La educación artística está consagrada en la Constitución mexicana como uno de los derechos culturales de los ciudadanos y dista aún de tener políticas públicas sistemáticas y coherentes.
En Mérida y Yucatán esto es particularmente sensible porque tenemos un pueblo que ha destacado en las artes y en la huella identitaria que tiene la región. Cada año, decenas de jóvenes forman individualmente sus talentos y buscan opciones internacionales para continuar y generalmente son aceptados en Viena, Moscú, Italia o Estados Unidos. A veces lo hacen con apoyo del estado, otras sin él o a pesar de él.
Todas las escuelas primarias deberían tener educación artística como una de sus asignaturas y sabemos que la cobertura tiene un déficit cercano al 40%. Sabemos que existe el Centro estatal de bellas artes, fundado en los tiempos de Salvador Alvarado y que ha tenido a lo largo de su historia momentos importantes por la calidad de su planta docente y que también ha quedado en rezago en cuanto a desarrollo institucional, ya que ofrece carreras técnicas y educación no formal a través de talleres. Solo la escuela de danza conserva su clave de CT.
También se observa que la SEP del gobierno anterior promovió un Centro regional de las artes en Izamal y en Valladolid, aunque no sé si este último haya entrado en funcionamiento. Tampoco se sabe si estos centros tienen el mismo plan de estudios del anterior y si forman un subsistema educativo preciso. Algunos ayuntamientos, como el de Mérida, cuentan con centros de enseñanza municipal en la danza o en la música a nivel informal o técnico.
Desde hace 45 años nació el sistema CEDART dependiendo del Instituto Nacional de Bellas Artes y que orientó su funcionamiento al bachillerato en artes, como consta en su historia local.
La Escuela superior de artes de Yucatán se h convertido en Universidad y ofrece enseñanza superior en diversas disciplinas. Existen, desde luego, numerosas escuelas privadas de música, de danza, de teatro y otras disciplinas con diversa calidad y prestigio.
Esta enumeración vaga muestra que la enseñanza de las artes en Yucatán cuenta ya con enseñanza en todos los niveles y que éstas existieron de manera asistemática. Existieron y existen así. La educación básica está deshilvanada, es irregular, improvisada y sin cobertura completa; los centros regionales y estatal no han definido su rol respecto de los otros niveles y el Cedart que ofrece un pre universitario obedece a programas nacionales y no a los programas de la Universidad estatal. Las escuelas privadas, municipales son de diverso tipo, calidad y certificación aunque prevalece la educación informal.
Es imprescindible iniciar un proceso de sistematización de estos niveles educativos que nacen a destiempo, deshilvanados, con visiones de corto plazo, educandos y educadores con diversas formaciones y planes de estudios donde prevalece la informalidad y la discontinuidad.
Una de las cosas maravillosas que tiene la República de Cuba, una isla pequeña que dio clases al continente en materia de política y en desastre económico, es su sistema educativo de las artes. Cuenta con un Centro Nacional de artes con escuelas en todo el país y en todos los niveles con planes sistemáticos y coherentes y en la fase terminal con la Universidad de las artes que ofrece grados y posgrados hasta los niveles de maestría y doctorado en todas las disciplinas artísticas.
No en balde la cultura cubana sigue siendo una referencia latinoamericana especialmente en la danza, la música, el teatro y las letras. Creo que esta comparación pone el dedo en la llaga.
Los meridanos y yucatecos merecen una educación artística profesional, sistemática y de calidad. Los esfuerzos individuales y aislados allá están. Hace falta un plan rector de la enseñanza de las artes que unifique estos niveles y permita el desarrollo temprano de nuestros niños y niñas que no solamente ganarán en sensibilidad, sino en el profesionalismo que ayuda a formar grandes figuras y proyectar aún más y mejor la identidad cultural de esta parte del país. Para hacer esto se necesita voluntad política, visión y el ajuste de los recursos humanos que sean necesarios. Ojalá que los nuevos gobiernos que comienzan sus gestiones estén a la altura.— Mérida, Yucatán.
iberlin@prodigy.net.mx
Antropólogo con maestría en industrias audiovisuales y doctorado en comunicación política
