El 5 de noviembre pasado se escribió una página de la historia reciente de EE.UU. El candidato republicano Donald Trump obtuvo una aplastante victoria que dejó atónitos a especialistas y analistas políticos.

El triunfo arrollador del controvertido político le da la posibilidad de cumplir sus promesas de campaña: terminar las guerras que asolan a varios países del mundo, así como imponer elevados aranceles a productos de China, principalmente del ramo de la industria automotriz.

En su campaña el señor Trump afirmó: de ganar la presidencia aplicará medidas drásticas para resolver los graves problemas que representan un peligro para la seguridad nacional de su país, entre ellos destacan la migración y el terrorismo.

La reciente campaña presidencial en EE.UU. suscitó un gran interés en Yucatán, por la presencia de un número considerable de yucatecos en ese próspero país. La emigración de yucatecos a la Unión Americana no es nueva; hace más de 50 años, trabajadores de varias comunidades de nuestra entidad fueron en busca del sueño americano.

Un vecino me relató que emigró a EE.UU. para mejorar su economía. Dejó a su esposa con tres hijos pequeños y comenzó una aventura con una meta: resolver sus problemas económicos. El único recurso que tenía mi vecino era su gran habilidad para la ebanistería.

—Yo era un buen ebanista, pero aquí en Mérida, en ninguna parte pagaban bien por mi trabajo —me confió mi vecino con un suspiro profundo por los recuerdos de sus aventuras en el vecino país del norte.

—Al llegar a EE. UU. nada resultó fácil, mis conocidos me trataban con indiferencia. Todo cambió cuando me dio trabajo un pequeño empresario “mueblero” de origen polaco. Trabajé con ese buen señor más de 20 años, gané dinero y pude comprar un automóvil; obtuve mi segunda nacionalidad, enviaba dinero a mi familia y ahorramos para tener una vivienda digna. Retorné hace varios años a mi hermosa ciudad de Mérida. Ahora gozo mi pensión del gobierno estadounidense y vivo tranquilo.

Esa persona sufrió mucho como indocumentado, pero gracias a su esfuerzo y a su voluntad de acero pudo realizar el sueño americano. Existen en Yucatán, muchos casos como el de mi vecino, empero, muchos jóvenes lograron llegar a EE.UU. como indocumentados, encontraron trabajo, pero al dinero que ganaron le dieron un mal uso y regresaron a su terruño sin haber ahorrado nada.

Con el resultado de los comicios de EE.UU., donde los electores no tomaron la decisión de llevar a la presidencia a una mujer, el panorama para los yucatecos indocumentados no es nada halagüeño.

El señor Trump ha manifestado que cumplirá las amenazas que expuso en su campaña, y expulsará a miles de indocumentados. Ante esa gravísima situación, lo que cabe es estar preparados para enfrentarse al problema, no será fácil porque estará de por medio el futuro y la seguridad de muchas familias yucatecas; en este caso inédito en la historia local, el gobernador del Estado, Joaquín (Huacho) Díaz Mena tendrá la imperiosa necesidad de contemplar en su agenda de trabajo las estrategias más idóneas para atender los prolegómenos de una presunta deportación masiva de familias yucatecas.

Por ello afirmo: impactará en Yucatán la elección presidencial de Estados Unidos de América. Al tiempo.— Mérida, Yucatán.

*Maestro de la Universidad Pedagógica de Mérida

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