Los baches proliferan peligrosamente en las calles, avenidas y glorietas de colonias, fraccionamientos y comisarías de nuestra ciudad, principalmente en estos días de fuertes lluvias.

Las lluvias erosionan con rapidez el pavimento y surgen los hoyancos como cráteres lunares poniendo en riesgo a los conductores y peatones. Y no es hipérbole, los automovilistas y ciudadanos se enfrentan a grandes agujeros que dañan las llantas de los carros y son causa de diversos accidentes.

Además, el agua cubre esos huecos que, sigilosamente, esperan al peatón, al ciclista, motociclista o conductor para dar el golpe crucial y causar molestias y daños a las personas y a los vehículos.

Los ciudadanos reportan los baches a diario, pero ya son tantos y de diversos tamaños que las cuadrillas de bacheo no se dan abasto y los agujeros en el pavimento van creciendo en tamaño.

Es molestoso y costoso caer en un gigantesco bache, primero, por el susto repentino, después, por los gastos que generan los daños a las llantas o a la carrocería del automotor. Hay personas que han ido a reportar los daños de sus llantas en los lugares donde las adquirieron, por la garantía que tienen, y no les reconocen las rajaduras por baches.

Hay un hoyanco a la salida del fraccionamiento Francisco de Montejo, a un costado de una cancha de básquetbol techada, a un lado del semáforo peatonal, rumbo al puente que, cruzándolo, nos llevaría a Dzityá y a otros rumbos, que representa un serio peligro para ciclistas, transeúntes y conductores.

En este cráter han sucumbido automóviles de diversos colores y tamaños porque queda cubierto por el agua. Así como esta amenaza hay muchos otros agujeros en otras colonias y fraccionamientos que son un peligro latente.

Es cierto que las lluvias lastiman el pavimento, pero la calidad de las calles es baja, no es posible que a unos meses de construirlas ya tengan baches. También el bacheo es endeble, no resisten, días o semanas, pues recién colocados los materiales comienza la erosión.

Además, los encharcamientos influyen para que se dañen las calles con más rapidez. ¿Por qué el agua se estanca en calles, esquinas y glorietas? ¿No se construyen con los declives adecuados?

¿Son insuficientes las alcantarillas? Además de estas debilidades de construcción e ingeniería hay que reconocer también la basura que arrojan algunas personas en las calles, pues al tapar las rejillas dificultan la absorción del agua.

Ante esta situación desesperante de los ciudadanos, que daña la imagen de nuestra ciudad, la misma alcaldesa meridana reconoce que el problema de los baches “es una necesidad urgente”.

Por tanto, sorpresivamente, las autoridades municipales y estatales se unen para buscar solución a este problema grave.

Plan Bienestar

En conjunto, alcaldesa y gobernador, enarbolan el ambicioso programa Plan Bienestar, puesto en marcha hace unos días, cuyo objetivo principal es “dar mantenimiento a las calles de Mérida y del interior del Estado”, pero no solo se considera el bacheo, sino la ambición va más allá: pavimentación, alumbrado y limpieza de calles.

También en el proyecto se plasma la reparación de carreteras estatales, abandonadas durante años, como la de Cenotillo-Tixbacab, que el mismo gobernador reconoció que está “casi en desuso por el mal estado”.

Si esta unión de autoridades, Cecilia Patrón y Joaquín (Huacho) Díaz, logran concretar este proyecto sería un logro excepcional, pues veríamos a una ciudad, comisarías, municipios y carreteras estatales sin baches, con iluminación, calles de calidad y limpias.

Sería un avance monumental por la imagen que tendría el municipio y el estado y el bienestar real para las familias, pero hay que licitar las obras, trabajar con entrega y evitar desvíos que puedan dañar la calidad y cantidad del proyecto. Sin embargo, si hay manos negras y los objetivos se desvían, lamentablemente este programa quedaría como uno más de los muchos que fracasaron, sea porque las obras se otorgaron con privilegios, se realizaron con menos presupuesto del otorgado o la honradez sucumbió en el trayecto.

Este trabajo en conjunto es, al parecer, el primer paso para otros proyectos en beneficio del municipio meridano y el estado. Es plausible este compromiso con los meridanos y yucatecos por los logros que se pueden obtener en la comunidad, pero también sería una gran decepción si no se cumplen los objetivos y todo queda en el discurso y en los bolsillos de algunos funcionarios.

Los baches son ya un peligro para todos, porque no son unos cuantos o pequeños. Son muchos y grandes. Urge repararlos y construir calles de calidad. Nadie quiere tener cráteres en Mérida y sus comisarías.

Es más, así como en el puerto de Progreso, debido a las calles inundadas por las intensas lluvias, algunas personas desarrollaron su creatividad e imaginación y ofrecen servicio de transporte en kayak y lanchas, así aquí en nuestra ciudad, si no se reparan pronto los baches, quizá algunos hoyancos puedan utilizarse para enterrar los pibes.— Mérida, Yucatán

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Profesor

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