A pesar de los esfuerzos de las autoridades municipales para acabar con los baches, los hoyancos del asfalto siguen presentes. Son tantos en la ciudad capital y comisarías que las cuadrillas son insuficientes para taparlos todos.

Estos miles de agujeros siguen mancillando la imagen de nuestro entorno y representan un peligro para los conductores. Hay cientos cubiertos por el esfuerzo realizado, pero muchos permanecen y otros surgen poco a poco.

Hemos aprendido a manejar sorteando las erosiones del asfalto. De memoria conocemos ya los baches que ornamentan las calles que transitamos con frecuencia. Si hay agujeros en el lado derecho transitamos hacia la izquierda y viceversa. Si hay por todas partes entonces es necesario zigzaguear, pero con extremo cuidado para no chocar contra una motocicleta, otro carro o un tricitaxi.

Hacía mucho tiempo que no nos enfrentábamos a una situación tan compleja en las calles. Es una herencia lamentable de las últimas administraciones municipales, que, ahora, las actuales autoridades enfrentan con esfuerzo, sudor y poco presupuesto para solucionar el problema.

Esta herencia, principalmente de Renán, se convierte en un dolor de cabeza para la actual alcaldesa meridana y de los meridanos. Se olvidó la reparación de calles y avenidas y el mantenimiento de los parques. El resultado son los parques abandonados, como el caso de la glorieta Cri Cri de la colonia Alemán, y los baches en colonias, fraccionamientos y comisarías del municipio.

Sigue el problema

Los hoyancos se multiplicaron y se convirtieron en un azote. Fue una epidemia que causó estragos el año pasado y todavía sigue causando a pesar de los avances en el rellenado.

Hay el deseo de la nueva administración municipal de lograr cero baches, pero es un trabajo titánico que requiere esfuerzo, entrega y dinero. Es cierto que hay recortes y esto dificultará el combate contra los baches, pero la alcaldesa no ha retrocedido en su compromiso, todo lo contrario, ha expresado hacer más con menos.

La limpieza también es para ella un reto para este año. Ha manifestado su deseo de una ciudad limpia, y para lograrlo anunció recientemente la adquisición de varias barredoras eléctricas para diversos puntos de la ciudad y una campaña en donde invita a participar a los meridanos.

Es importante retomar la idea de la ciudad limpia. Refrendar el título de Mérida Blanca y estar orgullosos de la limpieza de sus calles, avenidas, parques y jardines. Pero es necesario también, como ciudadanos, involucrarnos y comprometernos a dejar reluciente nuestro entorno.

Todavía existen personas no comprometidas que tiran la basura ocasional al través de las ventanillas de los carros y en las calles al caminar. Piensan que hay personas obligadas a recoger la basura del suelo, pero esto daña la imagen del lugar.

Es necesario hacer conciencia de que todo desperdicio que lancemos por donde transitamos son heridas para la ciudad. No es agradable a la vista, menos para el medio ambiente, mirar basura de todo tipo esparcida en algunos parques y esquinas. Habla mal de nuestro proceder como ciudadanos y del amor que sentimos por nuestra ciudad capital.

No olvidemos que una ciudad limpia no es la que tiene más cuadrillas de limpieza y decenas de barredoras eléctricas, sino la que menos se ensucia, porque las personas cuidan el entorno y procuran mantenerlo siempre limpio.

Las autoridades municipales buscarán cumplir la promesa de cero baches y los proyectos de pavimentación y construcción de calles, así como iniciar el llamado “año de la limpieza”. Por tanto, es importante que todos participemos en este compromiso de mantener brillante el municipio meridano.

En este inicio del nuevo año, cuando hay deseos y compromisos personales y celebramos el aniversario de la fundación de Mérida, podemos regalarle a la ciudad el compromiso de mantenerla limpia, reluciente, brillante. Separar la basura adecuadamente, no tirar desperdicios en las calles, no dejar bolsas de basura en parques, esquinas y jardines y mantener limpio el frente de nuestras viviendas, serían acciones positivas que nos ayudarían a querer y admirar más a la ciudad.

Una Mérida limpia y sin baches podría ser el mejor regalo para nuestra ciudad. Que cada quien, autoridades municipales y ciudadanos, se comprometan con la parte que les corresponda. Vamos por el rescate de la Mérida que deseamos para vivir y la que queremos para las nuevas generaciones. Feliz Año, caro lector.— Mérida, Yucatán

marpero53@yahoo.com.mx

Profesor

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