María Isabel Cáceres Menéndez (*)
Según los datos ofrecidos por el INE, la presidenta Sheinbaum ha sido la más votada en la historia reciente de México. Electa por cerca de 35.5 (59.5%) millones de mexicanos. 5 millones más de los que votaron por López Obrador en 2018.
Científica, ecologista y política de izquierda. Jefa de Gobierno de Ciudad de México, en su discurso en el Zócalo de la capital tras proclamarse vencedora afirmó: “Hicimos historia el 2 de junio”. La primera presidenta de México en 200 años. Y la primera con mayor número de votos jamás emitidos en nuestro país.
¿Fue una votación limpia y ejemplar? No. No lo fue. ¿El voto moralmente libre lo emitieron cerca de 35.5 millones de mexicanos? No. No lo emitieron. Claudia fue ungida, escogida, preparada, arropada, protegida, promocionada y conducida por el Tlatoani. El que le entregó el bastón de mando.
¿Se lo merece? Creo que sí. ¿Hará un buen papel? En eso confío. ¿Hubiera alcanzado el mayor cargo de la República sin la cuidadosa planeación y conducción de López Obrador? Es posible. Pero la realidad nos hace ver que sin esa abrumadora cantidad de votos manejados por la señora Tadei y el cónclave de esclavos del régimen que la acompañaron, ese mismo número de no hubiera sido tan alto.
La Dra. Helena Varela Guinot, afirma que: “Tradicionalmente a las mujeres se nos había constreñido al espacio privado, dejando que fueran los hombres quienes ocuparan el espacio público” y he aquí el primer punto valioso a favor de nuestra Presidenta. Y he de reconocer, que se lo debemos a AMLO que fue quien se decantó por ella. La preparó y la fogueó desde que la llamó como la primera mujer que asumió la jefatura de gobierno de CDMX.
Y en 2000 cuando fuera recomendada a López Obrador, quien en ese momento asumía como jefe de gobierno de Ciudad de México, y la nombró secretaria de Medio Ambiente del Distrito Federal, su primer cargo político. Tenía 37 años.
¿Propondrá una verdadera agenda feminista? Aún no sabemos. ¿Podrá desmarcarse de la larguísima sombra de su protector y promotor? Lo ignoramos. La siento caminando en la cuerda floja. Con pies de plomo. Y sin red de protección. Mismas palabras con las que intitulo este comentario. ¿Por qué? Porque el poder que ha detentado el expresidente y los hilos que entre las sombras sigue manejando no son cualquier cosa. El hombre resultó ser un genio de la comunicación y el acercamiento a las masas mexicanas que habían sido ignoradas u olvidadas por las figuras y gobiernos presidenciales anteriores.
Piénselo como quiera. El día de la toma de posesión de Claudia, se podía apreciar, literalmente, la adoración que las clases menos favorecidas de este país le profesan a López Obrador. Y no solo ellos, sino todos los que estaban a su alrededor. Senadores, diputados, gente de todos los niveles. Yo no me he incluido jamás en este círculo. Y jamas lo haré. Pero, no puedo cerrar los ojos ante el contundente embate de la realidad que he presenciado. Carisma a raudales es lo que le sobra a este hombre para dar y repartir. Y del que la propia Claudia carece.
Los cambios que López Obrador hereda a Sheinbaum suponen un shock similar a la cancelación de la construcción de un aeropuerto valuado en 13,000 millones de dólares al empezar su mandato en 2018. Tal decisión paralizó durante meses la inversión privada y requirió pagar millonarias indemnizaciones. “Son comparables en lo que muestran la falta de institucionalidad de México afirma Jesús Carrillo, director de economía del centro de análisis mexicano IMCO”.
La reforma que elimina a los reguladores de energía, telecomunicaciones y competencia, contraviene obligaciones del T-MEC y podría frenar inversiones en infraestructura. Este sector generó numerosos empleos durante el gobierno de López Obrador y junto con vastos programas sociales e históricas alzas salariales permitió sacar de la pobreza a 8.9 millones de mexicanos. ¿Por qué eliminarla?
“El gobierno de Claudia Sheinbaum presentó el martes pasado su estrategia de seguridad, que busca dar continuidad a lo planteado por su antecesor, y apostar por la inteligencia para prevenir delitos y trabajo con autoridades locales”. Creo que esta será la norma de su gestión en tanto va dando pequeñas desviaciones, si así lo desea y se lo propone para ir deslindándose del Patrón.
¿Podrá lograrlo? Pregunta muy difícil de responder. Respuesta casi imposible de obtener cuando apenas tiene poco más de una semana detentando el cargo.
La Reforma al Poder Judicial, el sueño más anhelado del expresidente va con todo y la apoya de la misma manera. Eso es un carbón ardiente entre sus manos y sus planes. Lo que sí me asombra y me tiene anonadada es la lluvia, el efluvio incesante de memes por todas la redes sociales, que destilan una misoginia horrible y descarada contra nuestra Presidenta. El odio sigue haciendo lo suyo… no hay un antes y un después… permanece el mismo discurso infortunado, malévolo y cruel que hubo contra Xóchitl y contra ella cuando eran candidatas, y que se ha recalentado ahora que ha tomado posesión del cargo y apenas comienza a ejercerlo. Racismo inusitado.
¿Cuándo comenzamos a odiar a los judíos y convertirnos en nazis los mexicanos? ¿Cuando las mentiras más obscenas y los vocablos más sucios se convirtieron en norma común y corriente entre usuarios donde destacan mujeres que se suponen educadas y católicas? Por eso, lo que está en juego no es la mera presencia de las mujeres, sino las ideas que sostienen su ausencia.
Escribió Mary Beard “si no percibimos que las mujeres están totalmente dentro de las estructuras de poder, entonces lo que tenemos que redefinir es al poder, no a las mujeres”. Ese sería el verdadero cambio.” ¿Podrá nuestra Presidenta reconfigurar el juego? ¿Cumplirá López Obrador su ofrecimiento de irse a “la Chin… a escribir sus memorias? ¿Resistirá la tentación de seguir moviendo todo bajo el agua? ¿Ella se atreverá a rendir pulso con el Tlatoani? Solo el tiempo nos lo dirá.
Confío en que quiera y vaya tejiendo su red de protección silenciosa y prudentemente, porque con AMLO golpe avisa. Nada como el correr de los tiempos para ilustrarnos.— Mérida, Yucatán.
Abogada y escritora
