Alfonso González Fernández

En todas las actividades de nuestra vida, siempre nos encontramos con la disyuntiva que se nos plantea al momento de adquirir cualquier cosa, desde la perspectiva de su precio y utilidad.

Pudiera parecer algo sencillo; sin embargo, esta decisión tiene múltiples variables y opciones, partiendo desde lo que puede ser urgente o necesario, todas sin excepción llevan la condición del precio que significa adquirirlo, en el entendido de que cuando se tiene solvencia, hasta el lujo se puede dar para escoger colores a gusto.

Centrándonos en el asunto de la movilidad que está de moda, todos estamos recibiendo un incesante bombardeo mediático, como si fuera una cuestión de vida o muerte, incluso como si se hubiere descubierto el hilo negro que además alardean en las pautas como algo inédito.

A modo de colofón inducen a que creamos que es producto de la visión de vanguardia de la autoridad, así que por lo anterior resulta conveniente explicar someramente lo que se entiende por el concepto de movilidad sustentable para evitar seguir siendo víctimas de tales verdades a medias de un asunto toral, que debió ser debidamente socializado.

Partiendo de que la movilidad sostenible es una actividad que involucra múltiples disciplinas las cuales deben estar alineadas al desarrollo medioambiental, respetando tanto las necesidades como las condiciones climáticas de cada sitio, con el fin de atenuar el tráfico y la emisión de gases de efecto invernadero.

Para todo lo anterior se deben estudiar a detalle los desplazamientos de las personas, ya sea por sus propios medios o utilizando cualquier otro, es decir, determinar a través de procesos técnico-analíticos el uso racional de los diferentes medios de transporte para obtener lo que nos aporte un mínimo impacto ambiental.

Las políticas de movilidad sostenible deben de contemplar la planeación del uso del suelo urbano y ordenamiento territorial, la restricción del vehículo privado, la promoción de sistemas de transporte público eficaces y la transición a energías renovables.

Para fomentar la movilidad sostenible es esencial el estudio de hacia dónde y cuándo se producen los grandes desplazamientos de cada día, para que en función de los mismos, se ejecute un diseño eficaz de las líneas de transporte colectivo.

Lejos de la concepción radial que existía cuando el centro de la ciudad lo marcaba todo, los sitios de oficinas, plazas comerciales y zonas escolares se extienden ahora por las áreas metropolitanas, es por ello que el transporte público debe responder a esa circunstancia, con buenas interconexiones y sin una visión localista.

Por otro lado, es recomendable la progresiva sustitución de combustibles fósiles en los vehículos pesados que circulan por ciudades y carreteras a través de la utilización del hidrógeno, el autogas, el biopropano o la electricidad entre otros y se recurra a la ciencia y la tecnología como aliados invariablemente, quienes deberán considerar las condiciones de disponibilidad de recursos económicos como inicialmente establecimos.

Para lograr el máximo impacto en la movilidad, los gobiernos, los organismos financieros y los gestores de infraestructura, deben trabajar en coalición para lograr mejores resultados, equipando a las localidades y dando prioridad a ciertas formas de movilidad, con los menores impactos medioambientales.

Actualmente estamos notando que la socialización de los proyectos que directamente tienen un alto impacto con la ciudadanía, sus usos y costumbres, se está obviando y simplemente se impone una receta y punto, prácticamente hay una cerrazón a ultranza.

Para el éxito de la puesta en funcionamiento de cualquier obra de infraestructura se debe contar sin excusa, con un proyecto ejecutivo, en donde se encuentren los estudios previos y necesarios para resolver lo conveniente y no detener el desarrollo.

Bajo ninguna circunstancia podemos entender que a quienes corresponde dar transparencia, abusando de sus atribuciones, sin mediar información sobre los esquemas de financiación, costos de adquisición de todo el sistema, método utilizado para la selección, beneficiarios de las concesiones o plazos de las mismas, se impongan a rajatabla.

Mención aparte merecen los impactos físicos y de las anteriores áreas verdes con todo y árboles de tamaño y edades para que “en pro de la modernización” estén sustituyéndose por concreto que solamente contribuye al aumento de la temperatura y desapareciendo sombras que existían o daban identidad a las zonas.

En otros países como Colombia, por ejemplo, se instauró una franja de movilidad en donde conviven, oficinas, zonas de patrimonio y comercios que obedecieron a una consulta a la ciudadanía para rescatar la mayor información, con ella los expertos pudieron determinar lo conveniente.

Debemos establecer lo que sirve, adecuándolo a nuestras condiciones, evitando copias chafa o cuestionables procedimientos en los que la opacidad resulta ser común el denominador que se esconde “en el nombre de la ciudadanía” cuestionables operaciones y obscuros negocios.

Corolario. Movilidad sin destruir lo existente, reto para los especialistas.—Mérida, Yucatán

ingenieroalfonsogonzalez@gm ail.com

@alfonsoengineer

Expresidente del Consejo Mundial de Ingenieros Civiles (WCCE)

Noticias de Mérida, Yucatán, México y el Mundo, además de análisis y artículos editoriales, publicados en la edición impresa de Diario de Yucatán