Gladiador político. Batirse en un duelo como gladiador, es la mirada más certera de luchar por la vida y los ideales. Hoy día… ¿tenemos la mejor versión del gladiador político? Definitivamente NO a pesar de que todavía existe una oposición que ha guardado sus espadas para no lastimar al contrario y se refugia en una hipocresía servil que lastima, que mata lo que se había logrado en tantos años de batallas en la arena política.
Vemos un Coliseo donde los pulgares se guardan para no herir a la emperadora y su gavilla de rudos gladiadores que van sacrificando a todo aquel que se pone enfrente. A la mera hora, ésta se levanta de su trono e inclina el pulgar hacia abajo para cortar de un tajo las encomiendas de un pueblo que no despierta aunque se niega a morir aún a sabiendas de que falta poco para que salgan los leones.
No, no es una historia de alguna película o de un libro, es la historia fantaseada de lo que pronto nos espera en esta arena donde solo ganan los elegidos, donde el sumiso pueblo sin chistar, acepta todo lo que salga de las fantasías de su mentor.
La frase que define al sistema
Esta analogía, por muy increíble que parezca, es como aquella frase que acuñó el poeta romano Juvenal en el siglo I d. C: “Al pueblo, pan y circo”, expresión para criticar la superficialidad del pueblo romano que parecía estar dispuesto a renunciar a su participación política y a sus derechos ciudadanos a cambio de comida gratuita y entretenimiento. Argumentaba que los gobernantes usaban esos beneficios para tenerlo distraído y evitar que se rebelara o cuestionara las injusticias del sistema romano.
Hoy día el señor Juvenal ha sido recordado muchas veces, ya que es la mejor manera de describir las políticas populistas del régimen actual.
El tema da para escribir muchas cuartillas, mejor me centro en el de los gladiadores de la antigua Roma que siempre ha sido muy controvertido cuando algún historiador lo saca a la luz o cuando una película aparece con un refrito o una secuela de la anterior como es el caso, y aprovecho para hacer un breve paréntesis y ver qué se ha escudriñado de los hombres que luchaban para darle circo al pueblo.
Los asistentes a este gran foro estaban divididos por clases sociales, desde el emperador, los senadores, invitados especiales, hasta las mujeres, esclavos y finalmente el pueblo muerto de hambre, mejor conocido como la plebe. El Coliseo tenía cabida para 80,000 personas que la guardia romana distribuía de acuerdo al boleto que les asignaban.
Espartaco, uno de los más famosos
Los gladiadores generalmente eran esclavos, prisioneros o condenados a muerte, los que tenían facultades siendo esclavos eran mandados a la escuela o Ludus de gladiadores cerca del Coliseo.
Una buena dosis de entrenamiento diario les daba chance de sobrevivir algunos años en los espadazos del Coliseo. Los campeones ganaban el respeto de todos y tenían mejores condiciones de vida. Comida y alojamiento eran gratuitos para ellos y sus familias.
Uno de los más famosos gladiadores fue Espartaco que inspiró hasta una película en 1960 interpretada por Kirk Douglas, la que daba fe de la rebelión de esclavos tras escapar del Ludus en Capua.
Julio César fue el que popularizó los espectáculos en el Coliseo, así como Claudio, Nerón, Tito y sus sucesores.
Como parte del show también se hacían cacerías con animales salvajes, los protagonistas eran: leones, tigres, leopardos, osos, rinocerontes, toros, y cuanta fauna exótica traían de todas partes para la diversión de los romanos que normalmente eufóricos celebraban cómo los animales devoraban a los criminales y prisioneros que arrojaban. También el espectáculo incluía malabaristas, contorsionistas que salían entre los combates.
Un gladiador que nos salve
Tampoco hay un dato si los cristianos eran arrojados a los animales. No hay certeza ni pruebas concluyentes.
En esta ultima película se ve un Coliseo con una batalla naval y tiburones, eso es fantasía y no está comprobado que el Coliseo se haya inundado para tal espectáculo, aunque sí lo hicieron pero con barcos sobre la arena jalados por poleas.
Los combates no siempre terminaban en muerte, a veces sus luchas dramatizaban batallas históricas, o eran salvados por el clamor del público o por el dedo del emperador.
El último combate se dio en el año 404 d. C. después de la prohibición de Honorio.
Regresando al gladiador que nos pudiera salvar de esta mediocridad política, puedo concluir que habrá que sacarlo de alguna de estas películas, porque no alcanzo a verlo en el panorama de este coliseo llamado México.— Mérida, Yucatán, 25 de noviembre de 2024
X (antes Twitter): @ydesdelabarrera
