Guillermo Fournier Ramos

El fenómeno de la polarización ha permeado alrededor del mundo y ello se debe a múltiples factores que merecen ser analizados.

Al hablar de polarización nos referimos a la tendencia de las sociedades a dividirse en grupos antagónicos, ya sea por motivos económicos, sociológicos, culturales, étnicos o políticos.

Lo cierto es que se trata de confrontaciones con posibilidad de escalar para convertirse en auténticas dinámicas de tensión que incluso deriven en expresiones de violencia y odio sistémico —de ahí lo grave del asunto, y la evidencia histórica constata que no exageramos al advertirlo—.

Pues bien, entre los elementos que alimentan estos procesos polarizadores en diversas latitudes, están los siguientes:

Desigualdad económica. La brecha que divide a ricos y pobres se ha incrementado, a grandes rasgos, en las últimas décadas.

Lo anterior se manifiesta en prácticamente cualquier actividad humana. La educación, el acceso a la salud, las distracciones sociales y recreativas, la vivienda y el transporte son rubros que se experimentan de formas muy distintas dependiendo del sector de ingresos.

Por supuesto, no es cuestión de estigmatizar alguna clase socioeconómica ni otra, sino simplemente señalar que los entornos en los que se desenvuelve una persona con recursos suelen ser diferentes de los contextos en los que se mueve una mujer u hombre que vive en condiciones menos favorables.

Por consiguiente, se da una suerte de sectorización socioeconómica en la que difícilmente existe convivencia orgánica entre pares de distintos círculos en espacios públicos y actividades comunitarias —como si los grupos sociales y económicos se aislaran repeliéndose entre sí—.

Líderes populistas. El malestar por la desigualdad socioeconómica abre paso al arribo de personajes demagógicos que abonan a la división y al conflicto, aprovechándose de la polarización para crear una narrativa de “buenos” contra “malos”.

Estos perfiles se sirven del carisma para convencer a las mayorías de que una “clase privilegiada” los oprime, por lo que requieren de un “salvador” que los “redima”.

El populismo es peligroso, porque suele venir acompañado de incompetencia, soluciones simplistas que solo son eficaces a corto plazo, y corrupción disfrazada de “renovación”.

Pero tal vez el peor daño que la demagogia populista provoca es precisamente el profundizar la división entre “ellos” y “nosotros” —los que están con el líder carismático y los que están en contra del “pueblo”—.

Las redes sociales y el internet. Las plataformas digitales han revolucionado la forma en que los humanos se comunican, socializan, trabajan, compran y venden, y se entretienen.

Sin embargo, la navegación en internet y especialmente la interacción en redes sociales tiene algunos sesgos que pueden contribuir a la polarización de ideas, posiciones y ánimos.

Ahí tenemos la saturación de información falsa o poco confiable al alcance de un clic; también está la figura del anonimato en cuentas de Facebook o X, que exacerba los discursos de odio y las ofensas impunes dirigidas a otros usuarios.

Por si fuera poco el algoritmo de estas plataformas digitales únicamente nos muestra contenido basado en aquello que nos atrae en primera instancia, consiguiendo reforzar nociones preconcebidas —no necesariamente acertadas— y frenando cualquier oportunidad de contrastar información de fuentes diversas.

El resultado es la radicalización de posturas e ideologías en redes sociales e internet, y claro, más polarización.

Llamado de optimismo. Ser conscientes de lo perjudicial que es la polarización creciente es fundamental para hallar caminos hacia soluciones viables.

En lugar de apostar por una cultura de división, debemos transitar hacia una cultura del encuentro, mediante el diálogo y el entendimiento mutuo.

Es factible aceptar nuestras diferencias y aun así colocar por delante todo aquello que nos une como humanos, para aspirar a construir juntos una sociedad de bien común.— Mérida, Yucatán.

fournier1993@hotmail.com

Licenciado en Derecho, maestro en Administración

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