En vísperas de que se inicie una nueva etapa de nuestra vida pública, resulta importante destacar que la sociedad yucateca se ha forjado grandes expectativas ante el gobierno estatal que encabezará Huacho Díaz Mena a partir del próximo primero de octubre.

Estas legítimas expectativas se generaron de manera natural en la pasada campaña electoral, en razón de que el hoy gobernador electo supo articular una propuesta de gobierno muy diferente a lo que hasta ahora han venido haciendo los gobiernos estatales encabezados por el PRI y el PAN.

En su intensa gira de agradecimiento a los electores que le dieron un holgado triunfo el pasado 2 de junio, Huacho Díaz ha abundado en su propuesta de aplicar la llamada Cuarta Transformación en nuestro estado, lo que según su narrativa implica trabajar por un estado de bienestar para la mayoría de los yucatecos, especialmente de los sectores tradicionalmente marginados y excluidos de la sociedad: trabajadores, pueblo maya, jóvenes, campesinos, artesanos, pequeños y mediados productores agropecuarios, comunidades Lgbtiq+, discapacitados, mujeres, etcétera.

Un gobierno distinto

En efecto, no será fácil la ingente tarea que emprenderá el próximo titular del Ejecutivo si, como se espera, habrá de ejercer un gobierno sustancialmente distinto a los que hemos padecido en nuestro estado en los últimos tres sexenios por lo menos, los cuales casi siempre estuvieron sesgados en favor de los sectores económicos y sociales minoritarios, circunstancia que condujo a un desarrollo polarizado, disforme, excluyente, desigual y altamente gentrificado, amén de otros ingredientes nocivos como la frivolidad, la propaganda mediática, el endeudamiento, el dispendio, el ecocidio y el engrosamiento desmedido de la llamada burocracia dorada.

Retomando algunas propuestas que Huacho Díaz ha reiterado públicamente, señalaremos su compromiso de fortalecer y ampliar los programas sociales del gobierno federal; garantizar la atención integral a la salud para más del 50 por ciento de la población que hoy está descobijada, mediante la firma del convenio con Imss-Bienestar; ampliar la oferta de educación superior con la creación de nuevas universidades; atender la crisis recurrente que afecta al sector agropecuario y pesquero; revertir la reforma al Isstey realizada por el gobierno saliente y que es altamente dañina para los trabajadores y trabajadoras estatales; desarrollar los proyectos de infraestructura incluidos en el Plan Renacimiento Maya: conexión Intermodal (Eje de transporte Tren Transístmico-Tren Maya-Puerto de Progreso), Anillo Metropolitano Suburbano, Modernización del Puerto de Altura de Progreso y consolidación del aeropuerto de Chichén; realizar una profunda reingeniería en la estructura institucional, a fin de evitar duplicidad de funciones, eliminar entes públicos que no se justifican, generar ahorros económicos y hacer eficiente el funcionamiento de todas las dependencias estatales.

Desde luego, hay otros rubros importantes sobre los cuales aún no se pronuncia con claridad el próximo gobernador de la 4T, como son: la persistente crisis de los derechos humanos en el estado; el despojo de los fundos legales municipales y de los territorios y recursos naturales de los pueblos mayas por las insaciables mafias urbana y rural; los continuos atentados a las áreas naturales protegidas; el combate a la corrupción, la opacidad y la impunidad; la separación entre el poder político y el poder económico; la política ecocida y voraz en materia de desarrollo urbano; la aplicación de la austeridad republicana; el lugar que tendrá el pueblo maya en el Plan de Gobierno 2024-2030; la reforma al Poder Judicial local, esto como necesaria derivación de la reforma judicial federal que ya está en curso.

Encabezar un gobierno bajo los principios rectores de la 4T implica para Huacho Díaz Mena trabajar intensamente en pro de los sectores más desprotegidos de la sociedad, de tal suerte que su necesaria sinergia con la clase empresarial y su fecunda sincronía con el próximo gobierno federal al mando de la doctora Claudia Sheinbaum se traduzcan a mediano y largo plazos en lograr la prosperidad compartida que tanto ha pregonado la 4T.

La expectación ante el nuevo gobierno se ha centrado no solo en las personas que integran el gabinete estatal, que ayer dio a conocer Huacho Díaz Mena, apenas unos días antes de rendir protesta en la Plaza Grande el 30 de septiembre por la noche, también hay enorme interés ciudadano en torno a las principales acciones estratégicas que se desplegarán en los primeros cien días de su gobierno.

Debe señalarse que la alternancia política hacia la izquierda se produce en Yucatán en un contexto marcado por los cambios significativos que ha tenido la sociedad yucateca en lo económico, social, demográfico, político y cultural.

Los grupos, clases, capas y sectores sociales que integran el Yucatán de ahora muestran que nuestra entidad tiene una composición compleja, dinámica, pluricultural, moderna y cosmopolita, aunque también es contradictoria, desigual, discriminatoria y excluyente, expresándose esto último en las condiciones precarias en que aún vive un segmento social con una gran presencia demográfica, lingüística y cultural: el pueblo maya, conformado nada menos que por un millón 445 mil personas de 3 años y más, esto es el 62 por ciento de la población total del estado.

Finalmente, es deseable que el quehacer público del próximo gobierno tenga por divisa central la atención eficaz y oportuna a los ciudadanos en general, especialmente a los grupos sociales más vulnerables.

Sería muy lamentable y cuestionable que los futuros titulares de las dependencias estatales se dediquen a cuidar sus espacios como si fuesen cotos de poder al servicio de sus ambiciones políticas. Veremos.— Mérida, Yucatán.

Correo: canek_1999@yahoo.com.mx

*Doctor en Educación. Exdirector de la Universidad Pedagógica Nacional en Yucatán.

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