Incluso la noche más oscura terminará y el sol saldrá —Víctor Hugo
Se acabó. Sin ningún atisbo partidista, con datos oficiales. Un breve análisis de lo que ocurrió de lo bueno y lo malo de la medicina en los tiempos de la 4 T. Empecemos con lo malo:
Desmantelamiento del sector salud
La desaparición del Seguro Popular que descobijó a más de 50 millones de mexicanos, acabó con cinco programas claves en el manejo del cáncer (mama, cervicouterino, próstata, pulmón y discrasias sanguíneas). El efímero Insabi dejando al IMSS Bienestar.
La desaparición del Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos que proporcionaba recursos, a los prestadores de servicios acreditados para la atención de 66 enfermedades. Recorte desmedido a mantenimiento de hospitales del Sector Salud.
Desabasto de medicamentos
Un problema no heredado, totalmente cuatroteísta. Para golpear a los intermediarios de la adquisición y distribución. Se eliminó la compra consolidada, a cargo del IMSS, durante muchos años, y con buenos resultados. Ataques a la Industria Farmacéutica Nacional (La Cofepris como punta de lanza).
El fracaso de la obtención directa a farmacéuticas internacionales. La intervención de la UNOPS de la ONU, logrando su objetivo al comprar de nuevo a la farmacéutica mexicana. El relevo del Insabi en esta operación (giro de 360 grados). Fin de convenios con los supuestos distribuidores corruptos, sin ejercer acción penal, dejando la distribución a las fuerzas armadas. Creación de la Mega Farmacia. El resultado: una inhumana escasez de medicamentos con más repercusión en quimioterapias y drogas antipsicóticas.
Falta de médicos
Con el argumento de no tener los suficientes médicos especialistas, se duplicó el número de plazas para médicos residentes, propiciando un decremento en la calidad académica de los aspirantes. Creación de Escuelas de Medicina con un modelo bolivariano. Agresiones al gremio médico: secuestros y asesinatos de médicos pasantes; ataques mezquinos a los médicos de las Farmacias (López Gatell).
Descalificaciones en las mañaneras a los médicos mexicanos, catalogándolos de mercaderes neoliberales. La absurda contratación de médicos cubanos. El problema se ha agravado con la llamada generación de “médicos Covid” (Tres generaciones con déficit en su formación hospitalaria), la creciente deshumanización de las nuevas generaciones (el menosprecio a la Ética y las artes en la formación de los futuros galenos). Un alarmante decremento en la calidad académica y asistencial de la Medicina.
Manejo de la pandemia.
La alerta se emitió de una manera tardía. Lo que López Gatell calificó de una enfermedad más leve que la Influenza y el presidente minimizó hasta el grado de decir que “él avisaría en qué momento habría que refugiarse” y, entre otras cosas propició que el gobierno chino nos comprara todas nuestras reservas de cubrebocas. Nunca se dimensionó la magnitud del problema, hasta decir que “en el peor de los panoramas habría unos 60 mil muertos”. No se autorizaron las pruebas rápidas, necesarias para los llamados cercos sanitarios y se intentó emplear el modelo centinela, lo cual Suecia ensayó, pero abandonó a las pocas semanas por inoperante y, en un intento desde el principio se optó por la llamada “Inmunidad de rebaño”.
El mensaje de “Quédate en casa” que se convirtió en una cantaleta, cuando debió de haber sido: “Consulta a tu médico”, cualquier enfermedad viral por más grave que sea, atendida desde el inicio cambia su pronóstico, más cuando el paciente tiene comorbilidades, las cuales se definieron desde el inicio (hipertensión, obesidad, diabetes entre otras).
El desprecio al cubrebocas, el valioso artilugio que la OMS estableció que era fundamental para disminuir el contagio. Cómo olvidar el dislate del “Cubrebocas sirve para lo que sirve y no sirve para lo que no sirve” y que tanto denostó López Obrador.
Deficiencias para dotar al personal médico de implementos para aislarse, así como los llamados covitarios, déficit en ventiladores, compra turbia de muchos de ellos. Los semáforos para confinación con carácter más económico que sanitario. Manejo clientelar de las vacunas. La vacuna Patria que nunca llegó.
El manejo turbio del número de contagiados y defunciones, que además se ha establecido que del poco más de 800 mil fallecimientos, al menos 300 mil se pudieron evitar con manejo más adecuado. Primer lugar mundial de muertes de personal sanitario.
Fortalecimiento de la Medicina privada
Aumento en la compra de seguros médicos y de médicos en las farmacias. El resurgimiento de la cadena de farmacias del doctor de la botarga. Tan privada es la Medicina del Hospital de élite como la de la farmacia de la esquina.
Pasemos a lo bueno: Lo bueno es que al parecer esto ya se terminó. Atrás y para la historia el peor embate a la salud de los mexicanos con personajes al frente tan anodinos como el secretario, el Dr. Jorge Alcocer Varela y tan nefastos como el Dr. Hugo López Gatell.
Lo que viene en el próximo sexenio: Es claro que en materia de salud no se va a construir un segundo piso, lo que viene, metafóricamente hablando, será una especie de palafito.
El nombramiento del Dr. David Kershenobich como secretario de Salud es más que acertado y el programa República Sana no solo es un plan prometedor, es a todas luces esperanzador con tópicos en donde se retoman estrategias que han sido comprobadas por su eficacia y, de nuevo se apuesta a la ciencia.
Acierto en dejar a Zoé Robledo para atender únicamente al IMSS y colocar de titular exclusivo para el IMSS Bienestar a Alejandro Svarch, con la tremenda responsabilidad, sobre todo, cuando federalizar la salud no deba ser sinónimo de centralizarla.
La Medicina en los tiempos de la 4 T. El presidente dijo recientemente rodeado de miles de simpatizantes: “El IMSS bienestar… este sistema de salud pública… ya es más eficaz en el mundo…, dije que iba a ser el mejor… que iba a ser como en Dinamarca…, no, no es como en Dinamarca: es mejor que en Dinamarca”. Usted juzgue.— Mérida, Yucatán.
Correo: arredondo61@prodigy.net.mx
*Médico y escritor
