Un hecho particular mientras redactaba mi tesis de doctorado fue la propuesta de cambio en la parte final de mi título. Algo que en su momento parecía una simple corrección me enseñó la importancia de que existían diferentes contextos de globalización. Originalmente, mi trabajo tenía como parte del título “Análisis de las dinámicas territoriales y desarrollo en el contexto de la globalización”. Sin embargo, mi asesor, el Dr. Antonio Cano, insistía en que debía modificarlo a “Dinámicas territoriales y desarrollo en un contexto de globalización”. En su momento, me parecía una diferencia menor, un simple cambio de artículo. Pero con el tiempo comprendí que ese matiz contenía una verdad fundamental: no existe una sola globalización, sino distintos contextos de globalización, cada uno definido por reglas económicas e institucionales específicas que determinan sus resultados.

Hace 40 años, el mundo configuró un contexto de globalización basado en ciertas reglas: apertura comercial, estabilidad de acuerdos multilaterales y regionales, y el impulso de cadenas globales de valor. Este marco institucional llevó a la firma del GATT y luego a la creación de la OMC. En América, apareció el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), mientras que en otras regiones se consolidaron acuerdos como la Unión Europea y el Mercosur.

En ese contexto, México adoptó un modelo de desarrollo basado en la industrialización orientada a las exportaciones (IOE), dejando atrás el modelo de industrialización por sustitución de importaciones (ISI). La idea central era integrarse a las cadenas globales de valor y atraer inversión extranjera. Este enfoque generó un fuerte crecimiento económico y avances tecnológicos, pero también acentuó la desigualdad y precarizó el empleo en diversas regiones.

Hoy, las reglas de juego están cambiando. La estabilidad del comercio global se ha fracturado, los discursos políticos en varias naciones apuntan a la protección de industrias locales, y la relocalización de la producción podría marcar el fin del contexto de globalización que conocimos. Nos adentramos en un nuevo escenario, donde el grado de autosuficiencia de los países en recursos estratégicos determinará su poder de negociación.

Así como en mi tesis un simple cambio de “el contexto de globalización” a “un contexto de globalización” implicaba reconocer la existencia de múltiples escenarios posibles, hoy nos enfrentamos a la necesidad de redefinir el modelo de desarrollo de México. El contexto de globalización que prevaleció por décadas está cambiando, y con ello las estrategias económicas deben adaptarse.

Es momento de replantear nuestras reglas y construir un modelo que responda a esta nueva realidad, asegurando un desarrollo más equitativo y sustentable. México debe reconsiderar su estrategia económica en este nuevo contexto de globalización. El modelo que nos sirvió por décadas puede estar llegando a su límite, y es momento de pensar en nuevas estrategias para asegurar un desarrollo más equitativo y sustentable.

Doctor, coordinador del Cuerpo Académico “Comercio y Relaciones Internacionales” de la Facultad de Economía de la Uady

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