñanzas.
A la muerte del emperador filósofo llegó el fin de la Pax Romana. Fue en gran parte por el liderazgo paranoico y egoísta de Cómodo, su sucesor.
Para resaltar en nuestros días el mensaje de Marco Aurelio, en una sociedad tan plural como la nuestra, donde todas las corrientes deben ser incluidas con su representación parlamentaria, también deben prepararse los legisladores, el ejecutivo y el judicial entendiendo los tiempos que les corresponden.
No hay buenas señales en el ámbito federal, pero sí parece la existencia de mensajes incluyentes en lo local. En su mensaje inicial el nuevo presidente de la Junta de Gobierno del Congreso Local, el diputado Wilmer Monforte Marfil, dijo que no utilizará los abusos de la legislatura anterior para justificar que ellos también pueden hacerlo. Ya lo pasado, pasado, y ahora a darle para adelante, agregó el legislador en jefe.
En su discurso de apertura expuso lo que será prioritario en la agenda legislativa acorde con los principios de su partido y lo ofrecido por el nuevo gobierno durante la campaña electoral. Será incluyente, dijo, y aquello es un buen indicio si no fue en el leguaje falso de los políticos camaleónicos. Luego entonces, habrá diálogo para encontrar los mejores caminos que permitan a Yucatán transitar legalmente hacia mejores condiciones de desarrollo. Siendo así y utilizando lo elemental de la dialéctica hegeliana, las propuestas del gobernador serán como las tesis que deberán confrontarse con las perspectivas del legislativo (antítesis) y al fusionarse con las aportaciones del diálogo traerán una síntesis que será el resultado de una mejor decisión de todos los grupos representados. ¿Será que se acabará con las aprobaciones automáticas por venir del ejecutivo sin moverle ninguna coma? He ahí lo que decía Marco Aurelio a su hijo y que éste no aplicó. No es ideal el burdo y arcaico camino del mayoriteo para la gobernanza.
Si consideramos aquel indicio, entonces el gobierno de Huacho Diaz Mena será de apertura sin perder la esencia del partido que lo llevó al gobierno, algo así como una izquierda moderna, por citar algo así como a Lula en Brasil y no como una arcaica tipo la Venezuela de Maduro, aunque desde luego tendrá que hacerlo sin romper con el proyecto federal. Huacho es un hombre de buena familia, donde aprendió muchos valores humanos, él y todos sus hermanos son unos triunfadores que lucharon contra corriente para escalar con el ejemplo de sus muy trabajadores padres que le apostaron a la educación de sus hijos sin que se apartaran de los valores religiosos, pero se dice que el poder cambia a las personas. Ya se verá.
Por otra parte, la nueva alcaldesa, Cecilia Patrón Laviada, fiel a sus principios empieza muy bien y lo hace en el sur olvidado donde viven los colonos con quienes ha convivido desde siempre por esa vocación de atender a los necesitados, lo que al igual que Huacho no es sólo por la campaña política. Cecilia como su familia visita a los enfermos, come en las casas humildes desde siempre, los escucha y atiende. Se espera que no cambien. Tal vez Cecilia y Huacho choquen en tres años cuando sus interese políticos no coincidan. Por lo pronto trabajarán ambos por el bien de sus gobernados si quieren trascender.
Aún con el control de todo el poder local, pero ya sin el de jure, Mauricio Vila defendió con uñas y dientes a Erik Rihani para revocar la decisión judicial que le negaba la alcaldía de Progreso y lo logró. Hizo negociaciones con promesas presuntamente comprometedoras. Lo que no hizo, aun teniendo la ola azul vilista; con Jorge Díaz Loeza en Tizimín y otros municipios donde dejó operar al caudillo del Oriente, actual Secretario de Educación, utilizando hartos recursos, sobre todo los especialistas en alquimia electoral. Si dejó caer a sus partidarios leales y con Erik no lo hizo, algún interés debe existir que con el tiempo aparecerá, tal vez cuando pasen la factura a Villa para aprobar alguna reforma constitucional en una votación del Senado.
El tiempo lo dirá, como decían unas comadres al pelearse.— Espita, Yucatán.
*Maestro de Políticas Educativas y Cronista de Espita
