Hay emociones tan desbordadas que, al igual que los senos en un brasier de talla equivocada y pobre soporte, evidencian la urgente necesidad de contención y acomodo.

Cuando son las emociones las que se desparraman sin control, también restan belleza a la percepción que damos a los demás y nos devuelven una imagen descuidada de nosotros mismos.

En esta gráfica comparación, mientras que los senos proveen vital alimento a un nuevo ser, las emociones en perfecto control alimentan y nutren el alma, ofreciendo a la persona una vida equilibrada y plena, una existencia nueva.

Otra coincidencia es que los senos, como las emociones, pueden ser víctimas de la gravedad. Los primeros se defienden ejercitando los músculos pectorales que los sostienen y las segundas se benefician grandemente al fortalecerse la seguridad y autoestima que permiten enfrentar con autocontrol cualquier situación, por grave que parezca.

Por tanto, un “brasier emocional” juega un papel muy importante para dar el necesario soporte a las emociones desbordadas.

Término

Un dato cultural interesante es que brasier, viene de la palabra francesa brasiere, que significa abrazadera, por lo que un brasier emocional bien podríamos decir que nace de la palabra abrazo, ya que su función es abrazar las emociones, aceptarlas y reconocerlas, enfrentarlas hasta equilibrarlas, para finalmente controlarlas y dosificarlas con asertividad, igualito que se hace con las palabras: las más adecuadas en el momento oportuno…

Y así, ese abrazo de amor propio será herramienta eficaz, cual brasier de talla correcta e inigualable soporte, para poner en su lugar a nuestras emociones antes desparramadas, antiestéticas y bastante dañinas.

¡A elegir el mejor sostén!— Mérida, Yucatán

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Psicóloga y Periodista

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