José Antonio Gutiérrez Triay (*)
Se cuenta que Apeles, el célebre pintor de la Grecia Clásica, buscaba la crítica a sus obras con el fin de mejorarlas y para eso las exhibía en el Ágora o plaza pública. Él se ocultaba muy de cerca para escuchar las más acerbas observaciones, las que de frente no se emitirían.
Cierto día pasó un zapatero y censuró con vehemencia las sandalias plasmadas en un lienzo. Apeles entendió el error y corrigió. Luego retornó al lugar el artesano, quien al ver corregido el defecto por él señalado se envaneció y muy valiente empezó a opinar de las imperfecciones de unas pantorrillas. La corrosiva crítica carecía de sustento; entonces Apeles salió detrás de donde se escondía y exclamó: zapatero a tus zapatos. Expresión que todavía se usa.
Al enterarnos del gabinete que acompañará al nuevo gobernador de Yucatán, resurgió este relato, y es que parece ser incluyente, bien nivelado, pero todo puede ocurrir en el trayecto de seis años y algo es que no todos los esperados quedaron en el sitio exacto para apoyar los programas de gobierno.
Valga la comparación, pero sucede igual cuando nombran a un nuevo técnico de la selección nacional de fútbol; se crean muchas expectativas debido a las filias acerca de los que deberían estar entre los seleccionados. Después de todo esa es una responsabilidad del director técnico, quien rendirá las cuentas acerca de los éxitos o fracasos del equipo a la vista de tanto fanático.
Aunque se utilice este coloquial ejemplo es similar al nombramiento del gabinete, los resultados que logren los integrantes será responsabilidad de quien los nombró. Después de algún tiempo les pueden decir aquello de zapatero a tus zapatos y adiós. Además de no dar el ancho, las tentaciones de corrupción y deslealtad suelen aparecer en estas actividades. El que traiciona una vez, casi siempre vuelve a hacerlo, mas no por eso es que en el equipo no haya gente probada y comprobaba por su honestidad y eficiencia.
Agrada la vivacidad de los integrantes, porque ser jóvenes o novatos no les merma capacidad, como que los ya participantes en muchas lidias, en gobiernos del pasado, fueron enviados a un segundo plano.
En las redes en las que un servidor participa, y utilizando la hermenéutica al estilo norteamericano que considera mucho las veces que se menciona el asunto o las personas, se puede pensar que Juan Balam, doctor en matemáticas, por su experiencia en el campo educativo es el indicado para la realización de los programas de gobierno en ese ramo. Nació y creció en la Vicente Solís y es producto de la cultura del esfuerzo, hombre inteligente y echado para adelante, no resguardará lo que le entregan para devolverlo igual, sino estará siempre a la vanguardia. Su experiencia y pulcritud en materia educativa hace vislumbrarlo así. Gran parte de su vida al servicio de la educación ya sea como docente o en la administración ha respondido con resultados positivos. No empezará desde cero, por eso lo escogió Huacho, ya que además de su capacidad indiscutible, es un hombre leal.
Omar Pérez Avilés ha trabajado a brazo partido con el actual gobernador electo, es hombre de todas sus confianzas, buen negociador y conocedor de los campos minados de la grilla en los que aprendió a transitar. Edgardo Medina es un profesor de educación primaria y hombre de campo, no será la primera vez que esto ocurra y sucedió antes con muy buenos resultados. Gaspar Alemany, un caballero, ordenado y con limpieza en sus acciones también promete mucho para el cargo otorgado.
Donde hay ciertos resquemores es en Desarrollo Económico, y aunque el nuevo titular trae buenas credenciales, será difícil dejar de extrañar la labor de Ernesto Herrera, por sus grandes gestiones parar la economía estatal que no se concentró solo en Mérida. Serán zapatos dificultosos de llenar. Turismo es la otra rama que deja inquietudes y no precisamente por la antecesora, sino por la procedencia de quien será el nuevo titular como funcionario en el gobierno quintanarroense.
Este equipo de gobierno que acompañará a Díaz Mena debe empezar a dar resultados en forma perentoria, por las expectativas creadas, y los funcionarios que no vayan al ritmo que impone Huacho corren el riesgo del zapatero como iniciamos este artículo.
Por otra parte, la presidenta electa ya tiene Constituyente para realizar las modificaciones y reformas que considere de acuerdo con su proyecto político, aunque no por eso deja de estar amagada hacia un nuevo Maximato en su modalidad de Dúo Presidencial.
Sigue muy polarizada la sociedad mexicana por cuestiones de la reforma al Poder Judicial, cada grupo con versiones bien argumentadas, pero en los actos en lugar de un cabildeo civilizado se recurre a la fuerza del peso político del partido en el poder en lugar del diálogo. Desde luego que los presionados más visibles tienen una larga cola que les pisen. Parece que estas reformas anunciadas, y ya ejecutadas, atendieron más a la pasión que a lo dictado por la razón en el grupo empoderado.
López Obrador seguirá como mandamás de Morena, a través de su hijo Andy López Beltrán, quien formalizará su dedicación a la política como secretario general de Morena.
Solo hasta que la doctora Claudia tenga de verdad el control de los hilos fundamentales de la política grande del país podrá decir con todo respeto a su antecesor: zapatero a tus zapatos “vintage”, tus tiempos pasaron, hiciste lo pertinente con tu proyecto de gobierno, ahora por respeto a mi persona déjeme la libertad de gobernar con mi propio estilo.— Espita, Yucatán.
Maestro de Políticas Educativas y Cronista de Espita
